Volar entre Madrid y Barcelona tendrá un tope de precio durante las próximas semanas. Iberia ha fijado en 99 euros por trayecto el coste máximo de los billetes en clase turista del Puente Aéreo, una medida excepcional que estará en vigor hasta el 19 de febrero y que busca ofrecer una alternativa asequible a los viajeros afectados por incidencias en el transporte ferroviario.
La decisión llega en un contexto de alteraciones en la línea de alta velocidad que conecta ambas ciudades, debido a trabajos de mantenimiento de Adif y a restricciones de velocidad en algunos tramos. Con este límite tarifario, la aerolínea pretende facilitar la movilidad en uno de los corredores con mayor volumen de desplazamientos del país.
Un tope para la tarifa turista, pero no para todas
El límite de 99 euros se aplica a los billetes en clase turista, es decir, a la opción más básica dentro de este servicio que se caracteriza por su alta frecuencia y flexibilidad operativa. La medida supone, en la práctica, contener los precios en un momento de mayor presión de la demanda por la reducción de la oferta ferroviaria.
Sin embargo, Iberia mantiene sin cambios las tarifas Puente Aéreo Flexible y Puente Aéreo Confort. Estas modalidades están pensadas para viajeros frecuentes y perfiles de negocio que necesitan condiciones más amplias, como mayor flexibilidad en cambios, servicios adicionales o prestaciones diferenciadas, por lo que no entran dentro de esta limitación de precios.
Hasta 14 vuelos diarios por sentido
En términos de operativa, la compañía mantiene una amplia oferta de vuelos entre Madrid y Barcelona. Iberia opera hasta 14 frecuencias diarias por sentido en esta ruta, cubriendo prácticamente todas las franjas horarias, desde primera hora de la mañana hasta la noche, con salidas entre las 06:45 y las 21:35 horas.
Esta política de contención de precios no se limita solo a la conexión con Barcelona. En los enlaces con Andalucía, concretamente hacia Málaga y Sevilla, la aerolínea ya había aplicado límites tarifarios y reforzado su operativa después de que la conexión ferroviaria quedara interrumpida tras el accidente de Adamuz (Córdoba), ofreciendo así más alternativas a los viajeros.