Los retrasos generalizados en la alta velocidad entre Madrid y Barcelona (y también en la línea Madrid-Valencia) están provocando un caos entre operadoras ferroviarias, viajeros y normativa europea. Iryo ha decidido cambiar su política de compensación para dejar de indemnizar por los retrasos, una medida que ya aplica a los billetes comprados desde el pasado 28 de enero y que afecta a dos de los corredores más transitados de la red.
La decisión llega en pleno colapso operativo de la infraestructura de la alta velocidad española, donde las limitaciones temporales de velocidad (LTV) impuestas por Adif están provocando demoras de hasta tres horas en la mayoría de servicios de Renfe, Ouigo e Iryo.
Iryo corta las compensaciones por retraso en nuevos billetes
En un aviso publicado en su web, Iryo informa de que los billetes adquiridos a partir del 28 de enero para los trayectos Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia no estarán sujetos a sus políticas habituales de compensación cuando el retraso sea consecuencia de causas ajenas al operador. La empresa se ampara en el Reglamento (UE) 2021/782, que permite excluir el derecho a indemnización si el pasajero ha sido informado del retraso antes de comprar el billete.
Sin embargo, asociaciones de consumidores como Facua recuerdan que este cambio de política comercial no exime del cumplimiento de las indemnizaciones mínimas fijadas por la normativa europea, incluso cuando los retrasos se deban a decisiones de Adif sobre la infraestructura.
La normativa europea obliga a pagar indemnizaciones
Tal y como ya publicó Consumidor Global, el reglamento comunitario establece que las compañías ferroviarias deben devolver el 25% del precio del billete cuando el retraso es de entre 60 y 119 minutos, y el 50% cuando supera las dos horas, siempre que el importe no haya sido ya reembolsado íntegramente.
Facua subraya que las limitaciones de velocidad impuestas por Adif no encajan dentro de las excepciones legales que permiten a los operadores eludir su responsabilidad, por lo que los derechos de los pasajeros deben prevalecer.
Ouigo, la más perjudicada por mantener las devoluciones
Mientras Iryo restringe las compensaciones, Ouigo está asumiendo el coste completo de los retrasos. La operadora francesa mantiene una política comercial que activa devoluciones desde los 30 minutos de demora, muy por debajo del umbral legal de una hora.
Lo que hace apenas unos meses era un argumento comercial diferencial frente a Renfe e Iryo se ha convertido ahora en un serio problema financiero para la compañía de bajo coste, que ya registra las peores cifras del sector y confiaba en mejorar resultados este año. A pesar de contar con menos servicios, Ouigo mantiene una cuota del 15,6% del mercado en el corredor noroeste.
Renfe mantiene su compromiso de puntualidad
Renfe, por su parte, no ha modificado su política de compensaciones. En sus servicios comerciales, devuelve el 50% del billete a partir de 60 minutos de retraso y el 100% cuando se superan los 90 minutos.
Con trenes que encadenan demoras superiores a una hora de forma recurrente, el operador público está devolviendo una parte significativa de los ingresos generados en la que sigue siendo su principal línea de alta velocidad.
Adif amplía las limitaciones de velocidad hasta los 200 km
El origen del caos está en el deterioro de la infraestructura ferroviaria. Tras el accidente de Adamuz, Adif activó una limitación temporal de velocidad que redujo la circulación a 160 km/h en un tramo de 150 kilómetros entre Mejorada del Campo (Madrid) y Ariza (Zaragoza).
Una semana después, la restricción se ha ampliado otros 50 kilómetros, desde Madrid Sur hasta Ricla, elevando el tramo afectado a casi 200 kilómetros. Se trata de una zona señalada desde hace meses por los maquinistas como especialmente degradada. El impacto es un efecto dominó que desajusta por completo la malla horaria de un corredor por el que circulan unos 85 trenes diarios.
Obras de renovación integral de la línea
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido las limitaciones como una medida preventiva basada en los avisos de los maquinistas y ha asegurado que la situación se resolverá "en los próximos días".
No obstante, el propio Adif ya reconoce que el problema es de fondo y ha fijado para el próximo verano el inicio de las obras de renovación integral de la línea, con una primera inversión de 95,8 millones de euros para sustituir las traviesas entre Madrid y Calatayud.