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El empeño de oro crecerá este año: “Habrá un 'boom' cuando acaben los ERTE”

Se ha producido un repunte en la venta de joyas de particulares, pero este aumento no ha sido tan grande como en la anterior crisis económica

Javier Roibás

Dos personas seleccionan un anillo de oro en una joyería / PIXABAY

La crudeza de la crisis económica todavía no ha alcanzado su punto álgido y los que se dedican a la compraventa de oro y conocen el mercado lo huelen. A pesar de que la situación ya es dramática para muchas familias en España, el patrón de comportamiento de quienes acuden a las casas de empeño para desprenderse de joyas y otras piezas de oro y así lograr algo de liquidez aún no ha eclosionado. Pero lo hará a lo largo de este año. Según las previsiones de los expertos, el final de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y las herencias serán dos elementos clave en este aspecto.

“Las restricciones del confinamiento incidieron en la caída de ventas de las tiendas de compraventa de oro porque no fueron consideradas como un servicio esencial. Desde mayo o junio, con la relajación de las medidas, sí que ha habido un leve repunte de las ventas, pero no tanto como en la crisis anterior”, asegura a Consumidor Global un portavoz de Arte Oro, un establecimiento que se dedica a la compraventa de este metal precioso.

Necesidad de liquidez

Las previsiones del Banco de España auguran que en 2021 la tasa de desempleo se situará entre el 17,1 % y el 20,5 %. Según los últimos datos del paro --correspondientes a febrero-- en España hay más de cuatro millones de personas sin trabajo, una barrera que no se superaba desde 2016. Además, el 31 de mayo se acaba la prórroga de las condiciones especiales de los ERTE. “Lo más gordo todavía no lo hemos visto. El sistema está dopado con los ERTE, con subvenciones, préstamos… Para este año creo que la foto va a ser la de mucha gente vendiendo joyas, monedas o lingotes de oro porque van a necesitar dinero rápido. Muchos negocios y empresas no han podido aguantar”, sostiene Tomás Epeldegui, director en España del gigante de los metales preciosos Degussa.

En la misma línea, Álvaro Martín, copropietario de la casa de empeños madrileña Pawn Shop, estima que cuando se acabe la prórroga de los ERTE “habrá un boom de ventas y empeños” dado que, en su opinión, “la situación será un caos, con más paro y cierre de empresas”. Pese a ello, señala que en su establecimiento ya se nota un aumento de las ventas de oro e indica que el perfil es variado, aunque lo más habitual es ver a gente con necesidad inmediata de liquidez de entre 40 y 50 años o de más de 60. “Lo normal es que traigan alhajas de oro, como anillos, colgantes y pendientes. También relojes antiguos de oro, que se tasan al peso”, subraya. 

Las herencias, otro factor importante

Además del final de los ERTE, los dos expertos coinciden en que la recepción de herencias es el otro factor que disparará el empeño de oro, sobre todo en un contexto pandémico en el que se ha incrementado la mortalidad y que ha golpeado con más dureza a la población de mayor edad. Epeldegui señala que la confluencia de esos dos elementos incidirá en los precios y hará que los vendedores reciban menos dinero por sus joyas debido al aumento de la oferta. En estos momentos, los establecimientos se mueven en una horquilla de precios que oscila entre los 22 euros por cada gramo de oro de 14 kilates y los 37 euros que se pueden obtener por el de 24 kilates, si bien hay variaciones entre una casa de empeños y otra. 

Por otro lado, y en relación con las herencias, Martín señala que, además de piezas de oro, en su establecimiento también han notado “un aumento de la venta y empeño de relojes, que actualmente están muy al alza y muy cotizados”, agrega el empresario.

Expectativas sobre el oro en los mercados

El oro es considerado como el principal valor refugio por los inversores debido a que en momentos de crisis económica es una buena forma de mantener a buen recaudo el dinero y alejarlo de la volatilidad de otros activos más dependientes de las actuaciones de los gobiernos o de la gestión de las empresas en contextos turbulentos. “Durante la pandemia, la demanda se ha disparado por la incertidumbre y los inversores han mantenido las compras ante el temor al elevado endeudamiento a nivel mundial. Tarde o temprano habrá una pérdida de poder adquisitivo de las principales divisas”, explica Epeldegui, que achaca esta última situación a los estímulos fiscales promovidos por los bancos centrales tanto de Estados Unidos como de Europa. 

En cuanto a si la aparición de las vacunas ha rebajado las malas perspectivas de los mercados de cara a 2021, este experto considera que supuso “algunas correcciones en el precio del oro, que había subido de una manera muy fuerte y que tenía que encontrar un nivel de consolidación para poder continuar su camino”. Además, estos avances médicos indican a los inversores que, al menos a medio plazo, “la cosa no va a ir a peor”. La cotización del oro arrancó el año en torno a los 1.900 euros, sin embargo, su precio en los dos primeros meses de 2021 se redujo hasta los 1.723 euros. Esta última cifra todavía está por encima de la cotización del metal justo antes del comienzo de los confinamientos en marzo de 2020, cuando su valor rondaba los 1.600 euros.