Las excavadoras tendrán que detenerse. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha ordenado la paralización cautelar del derribo de los inmuebles situados en los números 1 y 3 de la calle Cabestreros, en pleno barrio de Lavapiés (Madrid), donde durante años funcionó el emblemático restaurante Baobab y donde estaba previsto construir un hotel cápsula de 288 plazas.
El tribunal advierte que, de continuar los trabajos, se produciría un daño irreversible. "Una vez consumado el derribo, la sentencia estimatoria no podrá restituir los valores históricos, arquitectónicos, documentales y ambientales perdidos", reza el auto judicial.
Un hotel cápsula en Lavapiés
En su auto, los magistrados consideran que existe una situación de especial urgencia debido a que los trabajos de demolición ya estaban en marcha y podrían avanzar hasta hacer inútil cualquier futura sentencia. Por este motivo, el TSJM ha suspendido de manera inmediata la eficacia de la decisión adoptada por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Oficina del Español de la Comunidad de Madrid.
El proyecto impulsado por el promotor Javier González Herráez y gestionado por SmartRental pretendía transformar este histórico rincón junto a la plaza Nelson Mandela en un macrocomplejo turístico: un hotel cápsula con 288 camas distribuidas en cubículos, además de zonas comunes, restaurante, patio interior ajardinado y una terraza-mirador equipada con spa y piscina.
Contrucciones originales de los siglos XVI o XVII
Un informe pericial encargado por el Grupo Municipal Socialista y elaborado por especialistas en arquitectura y patrimonio sostiene que, "con altísima probabilidad", se trata de construcciones originales de los siglos XVI o XVII y conservarían elementos característicos de la arquitectura histórica madrileña.
Asimismo, el edificio albergó durante dos décadas el famoso restaurante Baobab, cerrado en 2020, y que llegó a ser refugio del cónsul africano durante los disturbios por la muerte del mantero Mame Mbaye.
La Sala también destaca que los inmuebles se encuentran dentro del ámbito protegido del Bien de Interés Cultural (BIC) del Conjunto Histórico de la Villa de Madrid y de la Zona Arqueológica del Recinto Histórico, por lo que entiende que el interés general de preservar el patrimonio debe prevalecer frente al interés económico derivado del desarrollo urbanístico.
¿Qué pasará ahora?
La resolución del TSJM no entra todavía en el fondo del asunto ni decide si los edificios se conservarán para siempre. Se trata de una medida cautelar diseñada para "congelar" la situación y evitar que la demolición deje sin sentido el litigio judicial.
A partir de ahora, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y el titular de la licencia disponen de tres días para presentar alegaciones, buscando el mantenimiento, la modificación o el levantamiento definitivo de esta suspensión. Por el momento, la historia de Lavapiés resiste en pie, a la espera de que los tribunales decidan su futuro.