Hubo un tiempo en que el mundo se dividía entre quienes tenían un Nokia y quienes deseaban tenerlo. Aquellos ladrillos indestructibles, con su politonal Gran Vals y el juego de la serpiente, definieron una era. La compañía fundada en 1865 en Espoo (Finlandia), que llegó a dominar la telefonía móvil mundial, ya no se dedica a esos dispositivos casi irrompibles. Pero tampoco se resigna a ser una nota a pie de página en la historia tecnológica.
Hoy, lejos de los teclados físicos y las carcasas intercambiables, Nokia busca abrirse paso en nuevos territorios. Uno de ellos es impulsar la transformación de la entrega de comida a domicilio mediante una especie de nevera con ojos digitales que se desliza por la acera para llevar pizzas, hamburguesas y sushi hasta la puerta de casa. No es broma. Es un robot real que se puede observar estos días en el Mobile World Congress (MWC), la gran cita mundial de la tecnología que se celebra en Barcelona del 2 al 6 de marzo.
Cómo funciona este 'rider' robotizado
Entre eslóganes futuristas sobre el 6G y robots humanoides que ejecutan coreografías tan hipnóticas como ligeramente avergonzantes para los transeúntes, destaca una pequeña caja con ojos y ruedas situada en la entrada del gigantesco stand de la compañía finlandesa. Se llama Serve Robotics. No es un simple reclamo simpático para atraer miradas en la feria. Su despliegue comercial ya está en marcha —y en grande— en Estados Unidos, de la mano de plataformas como Uber.
Los robots de Serve —aparatos de un metro de alto, con sensores, cámaras y ruedas— están diseñados para moverse por la acera, no por la carretera, en radios cortos de hasta dos kilómetros alrededor de restaurantes y zonas densamente pobladas. "Esto alivia el tráfico para los coches", explica uno de los portavoces de Nokia a Consumidor Global.
Frenar los costes de Uber Eats y Glovo
"Seguimos utilizando vehículos de mucho peso impulsados por combustión para transportar un menú de comida que no pesa ni un kilo", explica la misma fuente. Este desajuste no solo satura el tráfico urbano, sino que dispara las emisiones y los costes operativos de plataformas como Uber Eats o Glovo.
Serve Robtics busca romper esa inercia. Es un vehículo eléctrico, pequeño y robusto, capaz de transportar hasta cuatro pizzas grandes, bebidas y guarniciones en un compartimento aislado térmicamente. Cada robot puede percibir, planificar y ejecutar rutas por sí mismo, sorteando peatones, obstáculos urbanos y pequeños imprevistos cotidianos sin intervención humana. "Si se topan con situaciones más complejas, como obras o mucha congestión, sigue habiendo supervisión humana. Tienen cámaras para que una persona pueda ayudarlos remotamente. No es totalmente autónomo", añaden desde Nokia.
¿Es el fin de los repartidores humanos? ¿El pedido será más caro?
Ante esta información, resulta inevitable preguntarse si estamos ante el fin de los riders. Desde Nokia lo descartan con rotundidad. "No, esto está pensado para entregas muy, muy locales, lo que permite que los repartidores se ocupen de los trayectos más largos", explican fuentes de la compañía. "En distancias cortas, los riders no obtienen grandes ingresos. Para envíos de proximidad, puede que el cliente prefiera esta alternativa, pero para la mayoría de los pedidos, el modelo tradicional seguirá funcionando", añaden.
También surge la duda de si la propuesta de Serve Robotics será más costosa para el consumidor. La respuesta es también negativa. "El cliente no pagará más. De hecho, en Estados Unidos, donde la propina es habitual, no es necesario dar propina a este dispositivo. Por tanto, el coste será el mismo o incluso inferior. En última instancia, al consumidor le da igual el método: lo que quiere es recibir su comida a tiempo", señala el portavoz.
Más de 2.000 robots y más de 100.000 entregas
Desde que se escindió de Uber en 2021, Serve ha construido una de las flotas de robots autónomos más grandes en espacios públicos de Estados Unidos. A finales de 2025, la empresa había desplegado más de 2.000 robots, acercándose a su objetivo y consolidando la mayor flota de entrega en aceras del país. Además de Nokia, la empresa cuenta con socios clave como Nvidia, que aporta capacidad de cómputo e inteligencia artificial, y T-Mobile, responsable de la conectividad.
Cotizada en bolsa y tras captar recientemente 100 millones de dólares para acelerar su crecimiento, la compañía prevé desembarcar en nuevas ciudades a comienzos de 2026. Con aliados como 7-Eleven, Uber Eats y T-Mobile, el ecosistema parece preparado para un escalado masivo. Lo que hoy todavía se percibe como una curiosidad tecnológica en las avenidas de California podría convertirse pronto en una imagen cotidiana en Madrid o Barcelona. No en vano, Serve Robotics ya ha superado las 100.000 entregas con una tasa de éxito del 99,8 %
¿Estará dispuesto el cliente español?
Más allá de la eficiencia económica y operativa, estas máquinas abren interrogantes que aún no tienen una respuesta clara. ¿Cómo convivirán con peatones, ciclistas, personas mayores o usuarios de silla de ruedas? ¿Debe tener prioridad un robot de reparto que optimiza rutas frente a un niño que juega o un anciano que cruza con lentitud? La estampa de estos dispositivos deslizándose en silencio por barrios densos evoca, para algunos, un capítulo de Black Mirror que refleja un futuro hiperconectado pero menos humano.
Sea como fuere, la nevera con ojos ya está aquí; es educada, puntual y no se cansa. Solo falta ver si el consumidor español —que prescinde de dar un paseo al restaurante de la esquina— está dispuesto a cambiar el "gracias" a un repartidor por un clic en una pantalla táctil de una nevera con ruedas sobre una acera.