Las patatas Lay's de cebolla para hacer tortillas, a examen: ni rastro de la verdura y sal al límite
El nuevo producto de Lay's promete simplificar la tortilla de patatas, pero expertos nutricionistas alertan de su alto contenido en sal y del uso de aromas en lugar de cebolla real
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Si hay una receta que represente a toda España, esa es, sin duda, la tortilla de patatas. Más allá del eterno debate sobre si debe llevar o no cebolla, las marcas han encontrado la oportunidad perfecta para lanzar productos "exprés": patatas fritas de bolsa pensadas exclusivamente para preparar una tortilla sin pelar, cortar ni freír.
Lay's ha lanzado unas chips de bolsa sabor cebolla que prometen simplificar una de las recetas más populares de la gastronomía española. Sin embargo, tras esta aparente comodidad surgen dudas importantes para el consumidor: su perfil nutricional, su precio y, sobre todo, si se puede considerar siquiera una tortilla de patatas.
Comodidad que engaña: ¿igual que la tortilla casera?
La idea parece práctica: sustituir la patata fresca por chips ya fritas y aromatizadas para ahorrar tiempo. Pero nutricionalmente, la diferencia es notable. Daniel Moncho, nutricionista, explica a Consumidor Global que "estas patatas no tienen nada diferente a unas Lay's cualquiera. Es una patata frita en aceite de girasol refinado de baja calidad, muy diferente de lo que sería una patata frita en aceite de oliva en casa".

Las calorías también aumentan. Mientras que una tortilla casera ronda las 110 kilocalorías por cada 100 gramos, una hecha con estas chips puede llegar a las 160. "Pero nadie come solo 100 gramos. Un pincho puede tener entre 200 y 250 gramos, y ahí el impacto calórico ya es mucho mayor", advierte Moncho. Y no se trata solo de calorías: "La tortilla tradicional aporta nutrientes que estas chips no hacen".
La sal dispara los riesgos
Uno de los factores más preocupantes es el contenido en sal: 0,99 gramos por cada 100 gramos. "Estamos prácticamente en el 1%, que es el límite para decir que un producto es alto en sal", apunta Marina Diana, doctora en Nutrición por la Universidad Ramón Llull Blanquerna.
El problema no es solo el porcentaje, sino la cantidad real que se consume si se utiliza toda la bolsa para una tortilla: "Ahí ya estamos ante una ingesta elevada de sal", señala. En comparación, la versión casera permite controlar la cantidad de sal y, por tanto, reducir el riesgo de consumo excesivo.
Ultraprocesado, pero no el peor
A pesar de ser un producto ultraprocesado, los expertos matizan su perfil. Diana afirma que "no es de lo peor. Al final es una patata frita con aroma a cebolla".
En cuanto a las grasas, el producto utiliza aceites de girasol y colza, ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas y bajos en saturadas. Además, los aditivos (como aromas, correctores de acidez y antioxidantes) están aprobados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y no suponen un riesgo para el consumidor. "Pese a ser ultraprocesado, no es un producto completamente malsano", aclara la experta.
Sabor a cebolla sin cebolla
Aunque la imagen del envase incluye una cebolla y una patata, lo cierto es que este producto no contiene ni un gramo de cebolla. "Cuando pone 'sabor a cebolla' no significa que lleve cebolla como tal", subraya Moncho. En este caso, el producto incluye un aroma elaborado con cebolla en polvo, pero no el ingrediente fresco, algo habitual en este tipo de snacks.
El precio es otro punto a tener en cuenta. El paquete de 150 gramos cuesta 2,05 euros, es decir, 13,67 euros el kilo, muy por encima del coste de la patata fresca, que ronda los 1,80 euros.
La estrategia de Lay's bajo la lupa
La respuesta, en general, es clara: no como sustituto de la receta tradicional. "No recomendaría a nadie que consuma este tipo de snack para hacer una tortilla. No es lo mismo a nivel nutricional, ni mucho menos", advierte Moncho.
"Yo abogaría más por una patata fresca con aceite de oliva", señala Diana. Aunque reconoce que no se trata de un producto "completamente malsano", tampoco mejora el perfil nutricional de la versión casera. En definitiva, las nuevas Lay's forman parte de una estrategia de marketing que invita a mirar con atención lo que ponemos en la cesta del supermercado.


