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El coste de la comodidad: el pescado envasado resulta un 30% más caro

OCU recuerda que este modelo “se presenta como una mejora en eficiencia", pero supone una transformación "profunda" de la relación entre el consumidor y el alimento

Juan Manuel Del Olmo

Mostrador de una pescadería / EUROPA PRESS - JESUS HELLÍN

En países con una gran tradición pesquera como España, el consumo de pescado fresco en los hogares ha caído en picado en la última década, provocando el cierre de miles de pescaderías tradicionales. La mayoría de los consumidores no quiere elegir entre comodidad y salud, pero cuando el presupuesto, el tiempo o la energía escasean, la comodidad casi siempre se impone, sobre todo en las generaciones jóvenes. 

Ahora, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido que optar por el pescado fresco envasado y fileteado supone un sobrecoste del 30% respecto a la compra directa en la sección de pescadería del propio supermercado. 

Evolución del precio en función del tipo de pescado

En concreto, el estudio comparativo de precios se centra en la dorada, lubina, merluza y salmón en 10 cadenas de supermercados. En cambio, en preparaciones más simples (como el pescado solo eviscerado o abierto) o cuando el pescado es más grande, el sobreprecio resulta marginal, por lo que “no merece la pena hacer cola en la pescadería si la pieza que se busca ya se vende envasada".

Una mujer compra en una pescadería / EUROPA PRESS - EDUARDO PARRA

La progresiva sustitución del servicio de pescadería del supermercado en favor de la venta de pescado fresco ya envasado es una tendencia creciente. El modelo, recuerda OCU, “se presenta como una mejora en eficiencia, gestión del espacio y organización del personal" pero supone una transformación "profunda" de la relación entre el consumidor y uno de los alimentos "básicos" de la dieta.

Entre la comodidad y el cambio de hábitos

Aunque es "indudable" que el pescado envasado "aporta comodidad" al "eliminar colas" y ofrecer un producto "limpio, porcionado y con un etiquetado homogéneo", "no se puede ocultar las contrapartidas".

Entre ellas, la "desaparición" de la pescadería atendida "reduce la capacidad del consumidor para elegir, personalizar y recibir asesoramiento especializado".

Las contrapartidas del pescado envasado

En este sentido, lo que se pierde es algo tan valioso como la cultura culinaria, en tanto que se elimina el diálogo con el pescadero y se eoriosona el conocimiento sobre qué pescados están de temporada, cómo reconocer la frescura a simple vista o cómo preparar un caldo con los restos del pescado.

Asimismo, se intensifica el impacto ambiental, ya que se produce un aumento del uso de envases. Además, la estandarización del surtido "conlleva una pérdida de diversidad" haciendo que el pescado "menos habitual" -el que entra puntualmente en lonja o el que tiene precios más variables-, "tiende a desaparecer cuando prima la logística frente a la proximidad y la temporalidad".