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Volkswagen, en plena crisis, transforma una de sus plantas en Alemania en una fábrica de armas

La planta alemana de Osnabrück dejará de producir coches en 2027 y se convertirá en un centro de seguridad y defensa con proyectos junto a la israelí Rafael, fabricante del sistema Iron Dome

Ana Carrasco González

Logotipo de VW en un automóvil en la fábrica de vehículos eléctricos de Volkswagen en Emden, Alemania / CHRISTOPHER NEUNDORF - EFE

Volkswagen continúa dando pasos para reorganizar su negocio ante la crisis que atraviesa la industria del automóvil europea. Apenas unos días después de que trascendieran los planes del grupo alemán para reducir su estructura y eliminar marcas como la española Seat, la compañía ha anunciado una nueva operación. 

Volkswagen venderá su fábrica de Osnabrück, en Alemania, para convertirla en un centro dedicado a la industria de defensa.

Salto a la industria militar

El fabricante alemán ha alcanzado un acuerdo con el estado federado de Baja Sajonia y la firma de inversión israelí Aurelius Capital para la venta de la planta. El objetivo es reconvertir progresivamente las instalaciones, que hasta ahora estaban dedicadas a la fabricación de vehículos, en un centro de competencia para soluciones de seguridad y defensa.

La operación pretende dar una salida industrial a una fábrica cuyo futuro estaba comprometido. Volkswagen había decidido en 2024 poner fin de forma gradual a la producción de vehículos en Osnabrück, con el final previsto para el verano de 2027. Ahora, la planta podría tener una nueva vida vinculada a la industria militar. El anuncio se produce además tras el fuerte avance de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que este domingo logró un resultado en Sajonia-Anhalt con el 43,8% de los votos.

El logotipo de Volkswagen (VW) / Sina Schuldt - EFE

El acuerdo permite mantener 1.400 empleos

La fábrica cuenta actualmente con alrededor de 1.800 trabajadores. Según la información facilitada por Volkswagen y los representantes de los trabajadores, el acuerdo permitiría mantener inicialmente unos 1.400 empleos, es decir, aproximadamente tres cuartas partes de la plantilla. La continuidad del empleo se plantea como uno de los principales objetivos de la operación.

El consejero delegado del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, ha defendido el acuerdo como “un paso importante hacia un nuevo futuro industrial para la planta”.

Rafael, fabricante del Iron Dome, entra en el proyecto

Aurelius Capital y el estado de Baja Sajonia quieren trabajar junto a Rafael Advanced Defense Systems, una empresa israelí especializada en sistemas de defensa, para estudiar la producción en Osnabrück de sistemas y componentes destinados a la defensa aérea de Alemania y otros países europeos.

Rafael es conocida internacionalmente por desarrollar el Iron Dome (Cúpula de Hierro), el sistema de defensa aérea utilizado por Israel para interceptar, entre otras amenazas, cohetes de corto alcance, misiles y drones. La intención no es limitar la actividad de la antigua fábrica de Volkswagen a un único proyecto. Los nuevos propietarios prevén que puedan desarrollarse posteriormente otras colaboraciones con empresas vinculadas a la seguridad, la defensa, la ciberseguridad y las infraestructuras críticas.

Un nuevo destino para una fábrica con más de un siglo de historia

La planta de Osnabrück tiene una larga tradición industrial y llevaba décadas vinculada al automóvil. Volkswagen la incorporó plenamente a su estructura y en los últimos años la utilizó especialmente para fabricar series pequeñas y vehículos especiales.

“La situación de seguridad y las necesidades de protección han cambiado mucho. Alemania y Europa deben reforzar sus capacidades y ser más independientes”, ha defendido el presidente de Baja Sajonia, Olaf Lies. El acuerdo todavía no es definitivo. La transacción está pendiente de que se cierren los acuerdos finales, de las decisiones de los órganos correspondientes y de las revisiones regulatorias necesarias. 

La crisis de Volkswagen acelera el cambio 

Por otro lado, la operación en Osnabrück se produce en un momento especialmente delicado para Volkswagen. El grupo ha puesto en marcha un amplio programa de ajuste para reducir costes y hacer frente a la pérdida de competitividad de la industria europea, especialmente frente a los fabricantes chinos de coches eléctricos.

Volkswagen aprobó la semana pasada un nuevo plan que contempla 50.000 empleos menos hasta 2030, que se suman a otros 50.000 puestos ya anunciados desde 2024. Además, varias fábricas alemanas tienen su futuro pendiente de nuevas decisiones. La situación ayuda a explicar por qué el futuro de las plantas del grupo ya no pasa necesariamente por seguir fabricando coches.

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