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El pagar por dejar plantado llega a las hamburgueserías: 15€ por persona si no se cancela con tiempo

Cada vez son más locales que se suman a este sistema y cobran más dinero para asegurar la asistencia de los comensales, mientras muchos clientes lo consideran excesivo

Alberto Rosa

Dos personas comen en una hamburguesería que cobra por dejar plantado en las reservas / BDP BURGER

Muchos restaurantes y bares se cansaron hace tiempo de las conocidas reservas fantasma. Clientes que llaman o agendan una comida o cena a través de la web del local y finalmente no aparecen. Es una práctica que comenzó en los restaurantes de moda más solicitados, que requieren reservar con antelación, pero ya es una realidad en locales más convencionales.

Es el caso de BDP Burger, una hamburguesería con varios establecimientos en Madrid que ha empezado a cobrar 15 euros por persona si no se cancela o modifica la reserva con más de dos horas de antelación.

El plantón a una hamburguesería sale caro

Pedro B. cuenta cómo él y su grupo de amigos decidieron optar finalmente por cenar en otro local al toparse con esta política de cancelación. “Queríamos probar este restaurante porque hablan muy bien de sus hamburguesas, pero cuando vimos que pedían 15 euros por persona solo por reservar, nos echamos para atrás. No queríamos jugárnosla”, explica este usuario a Consumidor Global.

Una mesa reservada en un restaurante / FREEPIK
Además, critica que el local no informa de esa condición hasta el final del proceso de reserva. Este medio ha simulado una reserva en uno de sus locales para comprobarlo y, en efecto, no es hasta el momento de la confirmación cuando se detalla esta condición.

La “decepción” con BDP Burger

“Esta reserva tiene una Política de Cancelación con Garantía de 15 euros por persona. Solo se cobrará en caso de cancelación total o parcial con menos de 2 horas de antelación”, se puede leer en la web de BDP. En el caso de Pedro B., que eran ocho comensales, el importe total que les cobrarían si no se presentaran sería de 120 euros.

Política de Cancelación de BDP Burger / CG

“Me llevé una buena decepción. No es más que una hamburguesería al uso, no es un local con pocas mesas o que no tenga flujo de gente, seguro que las llenan sin problema”, critica Pedro B., quien considera esta medida “desproporcionada”.

¿Una medida excesiva?

“Puedo entender que se hagan estas cosas para evitar que la gente reserve y que luego no vaya, pero al menos que pidan un precio razonable: 2 o 3 euros por persona o 15 por mesa en total”, sugiere el cliente.

Otros usuarios también han expresado su sorpresa por esta política en el portal de reseñas Tripadvisor. “Tienes que pagar una fianza por reservar y te echan del local a la hora y media. Se nos va la cabeza, la culpa es nuestra por aceptar estas prácticas”, critica Alfredo M.

Más opiniones

Carlos C. tenía mejores expectativas de BDP Burger, pero quedó decepcionado después de reservar una mesa. “La experiencia fue muy mala. Solo se salva la comida y, ojo, que no es nada especial. Lo único especial es el precio, que es carísimo. Para reservar ya tuvimos que meter la tarjeta, pensé que iba a ser un sitio especial, pero no es más que un burger regulero con aires de grandeza”, escribe.

Una mesa reservada en un restaurante / PEXELS

Consumidor Global ha intentado contactar con BDP Burger para conocer su postura ante los clientes que tachan de excesivo este método de reservas, pero no se ha obtenido respuesta al término del artículo.

¿Es legal?

Ante la llegada de esta práctica cada vez a más locales convencionales, muchos clientes se preguntan si legalmente se puede cobrar por un servicio que en realidad no se ofrece. Si bien el artículo 87 de la Ley de Defensa de los Consumidores y los Usuarios considera abusivo “el abono de cantidades por servicios no prestados”, no se trataría de una práctica ilegal.

“Se trata de una situación alegal. No está contemplado en ningún tipo de norma ni reglamentación nacional ni autonómica”, explica a Consumidor Global Gerardo Ruiz, abogado de Legálitas. Por esa razón, el jurista opina que no se estaría cometiendo ninguna práctica ilegal ya que responde a “la política comercial de cada establecimiento” y lo compara con los locales que solo aceptan el pago con tarjeta. “Lo que es importante es que el cliente quede bien informado y ya él decida si acepta o no esas condiciones”, concluye Ruiz.