La guerra en Irán encarece más el precio del diésel que el de la gasolina

El combustible sube de precio cada día desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo y la tensión en el estrecho de Ormuz, pero la clave que marca la diferencia está en el tipo de petróleo

Los precios del combustible en una gasolinera de Praga, República Checa, el 12 marzo / MARTIN DIVISEK - EFE
Los precios del combustible en una gasolinera de Praga, República Checa, el 12 marzo / MARTIN DIVISEK - EFE

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El conflicto armado en Oriente Medio y la tensión constante sobre el estrecho de Ormuz han desestabilizado el mercado energético global. Aunque la gasolina también ha experimentado una fuerte subida en los surtidores, el impacto en el diésel es desproporcionado. Y la culpa no la tiene la cantidad de petróleo que falta, sino el tipo de petróleo.

Tal y como lo señalan en El Economista, la explicación radica en las características específicas del crudo extraído en los países afectados por la guerra. No todo el petróleo vale para hacer lo mismo: el crudo de Oriente Medio es predominantemente pesado y denso, que es exactamente la materia prima principal que utilizan las refinerías para producir diésel y queroseno de aviación, pero no tanto para la gasolina.

El tipo de petróleo marca la diferencia

El petróleo no es una materia prima homogénea. Existen diferentes variedades que se clasifican principalmente por su densidad y su contenido en azufre. En este caso, el factor clave es la densidad: los crudos más pesados son los que se utilizan mayoritariamente para producir diésel, mientras que los más ligeros se destinan a la gasolina.

El problema es que gran parte del petróleo que se extrae en Oriente Medio —especialmente en países del Golfo Pérsico— es de densidad media o alta. Es decir, el tipo de crudo más adecuado para producir diésel. Con el conflicto afectando a esta región estratégica, la oferta de este tipo de petróleo se está viendo especialmente limitada, lo que dispara los precios del diésel mucho más que los de la gasolina.

Surtidores de gasolina y diésel / EUROPA PRESS
Surtidores de gasolina y diésel / EUROPA PRESS

El diésel sube casi un 60%

Para entender la magnitud del problema, basta observar el comportamiento de los mercados europeos durante el mes de marzo. Mientras que los precios no se mueven exactamente a la par por sus diferentes ecuaciones de oferta y demanda, la brecha actual es histórica:

  • Petróleo Brent (referencia en Europa): sube un 41%, pasando de 72,5 a 102,33 dólares el barril.
  • Futuros de gasolina: se encarecen un 48,3%.
  • Futuros de diésel: se disparan un 58%, saltando de 743 a 1.171 dólares por tonelada.

A 18 de marzo de 20216, el precio medio de la gasolina sin plomo 95 se sitúa en los 1,773 euros por litro, mientras que el gasóleo A (diésel) fija su precio en 1,898 euros por litro de combustible

Falta de alternativas fuera de Oriente Medio

Otro factor clave es la escasez de alternativas. Aproximadamente el 60% de las exportaciones del Golfo Pérsico corresponden a crudos pesados o de densidad media, y fuera de esta región hay menos productores capaces de cubrir esa demanda. En concreto, la Universidad de Stanford publicó en febrero un artículo demostrando que las variedades de Irán, Arabia o Dubai son notablemente más densas que el West Texas o el Brent, siendo superadas solo por crudos muy específicos como el Merey venezolano o el Maya malasio.

Incluso países como Estados Unidos, que lideran la producción mundial de petróleo, no pueden compensar completamente esta falta, ya que gran parte de su producción se basa en crudos más ligeros. Esto provoca que el impacto del conflicto se extienda a nivel global, elevando los precios del diésel incluso en economías aparentemente menos dependientes de Oriente Medio. 

La revista científica Nature, en un artículo publicado este 2024 apoyado en datos de BP, señala que la destilación del barril Basrah Heavy iraquí genera un 57,2% de combustibles residuales (como el diésel), frente al escaso 39,2% que se extrae de un barril Brent. 

Más costes en el proceso de producción

A todo esto se suma un factor adicional: el diésel es más caro de producir. Su refinado requiere más procesos químicos que el de la gasolina, incluyendo el uso de hidrógeno, que se obtiene principalmente a partir de gas natural.

Con el gas también encareciéndose, el coste de producción del diésel aumenta aún más, amplificando la subida de precios en el surtidor.

Impacto en toda la economía mundial

El encarecimiento del diésel no solo afecta a los conductores. Este combustible es esencial para sectores como el transporte de mercancías, la agricultura o la construcción, por lo que su subida tiene un efecto directo en los precios de bienes y servicios.

Por ello, mientras el conflicto en Oriente Medio continúe o no se restablezca plenamente el tráfico en rutas clave como el estrecho de Ormuz, todo apunta a que la presión sobre el diésel seguirá siendo mayor que sobre la gasolina. No todos los combustibles dependen igual del petróleo, y en momentos de tensión geopolítica, esas diferencias pueden marcar el precio que pagan millones de consumidores.