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En esto debes fijarte para saber si tienes los electrodomésticos eficientes como pide la UE

Los expertos destacan que la calificación energética de los aparatos es fundamental para ahorrar electricidad

Ana Carrasco González

Unos electrodomésticos eficientes en una casa / FREEPIK

No solo el modelo o el color diferencia a una lavadora o a un frigorífico de otro. Incluso aunque visualmente sean prácticamente iguales, uno puede consumir mucha más energía que otro. “Por ello, se les pone una clasificación para que el consumidor sepa, desde un punto de vista energético, qué electrodoméstico le conviene más”, explica a este medio Roberto Gómez Calvet, profesor de la Universidad Europea de Valencia e investigador en Energía y Medio Ambiente. Pero, ¿en qué consiste este etiquetado?

El pasado lunes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió a los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea que reemplazaran sus electrodomésticos ineficientes por sus equivalentes eficientes con el fin de poder reducir el consumo energético, porque, como la propia dirigente dijo, “el ahorro empieza en casa”.  Y en esto debes fijarte para saber si tienes este tipo de aparatos que recomiendan desde Europa.

La eficiencia energética, clave en el ahorro

“La etiqueta energética ha de estar en una zona visible de los electrodomésticos a la venta. De esta forma, además del precio, el cliente puede seleccionar sus electrodomésticos siguiendo criterios de eficiencia energética y medioambientales”, apunta Gómez. En concreto, esto refleja la capacidad que tienen para realizar sus funciones, haciendo uso de una menor cantidad de energía.

Hasta marzo de 2021, el etiquetado iba de la A a la D, siendo esta última la peor eficiencia de la clasificación. Además, la A estaba dividida a su vez en tres categorías (A+++, A++ y A+). Entonces, desaparecieron estas tres subcategorías y se amplió la clasificación hasta la G. “A través de esta modificación se busca que los consumidores cuenten con una información más clara y fácil de comprender a la hora de elegir sus futuros electrodomésticos”, añade el experto.

Por qué cambió el etiquetado

“Lo que pasó es que desde que el etiquetado energético vio la luz en el año 1995, los electrodomésticos han ido siendo cada vez más eficientes y todos se fueron al nivel de la A. Para diferenciarlos dentro de esta categoría les pusieron un símbolo de suma”, explica el investigador en Energía y Medio Ambiente.

De este modo, según destaca Gómez, tenía sentido volver a replantear esa clasificación, añadiendo hasta la G. “Pero ahora la A+++ la han considerado como la letra B. De esta forma, se deja hueco para que los electrodomésticos que vengan en un futuro y que sean más eficientes, puedan tener una mejor diferenciación y así no tener que volver a poner más letras del abecedario”, matiza.

¿El precio varía según la eficiencia?

En todo caso, que un electrodoméstico sea más eficiente desde el punto de vista energético, puede que tenga un precio más elevado. “Un aparato puede ser de una gran marca, de acero inoxidable y ser el más caro, pero no necesariamente tiene que ser el más eficiente. Igual pasa al contrario, puede ser el más feo y estar bien de precio, pero tener el máximo de eficiencia”, aclara el profesor. 

Una niña abriendo la puerta del frigorífico, un electrodoméstico eficiente / FREEPICK

Sin embargo, sí que es habitual que los electrodomésticos más eficientes tengan un precio superior. Así, este medio comprueba el mismo modelo de frigorífico, un Combi LG, de 186 centímetros, uno con la etiqueta C y el otro con la D, y mientras el primero alcanza los 879,34 euros, el segundo cuesta 849 euros. Incluso, según la página web de la compañía, este último actualmente tiene un descuento del 9 %, por lo que se queda en 772,25 euros. 

Los más importantes, los que más se usan

“Es importante que el consumidor tenga un criterio desde un punto de vista técnico, de cuál va a ser el consumo de ese electrodoméstico comparado con el resto de electrodomésticos similares”, apunta Gómez, que indica que tampoco se puede comparar un electrodoméstico con otro de un tipo diferente. “No es lo mismo una tostadora, por ejemplo, que se utiliza durante tres minutos al día que una nevera que está encendida las 24 horas del día”, subraya.

Por ello, hay electrométricos a los que hay que prestarle más atención que a otros. “Si compro uno que no sea eficiente pero que no lo uso apenas, pues al fin y al cabo no te va a penalizar tanto la factura. Sin embargo, si le vas a dar mucho uso es mejor comprar uno muy eficiente, porque al final, sí que se va a producir un ahorro”, señala.

No basta con renovar los electrodomésticos

No obstante, según el experto, a medio plazo los modelos ineficientes van a ir desapareciendo. “Lo lógico es que todos los electrodomésticos tiendan a asumir la tecnología que es más eficiente. Son tecnologías que se van desarrollando y que se van adaptando a todas las marcas”, matiza.También cabe destacar, como apuntan desde Cambio Energético, que para abordar la crisis energética reemplazar los electrodomésticos por otros más eficientes es una medida positiva, pero no basta solo con esto.

“Un correcto aislamiento de nuestras viviendas o la instalación de paneles solares para autoconsumo fotovoltaico, unido a sistemas de calefacción y calentamiento de agua más eficientes como la aerotermia, en combinación con los paneles solares, es el camino a seguir si queremos hacer un cambio real”, concluyen.