Esta es la ciudad española que deslumbró a Miguel de Unamuno con sus fachadas

El escritor bilbaíno la visitó en varias ocasiones y quedó prendado de su esplendorosa arquitectura modernista

Miguel de Unamuno / AYUNTAMIENTO DE BILBAO
Miguel de Unamuno / AYUNTAMIENTO DE BILBAO

El escritor y filósofo Miguel de Unamuno (1864, Bilbao-Salamanca, 1936) vivió en su País Vasco natal, en Salamanca, en Fuerteventura y en París, pero, como intelectual de bien, gustó de viajar y conocer a fondo la mayor parte de las ciudades de su patria. Especialmente esclarecedora fue su visita a una de las grandes ciudades de España, de donde regresó crítico con el catalanismo y cautivado por las fachadas de la urbe.

"He pasado tres semanas en Barcelona, ciudad que da mucho que hablar, mucho que pensar y algo que sentir", empieza escribiendo uno de los máximos representantes de la Generación del 98 en un artículo publicado en otoño de 1906, época de máximo esplendor del modernismo catalán. 

Las fachadas que cautivaron a Unamuno

"Es Barcelona, sin duda, una hermosa ciudad, y no pocos barceloneses pretenden hacer de esa la Ciudad -así con letra mayúscula-, la civitas, algo orgánico y vivo en su unidad específica y algo ciudadano, asiento de civilización -voz derivada de cives, ciudadano- como opuesto al espíritu rural, que hay en Cataluña", prosigue el autor de Niebla antes de entrar propiamente en la estética de la ciudad.

La fachada de la Casa Amatller de Barcelona / ASOCIACIÓN PASSEIG DE GRÀCIA
La fachada de la Casa Amatller de Barcelona / ASOCIACIÓN PASSEIG DE GRÀCIA

"Sea de ello lo que fuere, es innegable que Barcelona es una hermosa ciudad, a lo menos por fuera, en su atavío y ornato de ropaje. Un ensanche espléndido, con calles y avenidas realmente suntuosas y realzadas por fachadas magníficas, de un lujo deslumbrador. (Aquí los epítetos consagrados son inevitables, pues se trata de una hermosura también consagrada.) El Ayuntamiento da cada año un premio al arquitecto que ha construido la fachada que un Jurado estima más monumental y artística", relata Unamuno.

Casas que recrean la visita

"Y hay, sin duda, junto a verdaderos absurdos arquitectónicos y extravagancias en piedra, casas que recrean la visita. Fachadas no faltan en Barcelona, y hasta podría decirse que es una ciudad de fachadas. La fachada lo domina todo, y así todo es allí fachadoso, permítaseme el voquible", detalla el escritor.

Las fachadas de Casa Amatller y Casa Batlló, ambas en Paseo de Gracia / PIXABAY
Las fachadas de Casa Amatller y Casa Batlló, ambas en Paseo de Gracia / PIXABAY

Antes de finalizar su escrito, Unamuno se muestra más irónico y crítico cuando dice: "Y en esta espléndida ciudad, de magníficas fachadas, que parecen construidas para asombrar y deslumbrar a los visitantes y huéspedes, el tifus hace estragos por falta de un buen sistema de desagüe. Y ello se comprende: las fachadas se ven desde luego, el alcantarillado no. He aquí un rasgo que parece simbólico y que explica mucho de lo que en Barcelona ocurre".

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