De la tortilla de patatas al 'baingan bharta': el recorrido culinario que propone Patara
El restaurante barcelonés demuestra cómo los productos locales pueden brillar bajo las técnicas y especias típicas de la India
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Patara significa "caja de sorpresas", y pocas definiciones encajan tan bien con la sensación que se lleva el comensal tras cruzar su puerta. El restaurante barcelonés propone un viaje gastronómico que une India y España.
La experiencia empieza antes del primer bocado. Entrar en Patara es como adentrarse en un hotel neoyorquino de los años 70 con una paleta de rojos intensos, destellos dorados, lámparas de flecos y una barra de cócteles que aporta el toque chic y cosmopolita de la velada.
Un proyecto entre dos culturas
La historia de Patara está ligada a la de su fundador, el indio Parm Dhillon. "Quería un lugar que transmitiera energía, hospitalidad y autenticidad. Un punto de encuentro donde locales e internacionales puedan disfrutar, socializar y dejarse sorprender. La unión de las dos culturas en un mismo lugar", explica.
Esa idea se traduce en una propuesta culinaria que conecta la gastronomía india con la española desde el respeto a ambas tradiciones. Así, técnicas y especias indias se aplican en platos reconocibles para el comensal local.
Más allá del curry
Cuando se piensa en cocina india, el curry suele acaparar todo el protagonismo. Sin embargo, la carta de Patara rompe ese cliché. No hay recetas basadas en curry, demostrando la diversidad y complejidad de una gastronomía que va mucho más allá de esa mezcla de especias popularizada en Occidente.
La propuesta está liderada por Diksha Sachdeva, creative culinary del restaurante: "Mi objetivo no es solo mezclar dos cocinas, sino contar una historia que une tradiciones y emociones. Honrar la gastronomía española mientras celebro mi herencia india".
De la tortilla de patatas al 'baingan bharta'
La carta se divide en dos bloques: una primera parte con platos reconocibles y una segunda dedicada a tapas de autor. En el apartado más cercano al recetario español aparecen clásicos revisitados, como la tortilla de patatas, o las bombas de patata rellenas de carne especiada, queso stracciatella y una salsa de coco ligeramente picante.

En la sección de tapas de autor asoman propuestas más ligadas a la tradición india, como el baingan bharta -berenjena asada con tomate especiado, guisantes y crema de tahini sobre pan brioche- o el puchka, popular aperitivo callejero que aquí se prepara con garbanzos, especias, chutney de tamarindo y yogur al aroma de menta.
La experiencia en la mesa
En nuestra visita optamos por varias de esas tapas de autor. La tempura de gambas con chutney de mango abre el apetito. Piezas ligeras y crujientes que se equilibran con el chutney de mango, un condimento agridulce y especiado originario de la India. Le sigue el baingan bharta, donde la berenjena conquista el paladar gracias a las especias y a la cremosidad del tahini.
El cierre lo pone el navab. Se trata de una ternera marinada con especias suaves, raita de yogur y pepino, acompañada de pan naan. Y qué mejor que un cóctel como sustituto del postre. El elegido es el Kampai Mule, una versión más exótica del Moscow Mule elaborada con Beluga, sake, sirope de pimienta Szechuan y ginger beer. Así, Patara convierte esa doble identidad española e india en experiencia, y ahí reside precisamente su capacidad de sorpresa.

