El turismo es un negocio constituido sobre la promesa del ocio, el bienestar y las experiencias enriquecedoras. La inmensa mayoría de viajeros no quiere pasar sus vacaciones en destinos peligrosos, ni preocupándose por cierres de fronteras, protestas violentas o potenciales riesgos de seguridad. Por eso, el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán ha desatado la inestabilidad en Oriente Medio, y puede tener graves consecuencias para el sector.
Por ello, el consejero delegado de TUI Group, Sebastian Ebel, ha señalado que, si bien es una situación "muy triste", el conflicto en Irán y Oriente Medio podría ser una "gran oportunidad" para destinos turísticos más "tradicionales" como España, Italia o Grecia.
Los turistas miran al oeste europeo
Este experto prevé un desplazamiento de los turistas del este hacia el oeste de Europa. Su pronóstico es que puede haber un "crecimiento limitado" por la capacidad hotelera, y cree que "probablemente" habrá una temporada "muy fuerte en verano".
Por su parte, desde Hosteltur, diario líder del turismo profesional en España, advierten que los ataques a Irán pueden alterar el mapa del turismo mundial, ya que la incertidumbre respecto a la situación impide planear viajes a corto plazo. Además, indican que la cuota de turistas chinos podría reducirse en Madrid y Barcelona, ciudades en las que el sector del comercio de lujo también notará cierto recorte.
Efecto rebote
Con todo, el citado medio argumenta que “España podría experimentar un efecto rebote por la caída de la demanda en otros destinos competidores”.
Por el momento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado que la situación en Oriente Medio ya ha provocado un alza de los precios energéticos, erosionado la confianza y provocado interrupciones del turismo y el comercio.