Este mes de marzo, los futuros del crudo Brent –referencia en Europa para el precio del petróleo– se han convertido en una montaña rusa dictada por las tensiones bélicas. La actual guerra en Irán ha llevado al Brent a alcanzar los 120 dólares por barril; sin embargo, tras la reciente pausa de cinco días en los ataques a la infraestructura energética iraní anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, el crudo ha caído de golpe hasta los 103 dólares.
Para Antonio Aceituno, experto en mercados energéticos, saber leer el mercado petrolero, en medio de la incertidumbre, es la principal clave para elegir el mejor momento para comprar un billete de avión.
El crudo es "el termómetro del mundo"
El combustible utilizado en aviación, más conocido como queroseno, representa un coste crítico en la ecuación económica del transporte aéreo. Según Aceituno, no es exagerado afirmar que "el crudo es el termómetro del mundo".
En un entorno donde las guerras, las declaraciones políticas y las divisas se entrelazan como piezas de ajedrez, entender el precio de volar exige mirar más allá de las ofertas de última hora o las leyendas sobre comprar los martes por la noche.
Entre aviones y barriles
“El queroseno no es más que un derivado del petróleo. Se obtiene calentando el crudo en una refinería hasta separar sus componentes por temperatura. Cuando el petróleo baja, el queroseno baja”, explica Aceituno. La volatilidad de los mercados energéticos tiene consecuencias directas para el viajero. Las aerolíneas no compran el combustible cada vez que llenan los depósitos, sino que lo cubren financieramente mediante contratos a futuro. "Cubrir" significa fijar un precio por adelantado, con el objetivo de protegerse de subidas imprevistas.
Ese blindaje, conocido como hedging, se aplica parcialmente. "Normalmente, las aerolíneas cubren solo una parte del combustible. El resto queda 'abierto al mercado'. Si el petróleo sube y no lo has cubierto, el billete sube. Y eso tarda unas dos o tres semanas en notarse en el precio final para el consumidor", detalla el analista.
El momento perfecto en tiempos de guerra
Lejos de los tópicos sobre los días ideales para comprar, Aceituno traza un mapa racional del ahorro que hoy cobra más sentido que nunca. El primer hito es observar la curva de los futuros del crudo. "Cuando los futuros del Brent dan un respiro, las aerolíneas aprovechan para cubrir el precio del queroseno. Ese es el momento de comprar", señala.
Desde finales de febrero, la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado los precios, llevando al Brent a rozar los 120 dólares por barril ante el temor de cortes de suministro o el cierre del estrecho de Ormuz.
El anuncio de Donald Trump
Tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer una pausa de cinco días en los ataques a la infraestructura energética y centrales eléctricas iraníes para dar margen a las negociaciones, el mercado ha reaccionado de inmediato. Como resultado, el precio del barril de Brent en Europa ha experimentado una fuerte corrección a la baja, situándose en torno a los 103,67 dólares.
Aunque el barril sigue estando casi un 50% más caro que hace un mes, esta caída abrupta tras un pico histórico de tensión, justo antes la famosa driving season (la temporada de mayor consumo de combustible en Estados Unidos) que arranca en mayo, es una ventana: crudo barato y baja demanda estructural.crudo barato y baja demanda estructural.
Un 40% de cada billete
La estructura del precio del combustible –que a su vez influye en el billete– se divide de la siguiente manera: un 40% es el precio del crudo, un 40% son impuestos y un 20% el margen del refinado y transporte. "No es que el billete dependa en un 40% del petróleo, sino que el precio del combustible sí lo hace. Y ese combustible puede suponer entre un 20% y un 30% del coste total de operar un vuelo. Ese es el verdadero impacto directo en tu bolsillo", matiza Aceituno.
Las aerolíneas, por su parte, juegan con capas de precios. "Primero venden los billetes más baratos para cubrir el coste mínimo del vuelo. Luego, a medida que se acercan al despegue, los precios suben buscando rentabilidad", aclara el experto.
La estrategia de las aerolíneas
Más allá del crudo, las tarifas aéreas están determinadas por sofisticados sistemas de precios dinámicos. Aunque Aceituno está centrado en los mercados energéticos, confirma cómo reaccionan las empresas de transporte en situaciones de alta sensibilidad. Los precios cambian en función del tráfico web y de las previsiones de coste a corto plazo.
"Hoteles y aerolíneas usan robots que detectan la afluencia y ajustan los precios automáticamente. Es un mercado vivo, en tiempo real", comenta el analista.
El consejo de un experto para 2026
Para los viajes de este verano, Aceituno recomienda huir por completo de las compras de última hora, sobre todo, en pleno conflicto en Oriente Medio.
Y concluye con una máxima que no caduca, sea en tiempos de paz o de conflicto: "Cuando el crudo baja, ya sea por factores económicos o por un titular diplomático, es que algo está pasando. Es el primer indicador de la economía global. Y para el viajero, es una oportunidad que hay que cazar al vuelo antes de que el mercado vuelva a cambiar de rumbo".