Renfe, Iryo y Ouigo cancelan todos los trenes entre Madrid y Barcelona a partir de esta hora
Uno de los corredores de alta velocidad más transitado de España sufre un recorte de dos horas en su oferta para permitir a Adif reparar las vías
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Renfe, Iryo y Ouigo han decidido cancelar los últimos trenes del día entre Madrid y Barcelona para facilitar que Adif disponga de más tiempo efectivo para ejecutar trabajos urgentes de mantenimiento y reparación en una infraestructura castigada por incidencias recurrentes, limitaciones temporales de velocidad (LTV) y retrasos acumulados que están disparando los tiempos de viaje.
El ajuste supone un recorte en la franja nocturna de uno de corredores más transitado de la red ferroviaria española, adelantando casi dos horas el cierre comercial diario y alterando por completo la planificación de miles de viajeros.
Nuevos horarios: casi dos horas menos de servicio
En el caso de Renfe, el último AVE desde Madrid-Puerta de Atocha parte ahora a las 19:34 horas, mientras que desde Barcelona-Sants lo hace a las 20:00 horas. Hasta ahora, los últimos servicios salían a las 21:34 desde Madrid y a las 22:00 desde Barcelona.

Ouigo también ha ajustado su programación, cancelando los trenes que salían de Atocha a las 20:10 y 21:02, así como el servicio inverso desde Sants a las 20:40 horas. Por su parte, Iryo ha adelantado su última salida hacia Barcelona a las 19:29 y hacia Madrid a las 19:40, lo que implica la supresión de otros tres trenes diarios.
Retrasos y limitaciones de velocidad
El objetivo principal de este recorte es ampliar la llamada "banda de mantenimiento", el periodo destinado a la inspección y reparación de las vías. Las continuas incidencias de las últimas dos semanas han provocado retrasos tan severos que los últimos trenes estaban llegando a Atocha y Sants alrededor de las dos de la madrugada, reduciendo de cinco a apenas tres horas el tiempo disponible para trabajar.
Este margen resulta claramente insuficiente para solucionar los problemas estructurales que afectan a la línea. Las limitaciones temporales de velocidad, impuestas tras las afecciones detectadas por los maquinistas y agravadas por la climatología, han transformado por completo la explotación del corredor. Donde antes el trayecto Madrid-Barcelona se cubría en unas dos horas y media, ahora rara vez baja de tres horas y media, y en los últimos servicios del día se han llegado a registrar viajes de hasta cinco horas.
Choque entre Adif y las operadoras por los nuevos horarios
A esta situación se suma un pulso abierto entre Adif y las operadoras ferroviarias para redefinir los surcos horarios. Renfe, Ouigo e Iryo dan por descartado el tiempo medio de tres horas y calculan que los trayectos se están alargando de forma estructural alrededor de una hora adicional, debido a la LTV de 160 km/h en el tramo Madrid–Ricla (Zaragoza).
Durante la última semana se han celebrado varias reuniones para ajustar horarios, ofrecer mayor certidumbre a los viajeros y compatibilizar la circulación comercial con las obras. Sin embargo, la falta de consenso ha retrasado el cierre definitivo del acuerdo, que se espera para los próximos días.
Menos indemnizaciones y cambios comerciales
El deterioro operativo ya está teniendo consecuencias económicas. Renfe e Iryo han paralizado las indemnizaciones por retraso cuando las demoras se deben a las limitaciones impuestas por Adif. Ouigo, por su parte, ha optado por reajustar horarios, reasignar plazas y alargar trayectos para contener el coste de las compensaciones.

Las compañías intentan así frenar la sangría de pérdidas derivada de una situación sobrevenida, marcada por estrictos protocolos de seguridad y una degradación del servicio que, por ahora, no tiene solución a corto plazo.
Las mercancías, también contra las cuerdas
El problema no se limita al transporte de viajeros. Una de las principales rutas para llevar mercancías a Francia, la que une Zaragoza con Barcelona por el Ebro (línea 210), suma desde hoy una nueva limitación de velocidad de 30 km/h en un tramo de 70 kilómetros entre Riba-roja d’Ebre y Reus.
Esta restricción alargará los tiempos de viaje en al menos dos horas y media, agravando aún más las dificultades del transporte ferroviario de mercancías en Cataluña, ya afectado por los cortes entre Castellón y Vandellós por la adaptación al ancho internacional; el cierre de la línea convencional Madrid-Barcelona para su conversión en autopista ferroviaria; y la saturación de la línea Sagunto–Teruel–Zaragoza, utilizada como desvío.
La línea 210 es una de las más castigadas, con hasta 36 limitaciones de velocidad detectadas a mediados de enero, derivadas del mal estado de la vía, las trincheras y los aparatos ferroviarios.

