Caen 24 supermercados con ratas y la luz pinchada: Condis, Alcampo y Carrefour implicados

La segunda fase de la 'Operación Nihari' golpea nuevos establecimientos en L'Hospitalet al detectar 126 infracciones, incluyendo graves riesgos de incendio

Inspección en uno de los 24 supermercados / GUARDIA CIVIL - EP
Inspección en uno de los 24 supermercados / GUARDIA CIVIL - EP

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Tras el escándalo de diciembre que puso en el punto de mira a supermercados franquiciados de Condis, Alcampo y Carrefour, la segunda fase del operativo, bautizado como 'Nihari', vuelve a destapar un fraude eléctrico masivo y condiciones de insalubridad extremas en nuevos establecimientos. 

Esta vez, el foco ha estado en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde 24 supermercados han sido inspeccionados, dejando al descubierto un catálogo de horrores que pone en riesgo a miles de vecinos.

Un total de 126 infracciones 

La Guardia Civil, la Policía Nacional, la Guardia Urbana de L'Hospitalet de Llobregat e Inspección de Trabajo, en una actuación conjunta y sin previo aviso, ha detectado un total de 126 infracciones en 24 supermercados y tiendas de alimentación de la localidad. Lo que comenzó como una inspección para atajar el fraude ha destapado también una alarmante red de irregularidades que ponían en riesgo inminente la vida de los vecinos.

El operativo, llevado a cabo el pasado 17 de marzo, se ha saldado hasta el momento con 14 individuos investigados y 38 personas identificadas, culminando además con un detenido por infracción a la Ley de Extranjería.

Una de las inspecciones a un establecimiento 24 horas / Ayuntamiento de Barcelona
Inspección a un súper en la primera fase de la 'Operación Nihari' / Ayuntamiento de Barcelona

Un fraude millonario de luz con riesgo de incendio

Al igual que en la primera fase de la 'Operación Nihari', el fraude eléctrico ha sido el gran protagonista. Los agentes y técnicos especializados de Endesa detectaron conexiones ilegales a la red con un volumen de energía defraudada que asciende a unos 1.159.678,87 kWh.

Para ponerlo en perspectiva, esta inmensa cifra equivale al consumo medio anual de 331 viviendas. Esta manipulación de los cuadros eléctricos (de donde se logró desconectar una potencia total de 529,53 kW) representaba un peligro de cortocircuito e incendio, suponiendo una amenaza de muerte directa para las familias que residen en las viviendas de los pisos superiores a estos locales.

Ratas, comida caducada y explotación laboral

Más allá del grave peligro eléctrico, el interior de muchos de estos establecimientos escondía un panorama desolador de cara al consumidor. Al inspeccionar el género y las trastiendas, las autoridades han subrayado un cúmulo de delitos y negligencias. Los reportes del operativo señalan la venta de alimentos caducados e incluso la presencia de excrementos de ratas entre la mercancía. 

Además, la Inspección de Trabajo detectó a numerosos empleados operando en condiciones de precariedad extrema, muchos de ellos sin estar dados de alta en la Seguridad Social o careciendo de autorización de residencia y trabajo en España. También se encontraron graves irregularidades tributarias frente a Hacienda, especialmente en materia de evasión de IVA, así como indicios de contrabando en los productos ofertados.