En España, que la leche provenga de Asturias o Galicia es prácticamente un sello de garantía. Prueba de ello es que Central Lechera Asturiana sea, año tras año, una de las marcas más valoradas y con mayor reputación (tal y como recogen informes como Brand Footprint); y que Galicia haya sabido explotar muy hábilmente el concepto de "leche de pastoreo".
Mientras que en otras regiones la producción es más industrial o intensiva, el norte mantiene ese aura de autenticidad, y el consumidor tiende a imaginar prados verdes y vacas sanas.
Nombres y grafismos tramposos
Ahora, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía denuncia que algunos supermercados ponen a la venta, a precios muy económicos, briks de leche que utilizan "nombres y grafismos que evocan regiones de gran tradición láctea en España, como Asturias o Galicia, cuando en realidad el origen del producto que aparece es Unión Europea”.
Esta estrategia engañosa, apuntan, sirve “para dar salida a excedentes de otros países miembros, sin especificar de cuál de los 27 países de la UE es originaria la leche que el consumidor se lleva a casa creyendo ser de vacas españolas”.
Los costes para el ganadero
Además, la entidad andaluza invita a reflexionar a todos los actores de la cadena: la distribución, la industria láctea y a los consumidores, puesto que “detrás de cada litro de leche hay un ganadero que lucha por la viabilidad de su ganadería frente a una presión de costes insostenible”.
En este sentido, recuerdan, los datos del Ministerio de Agricultura muestran que para producir un litro de leche en muchas explotaciones españolas se superan los 0,40 euros. Por eso, es importante revisar el origen del producto con atención y “hacer compras conscientes, evitando aquellas compras compulsivas inducidas por una estrategia comercial basada en productos reclamo”.