Las condiciones en las que se capturan los productos del mar preocupan cada vez más a los consumidores, pero esa inquietud no siempre se traduce en cambios en los hábitos de compra. Factores como el precio o la calidad del producto continúan teniendo un peso determinante a la hora de decidir qué alimentos llegan a la cesta de la compra.
Así se desprende del estudio Qué sabemos de lo que comemos del mar, impulsado por Hands for the Oceans (H4O) y Opagac (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores), que analiza la percepción de los españoles sobre la sostenibilidad, la transparencia y las condiciones laborales en el sector pesquero.
El precio y la calidad siguen condicionando la compra
Según el informe, más de la mitad de los españoles no descarta adquirir atún aunque sepa que ha sido pescado en condiciones laborales precarias. En concreto, un 14% asegura que lo compraría igualmente, mientras que un 19,7% lo haría dependiendo del precio y un 19,2% en función de la calidad del producto.
En conjunto, el 52,9% de los consumidores mantendría abierta la posibilidad de comprar ese atún pese a conocer las condiciones de trabajo en las que fue capturado. Frente a ello, un 47,1% afirma que no lo adquiriría bajo ninguna circunstancia.
Los consumidores reclaman más información sobre el pescado
El estudio también pone de manifiesto una importante demanda de transparencia. El 72,1% de los españoles considera o no está seguro de que el consumidor disponga de suficiente información sobre el origen del pescado que compra, frente a un 27,9% que cree que sí cuenta con los datos necesarios.
Esta necesidad de información se refleja también en el etiquetado. Un 64,5% de los encuestados reclama mayor claridad sobre la zona de pesca y un 60,6% sobre la fecha de captura. Además, el 33,5% quiere conocer mejor las certificaciones laborales o sociales vinculadas al producto, mientras que el 25,4% demanda información más detallada sobre el tipo de arte de pesca. También se solicita una mayor transparencia sobre la cadena de proveedores (22,9%) y sobre el barco y el país de pabellón (21,2%).
Aragón lidera la compra pese a las malas condiciones laborales
Por comunidades autónomas, Aragón es la región donde una mayor proporción de consumidores afirma que compraría atún aun sabiendo que ha sido pescado en condiciones laborales precarias, con un 20%. Le siguen Castilla y León, con un 19,48%; Canarias, con un 18,18%; Andalucía, con un 15,30%; y la Comunidad Valenciana, con un 13,98%. "Cada decisión de compra tiene un impacto en la forma en que se produce, se captura y se comercializa lo que llega a nuestra mesa. No podemos hablar de sostenibilidad oceánica si no hablamos también de las personas que trabajan en el mar. La transparencia y la trazabilidad son esenciales para que el consumidor pueda distinguir entre modelos pesqueros responsables y aquellos que operan con menores garantías sociales", ha señalado el director gerente de Opagac, Julio Morón.
El informe también analiza cuáles son los principales motivos que frenan la compra de productos del mar. El precio elevado continúa siendo la principal barrera, mencionada por el 44,5% de los encuestados. Le siguen la falta de información, citada por el 34,7%, y la sospecha de mala praxis laboral, que impediría la compra al 34,2% de los consumidores. La desconfianza en la marca aparece en cuarto lugar, con un 26,3%, mientras que el impacto ambiental es señalado por el 17,2%.