La producción de foie gras conlleva la alimentación forzada de patos y ocas, una práctica que comporta un maltrato animal ampliamente documentado.
Ahora, un análisis desvela la influencia del lobby del foie gras en decisiones clave de la Unión Europea mediante el gasto de hasta 200.000 euros.
El lobby del foie gras y la Comisión Europea
Igualdad Animal denuncia las reuniones públicas mantenidas entre el comisario europeo de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi, y el comisario de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen —ambos responsables del paquete legislativo de bienestar animal de la Unión Europea— y revela que la industria del foie gras mantuvo múltiples encuentros de alto nivel con la Comisión Europea (CE)
durante 2025.
Casualmente, el año pasado la CE adoptó un acto delegado sobre los requisitos de comercialización de productos avícolas que no supuso ninguna mejora en el bienestar de los animales utilizados para la producción de foie gras.
Una inversión de 199.000 euros
Según datos del portal LobbyFacts.eu, los representantes de la industria europea del foie gras invirtieron entre 100.000 y 199.000 euros en actividades de lobby en 2025. Con este presupuesto, y a pesar de contar con un número reducido de lobistas declarados, la organización Euro Foie Gras —apoyada por la firma de lobby Aliénor— logró acceso directo a responsables políticos de la UE.
No obstante, "estos datos podrían infraestimar la magnitud real de la influencia, ya que muchas reuniones no se hacen públicas", aseguran desde Igualdad Animal. Entre los participantes en estas reuniones figuraban miembros de los gabinetes con vínculos con la industria ganadera, como Flavio Facioni —relacionado con la organización agrícola italiana Coldiretti— y Antonella Rossetti, exasesora de Farm Europe, un lobby ganadero que invierte alrededor de medio millón de euros anuales en actividades de presión.
La CE permite la alimentación forzada
Tras estos encuentros, en octubre de 2025 la Comisión Europea adoptó un acto delegado que mantuvo los criterios mínimos de peso del hígado para el foie gras, permitiendo así la continuidad de la alimentación forzada.
Numerosas investigaciones han documentado el sufrimiento extremo de patos y gansos en esta industria. La alimentación forzada consiste en obligar a los animales a ingerir grandes cantidades de alimento en un corto periodo de tiempo, lo que provoca una acumulación excesiva de grasa en el hígado. Como consecuencia, en el momento de la matanza, los animales desarrollan una patología conocida como hígado graso, y sus órganos pueden llegar a pesar entre siete y diez veces más de lo normal.
La FAO condena la alimentación forzada
Esta práctica ha sido condenada tanto por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como por el Comité Científico de la UE sobre Salud y Bienestar Animal, que han afirmado que la alimentación forzada “es perjudicial para el bienestar de las aves”.
"Euro Foie Gras se reunió con los comisarios responsables de millones de animales en la industria ganadera para hablar de bienestar animal, un concepto incompatible con la práctica cruel de la alimentación forzada, como han señalado decenas de eurodiputados y numerosas publicaciones científicas”, afirma Matteo Cupi, vicepresidente de Igualdad Animal para Europa.