Un paseo por el supermercado basta para comprobar cómo proliferan en los envases términos como "natural", "sin azúcares añadidos", "cero grasas" o "fresco". Reclamos que, en muchos casos, trasladan al consumidor la idea de estar ante un producto saludable, aunque no siempre resulte fácil distinguir qué hay realmente detrás de esas etiquetas.
En este contexto, en el que el concepto de "snack saludable" genera tanto interés como confusión, surgen propuestas que buscan redefinirlo desde una perspectiva más sencilla. Es el caso de Miterra, una marca mallorquina nacida en 2016 que apuesta por ingredientes de proximidad y un menor grado de procesado. Aprovechando la feria gastronómica Alimentaria, Consumidor Global ha entrevistado a Miguel Capó, cofundador de la firma junto a su hermano Lorenzo.
Los orígenes de Miterra
El germen de Miterra se remonta a 2014, cuando los dos hermanos residían en Alemania. Ambos comparten un estilo de vida ligado al deporte y, por aquel entonces, detectaron la dificultad de encontrar snacks que encajaran con sus hábitos.
"Somos dos personas que hacemos mucho deporte y en Alemania surgió la idea de hacer algún snack que encajara en nuestro estilo de vida", explica Miguel Capó. A partir de esa necesidad, decidieron dar un giro a sus trayectorias profesionales, dejando atrás sus trabajos como ingeniero y comercial.
Una elaboración artesanal
Los inicios del proyecto fueron completamente artesanales. "Convertimos nuestras cocinas en laboratorios de prueba y desarrollamos durante semanas una barrita de la cual estuviéramos orgullosos de ella y que fuera una fuente saludable de energía para comer en cualquier momento y en cualquier lugar", explican ambos hermanos en la web.
Una elaboración artesanal y casera que aún mantienen en la actualidad. "No somos una empresa muy grande, somos 20 empleados. Una parte de la empresa está mecanizada pero tenemos mucho trabajo artesanal", subraya Miguel.
¿Qué es realmente un 'snack saludable'?
El uso del término "snack" genera, según Capó, cierta confusión. "Puede ser saludable, pero la palabra está un poco maltratada", afirma. Y es que muchos de los productos que se comercializan bajo esta categoría responden más a la idea de dulce o capricho que a la de alimento equilibrado.
En su caso ofrecen barritas con un 74 y un 65% de frutos secos. "Podríamos decir que se parecen un poquito al turrón pero es un turrón saludable porque tiene un porcentaje muy bajo de azúcar. También tenemos barritas más funcionales, con proteínas y pensadas para otro estilo de clientes", subraya el fundador. Y advierte: "No creo que un snack porque tenga fruta y azúcar sea malo. La fruta en sí tiene azúcar y es saludable, a veces la gente confunde los términos".
Ingredientes y proximidad
Uno de los pilares de Miterra es la elección de materias primas. La empresa trabaja con almendra de Mallorca y avena española.
"Intentamos abastecernos de ingredientes lo más próximos posible y transmitir nuestros valores en los productos", explica Capó. Esta apuesta se traduce también en sabores vinculados a la tradición mediterránea.
Procesados y aditivos: las claves
Para el fundador de Miterra, la clave de un snack saludable no está en un único elemento, sino en varios factores combinados. "Es un tema de conservantes, aditivos, de cuánto procesado está el producto o cómo se trata la materia prima", resume.
En esta línea, defiende una formulación sencilla: "Un producto saludable es algo que no esté muy procesado, que sea bastante natural y que tenga ingredientes que todo el mundo conocemos". Y concluye: "¿Para qué vas a poner antioxidantes si el producto puede estar bueno sin ningún tipo de aditivo?". Una cuestión que, en un lineal cada vez más complejo, obliga al consumidor a mirar más allá de los reclamos y atender a la composición real de los productos.