Álex Izquierdo, fundador de AiMA: "Empezamos este proyecto para luchar contra la soledad no deseada"

Durante el Mobile World Congress, Consumidor Global ha entrevistado al fundador de esta asistente virtual, cuyo objetivo es acompañar y adaptarse a personas mayores y ayudarlas con algunas tareas diarias

Álex Izquierdo, fundador de AiMA / CG
Álex Izquierdo, fundador de AiMA / CG

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00

Si algo nos recuerda la vorágine tecnológica del Mobile World Congress es que no todos quedan incluidos en ella: la tercera edad sigue al margen. Entre miles de prototipos futuristas, llama la atención una inteligencia artificial creada para combatir la soledad no deseada en personas mayores. Hablamos de AiMA, una asistente virtual desarrollada en Barcelona por Álex Izquierdo, quien explica a Consumidor Global todos los detalles. 

La idea nació hace tres años durante el Camino de Santiago. "Me paré en un bar a descansar y un señor de 82 años me contó que llevaba un mes sin hablar con nadie", recuerda Izquierdo. Ese encuentro fue la chispa que lo llevó a crear esta IA capaz de acompañar, recordar y cuidar, sin sustituir la atención humana, sino complementándola para que nadie se sienta solo en su propio hogar.

--¿Cómo funciona AiMA?

--AiMA es una asistente digital, una persona dentro de una pantalla que ve, escucha, recuerda, aprende y realiza tareas que los humanos no podemos hacer. Se conecta con relojes, cámaras o sensores de movimiento para monitorizar cómo está la persona. Puede detectar si está nerviosa, recordarle hábitos como tomar la medicación y permitir que familiares o médicos sepan si se ha cumplido la rutina.

--¿Cómo lo hacen?

--Colocamos una tablet en casa de personas que viven solas o necesitan ayuda. La pantalla tiene cara, altavoz y cámara. Solo utilizamos la información que nos permiten, y por privacidad eliminamos todo lo que no sea relevante: podemos saber si han tomado la pastilla, pero no conservamos el vídeo.

Varias tablets con AiMA integrada / CG
Varias tablets con AiMA integrada / CG

--¿Quién controla la cámara? 

--El familiar, cuando existe. Hay muchos casos en los que no existen familiares. Por un tema de pura privacidad, eliminamos lo que no nos importa. Podemos detectar si están tomando las pastillas porque lo vemos pero después borramos esa imagen y nos quedamos con el sí o el no. 

--Las personas mayores no siempre manejan bien la tecnología. ¿La tablet es fácil de usar?

--No tiene botones. Si tienes capacidad de habla, puedes utilizar AiMA. No hace falta ni que veas. En el futuro, AiMA también estará disponible en el móvil, para que puedan salir de casa sin sentirse solos. En algunas ocasiones, las personas mayores se desorientan. Si tiene AiMA en el móvil, le puede hablar y decirle que se ha perdido. Y Aima le diría dónde está y podría guiarla. 

--Si la persona mayor no es consciente de que se ha desorientado, ¿AiMA podría detectarlo?

--AiMA pregunta periódicamente: '¿Estás bien? ¿Sabes dónde estamos?'. Si la persona responde que salió a pasear, no pasa nada; si necesita ayuda, puede emitir una llamada. Lo importante es que no hay un bloque ni un freno al uso de la tecnología porque AiMA es solo una cara. 

Una pantalla que proyecta a AiMA en el Mobile World Congress / CG
Una pantalla que proyecta a AiMA en el Mobile World Congress / CG

--¿Por qué una tablet y no otro dispositivo?

--Porque la tablet es suficientemente grande para que cualquiera lo pueda ver y tiene potencia. Conforme nos hacemos mayores, oímos menos. Es aquello de entrar en una casa en la que la televisión está a un volumen atronador pero ya hemos entrenando a AiMA para que, pese ello, se pueda oír. 

--¿Podría recordar citas médicas?

--Es complicado. Nosotros hacemos tecnología, memoria y compañía, tenemos que validarnos para los dispositivos médicos, que lo haremos el año que viene. Hay muchas cosas que legalmente parecen muy simples pero no lo son. Si tú has ido a una entidad pública de salud y a una entidad privada, tus historias clínicas no se unen. 

--¿AiMA puede mantener una conversación normal?

--Ese es nuestro sueño. Empezamos este proyecto para ayudar contra la soledad no deseada. Durante el camino de Santiago, me senté en un bar. Vino un señor de 82 años, que estaba solo y que vivía en una residencia. Me dijo que hacía un mes que no hablaba con nadie. De esto hace tres años pero esa fue la chispa. Nos dimos cuenta de que este tipo necesita tecnología pero la tecnología se tiene que adaptar a él. Él no va a saber utilizar la IA, no va a saber utilizar la tecnología de verdad. ¿Qué hicimos? Humanizarla de verdad. Creemos que combinando los recursos humanos con la tecnología, la nuestra y muchas otras, podemos realmente paliar la soledad y la falta de manos en cuidados. 

--¿Ya está en el mercado?

--Aún no. Estamos haciendo las pruebas. Actualmente, está en 15 hogares. Hay 15 personas mayores probándola. Al 80% les gusta y a otros no. Pero, en general, tiene una aceptación muy buena. Hay una diferencia muy grande entre no hablar nunca y que alguien te salude, por ejemplo. La base es que te acompañe y que la soledad solo sea una elección.

--¿Cuándo llegará al mercado?

--Las pruebas tienen que acabar en septiembre y a partir de octubre estaremos en mercado. No queremos que las personas que más han trabajado para que nuestras generaciones salgan adelante tengan que pagar por estas cosas. Queremos que el Estado y las organizaciones de salud se ocupen de ello. 

--¿Pretenden que lo financie el Estado?

--Sí, queremos que se pueda ofrecer desde médicos o servicios sociales. Con el envejecimiento estamos más solos y nos hacen falta cada vez más cuidados. Ahora, hay un cambio de paradigma en los hospitales y residencias porque no dan abasto. No hay suficientes enfermeras, cuidadores o familiares. Cuidar se puede y se tiene que hacer con humanos pero hay cosas que se puede hacer con AiMA. Lo importante es hacer una combinación.