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Amazon admite que su servicio tendrá fallos durante meses tras los ataques con drones

El impacto en tres centros de datos de la multinacional en Oriente Medio obliga a AWS a recomendar migraciones urgentes mientras la recuperación podría alargarse medio año

Ana Carrasco González

Operarios del centro logístico de Amazon / Fermín Cabanillas - EFE

Amazon sigue lejos de recuperar la normalidad. Dos meses después de los ataques con drones que golpearon infraestructuras críticas de Amazon Web Services (AWS) en Emiratos Árabes Unidos y Baréin, la compañía ha reconocido que necesitará varios meses más para restaurar completamente sus servicios.

Según la última actualización publicada por Amazon Web Services, la multinacional continúa trabajando para reparar daños estructurales y recuperar la estabilidad operativa de sus centros de datos, aunque admite que algunas aplicaciones siguen funcionando de manera irregular o permanecen inaccesibles.

Tres centros de datos dañados y servicios todavía inestables

Los ataques impactaron directamente en tres instalaciones de AWS: dos centros de datos situados en Emiratos Árabes Unidos y otro en Baréin. "Estos ataques han causado daños estructurales, interrumpido el suministro eléctrico a nuestra infraestructura y, en algunos casos, han requerido actividades de extinción de incendios que provocaron daños adicionales por agua", ha explicado AWS en un comunicado técnico.

La compañía reconoce que la recuperación no será rápida debido al alcance físico de los daños. Mientras continúan las reparaciones, Amazon ha suspendido temporalmente algunas operaciones de facturación en las regiones afectadas y recomienda a los clientes migrar datos y cargas de trabajo hacia otras zonas de AWS para minimizar riesgos. 

Amazon web services / EP

Miles de empresas siguen afectadas

La degradación de servicios afecta especialmente a empresas financieras, energéticas, plataformas digitales y compañías tecnológicas que alojan parte de sus sistemas en la nube de Amazon

Aunque algunos clientes han conseguido trasladar sus operaciones a otras regiones de AWS, muchas organizaciones no cuentan con arquitectura preparada para migraciones rápidas, lo que aumenta los costes y complica la continuidad del negocio.

Las consecuencias: modo supervivencia

La consecuencia es que miles de servicios digitales operan actualmente en una especie de modo supervivencia, con sistemas redundantes, menor capacidad y riesgos adicionales de interrupción.

Para muchas empresas de la región, el problema ya no es únicamente la caída puntual de servidores, sino la incertidumbre sobre cuánto tiempo permanecerá inestable la infraestructura.

Amazon teme más complicaciones

Amazon también ha advertido que el conflicto en Oriente Próximo mantiene un entorno operativo extremadamente volátil. La multinacional teme que la inestabilidad regional complique todavía más las labores de reparación y prueba de sistemas, especialmente en un escenario donde las infraestructuras críticas empiezan a convertirse en objetivos estratégicos.

La preocupación dentro del sector es evidente: los centros de datos ya no son simples edificios llenos de servidores, sino piezas esenciales para el funcionamiento de bancos, plataformas logísticas, sistemas de pago, atención al cliente, aplicaciones móviles y servicios gubernamentales.

Qué significa esto para los usuarios y empresas

Para el usuario doméstico, el impacto probablemente pasará desapercibido. Las plataformas globales de Amazon siguen funcionando con normalidad gracias a la distribución internacional de AWS.

Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad, miles de empresas y organismos dependen actualmente de infraestructuras degradadas o parcialmente reconstruidas. El incidente también reabre el debate sobre la dependencia mundial de unos pocos proveedores cloud y sobre la necesidad de diversificar infraestructuras críticas en un contexto geopolítico cada vez más inestable.