Gonzalo Bernardos lanza su receta contra la crisis del petróleo: “Bajaría el IRPF"
El economista defiende en un vídeo para Consumidor Global que las ayudas generalizadas son un parche y apuesta por aliviar la carga fiscal de las rentas más bajas
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La crisis del petróleo tiene consecuencias inevitables. Y una de ellas, según el economista Gonzalo Bernardos, es clara: los países importadores se empobrecen.
Así lo explica en un vídeo para Consumidor Global, donde advierte de que esta pérdida de riqueza no se puede evitar, aunque sí se puede “camuflar” temporalmente mediante políticas públicas.
Más gasto hoy, coste mañana
“Esto es indiscutible y lo podemos, de una manera u otra, camuflar”, señala Bernardos. Ese “camuflaje”, explica, pasa por un aumento del gasto público para sostener tanto a empresas como a consumidores.
Subvenciones, ayudas y subsidios que buscan contener la pérdida de poder adquisitivo derivada del encarecimiento de la energía, especialmente en momentos de fuerte tensión en los mercados internacionales.
El problema de aplazar la factura
Sin embargo, el economista advierte de que este enfoque tiene un coste diferido. “Lo que gasta ahora la administración lo vamos a pagar en el futuro”, afirma.
Ese ajuste puede llegar en forma de subida de impuestos o de reducción de prestaciones, lo que convierte estas medidas en una solución temporal más que estructural.
Su alternativa: tocar el IRPF
Ante este escenario, Bernardos plantea una alternativa distinta a la habitual. Lejos de intervenir directamente sobre el precio de la gasolina o el gasóleo, considera que la clave está en la fiscalidad.
En concreto, propone una rebaja de las retenciones del IRPF dirigida a las rentas más bajas, especialmente aquellas por debajo de los 30.000 euros.
Ayudas selectivas, no generalizadas
“Estas familias podrían amortiguar mejor los efectos de la crisis”, sostiene. Según su planteamiento, aumentar la renta disponible sería más eficaz que manipular precios.
En cuanto al resto de la población, su postura es clara: “La clase media y la clase alta se pueden permitir ser un poco más pobres”, afirma, descartando que deban recibir el mismo nivel de apoyo.