Un sociólogo advierte sobre la dieta de 'comer plástico' en TikTok: "Nadie cree en su muerte"

El peligroso reto viral de “comer plástico” en TikTok: expertos alertan del riesgo para la salud y de su impacto en los adolescentes

Una persona y un rollo de plástico / Montaje Consumidor Global
Una persona y un rollo de plástico / Montaje Consumidor Global

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Aunque internet ya nos ha acostumbrado a todo tipo de tendencias, todavía hay fenómenos capaces de sorprender. El último ejemplo llega desde TikTok y vuelve a poner el foco en los riesgos de algunos retos virales entre adolescentes. En esta ocasión, el desafío consiste en algo tan desconcertante como comer plástico. O, al menos, simularlo.

La peligrosa práctica del  'plastic eating' popular entre los jóvenes de China/ @Tiktok
La peligrosa práctica del 'plastic eating' popular entre los jóvenes de China / @Tiktok

La práctica, conocida en redes como plastic eating, se ha difundido especialmente entre jóvenes y ha generado preocupación entre expertos en salud. Bajo esta extraña propuesta se esconde lo que algunos usuarios han bautizado como la “dieta del plástico”, una tendencia que pretende engañar al organismo para provocar sensación de saciedad sin ingerir calorías.

Un reto viral que simula comer plástico

Según explican especialistas de la Universidad Europea de Madrid, el mecanismo del reto es aparentemente sencillo: los participantes envuelven alimentos en film transparente, los mastican durante un rato y después los escupen sin llegar a tragarlos. La idea, compartida en vídeos que acumulan miles de visualizaciones, es que el cerebro interprete el acto de masticar como una comida real y reduzca el apetito.

 

En otras palabras, el objetivo sería adelgazar sin consumir alimentos. Sin embargo, los profesionales advierten de que no se trata de una estrategia nutricional ni de una dieta alternativa, sino de una conducta potencialmente peligrosa que puede afectar tanto a la salud física como a la relación con la comida.

Los expertos advierten: no es una dieta

Andrea Calderón, nutricionista y directora del Máster en Nutrición, Composición Corporal y Metabolismo de la Universidad Europea de Madrid, es contundente al analizar esta tendencia. “Lo primero que hay que dejar claro es que esto no es una dieta en el sentido habitual del término”, explica.

Posibles peligros de la dieta de comer plástico/ Dr.Oriol Lugo
Posibles peligros de la dieta de comer plástico / Dr.Oriol Lugo

A diferencia de las llamadas dietas milagro —como la dieta de la alcachofa o la conocida “operación bikini”—, que pueden carecer de base científica pero siguen siendo pautas alimentarias, aquí se trata de algo distinto.

“La llamada dieta de comer plástico no es simplemente un plan alimenticio mal planteado. Es una conducta de riesgo”, advierte la especialista. Para Calderón, el gesto de masticar alimentos para después escupirlos con la intención de evitar las calorías refleja una alteración en la forma de relacionarse con la comida.

El cuerpo no funciona así

El motivo es que la sensación de saciedad no depende únicamente del acto de masticar. El organismo necesita que los alimentos lleguen al sistema digestivo para activar distintos mecanismos fisiológicos. “Nuestro cuerpo requiere que los nutrientes entren en el aparato digestivo para desencadenar las señales hormonales que regulan el hambre y la saciedad”, explica la experta.

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Cuando esto no ocurre, esas señales no se activan correctamente. Por ello, aunque masticar pueda generar una sensación momentánea, no existe un proceso fisiológico real que respalde la idea de que el cuerpo quedará satisfecho. El resultado puede ser, de hecho, el contrario: mantener el hambre o favorecer una relación poco saludable con la alimentación.

Riesgos físicos más allá de la moda

A estas consecuencias se suman los riesgos físicos directos. Manipular alimentos envueltos en plástico dentro de la boca puede provocar atragantamientos, aspiración accidental del material plástico o problemas gastrointestinales si alguna parte llega a ingerirse.

Los expertos advierten además de que este tipo de retos se suma a una larga lista de tendencias virales que circulan en redes sociales y que, en muchos casos, implican comportamientos extremos. Algunos de estos desafíos se viralizan con rapidez entre adolescentes, que graban el proceso y lo comparten en plataformas digitales para obtener visualizaciones y reacciones.

Por qué los adolescentes participan en estos retos

Detrás de este fenómeno hay varios factores sociales y psicológicos. El sociólogo Francesc Núñez, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha explicado en diferentes análisis que muchos jóvenes no son plenamente conscientes del peligro real que implican estas prácticas.

Según señala, existe una cierta sensación de invulnerabilidad propia de la adolescencia. Muchas personas entienden racionalmente que una acción puede ser arriesgada, pero no llegan a interiorizar emocionalmente la posibilidad de sufrir consecuencias graves como la de morirse. Este sociólogo lo esplica asi: 

" Freud dice que nadie cree firmemente en su muerte, en la posibilidad de que será mortal.  No piensan que les vaya a pasar nada. En los retos virales existe esa inconsciencia de no creer que te puedas morir. Se puede ser consciente del riesgo a nivel racional, pero no emocional"

Esa distancia entre la percepción intelectual del riesgo y la experiencia emocional explica por qué algunos retos se siguen replicando incluso cuando sus peligros son evidentes.

El mensaje de fondo que preocupa a los expertos

Sin embargo, más allá del posible peligro físico inmediato, lo que más preocupa a los expertos es el mensaje que subyace en este tipo de contenidos. Normalizar la idea de que hay que evitar comer o “engañar” al cuerpo para no ingerir alimentos puede contribuir a reforzar conductas restrictivas.

Una chica que se mira en el espejo / PEXELS
Una chica que se mira en el espejo / PEXELS

Según los nutricionistas, este tipo de prácticas puede favorecer una desconexión progresiva de las señales naturales de hambre y saciedad. En adolescentes y jóvenes, especialmente expuestos a la presión estética y a los mensajes que circulan en redes, esto puede convertirse en una puerta de entrada a trastornos de la conducta alimentaria.

La importancia de la educación

Por ello, los especialistas insisten en que no se trata de una moda inocente ni de una simple excentricidad digital. “Estamos ante una práctica que trivializa comportamientos muy serios que subyacen a un TCA”, concluye Calderón.

Ante la expansión de este tipo de retos, los expertos subrayan la importancia de la educación digital y alimentaria. Familias, docentes y profesionales sanitarios coinciden en la necesidad de fomentar una mirada crítica hacia los contenidos virales y de promover hábitos saludables, especialmente entre los más jóvenes, en un entorno digital donde las tendencias pueden propagarse a gran velocidad.