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Bonpreu tropieza con la tecnología: clientes encuentran lineales semivacíos

La cadena que dirige Joan Font atribuye la falta de productos a una incidencia tecnológica ya resuelta, pero los clientes cuestionan cómo un error interno puede acabar afectando a la compra diaria

Arturo Esteve

Estanterías vacías en un Bonpreu de Barcelona

Durante varios días, algunos clientes de Bonpreu - Esclat se han encontrado con una imagen poco habitual en una de las cadenas de supermercados más populares de Cataluña: lineales prácticamente vacíos en determinadas categorías y carteles informando de problemas de abastecimiento.

Las imágenes comenzaron a circular por redes sociales y rápidamente surgieron todo tipo de especulaciones. Algunos usuarios llegaron incluso a hablar de problemas logísticos o de suministro. Sin embargo, la explicación ofrecida por la empresa fue muy distinta.

Incidencia informática

Según Bonpreu, el origen del problema fue una incidencia informática producida durante la actualización del software que gestiona el inventario y la reposición de productos. La compañía sostiene que el fallo únicamente afectó a algunos establecimientos y que nunca existió un problema real de abastecimiento. 

Un supermercado Bonpreu / CONSUMIDOR GLOBAL

El episodio vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto la distribución alimentaria depende hoy de sus sistemas tecnológicos.

Estanterías vacías

En la práctica, un error de software puede traducirse en una consecuencia muy visible para el consumidor: estanterías vacías, productos que no llegan a tiempo o referencias que desaparecen temporalmente del lineal pese a existir stock disponible en la cadena logística.

Para el cliente, la causa resulta casi irrelevante. Quien entra a comprar espera encontrar los productos, independientemente de que el origen del problema sea un camión averiado o un servidor informático.

Una incidencia que llega en pleno proceso de modernización

La situación resulta especialmente llamativa porque Bonpreu lleva meses reforzando precisamente su infraestructura tecnológica.

En 2025 anunció la implantación de nuevas herramientas de inteligencia artificial para optimizar la previsión de demanda, el reabastecimiento automático y la planificación logística con el objetivo de reducir roturas de stock y mantener las estanterías abastecidas. 

El contraste es evidente: mientras la compañía que dirige Joan Font acelera la digitalización de su cadena de suministro, una incidencia informática ha terminado generando el efecto contrario en algunas tiendas.

La confianza también se mide por lo que hay en el lineal

Bonpreu asegura que la incidencia ya está completamente resuelta y que la situación volvió a la normalidad pocos días después. 

Sin embargo, el episodio deja una reflexión para todo el sector de la distribución: cuanto más automatizados están los procesos, mayor es la dependencia de que toda la tecnología funcione sin errores.

Porque para el consumidor existe una única realidad. Si llega al supermercado y encuentra las estanterías vacías, poco importa si el responsable es un fallo logístico, un problema informático o una incidencia en el sistema. La percepción es la misma: ese día, la compra no pudo hacerse con normalidad.

Este incidente recuerda que la transformación digital no solo debe hacer los supermercados más eficientes, sino también más resistentes frente a errores capaces de trasladarse directamente al carrito del cliente.