Gonzalo Bernardos destapa el truco de la gasolina: “Sube rápido… pero baja cuando quieren”

El economista explica en Consumidor Global por qué las bajadas del petróleo tardan en reflejarse en el surtidor y advierte de que la reducción del IVA no se traslada íntegramente al consumidor

El economista Gonzalo Bernardos nos habla sobre el precio de la gasolina / CG
El economista Gonzalo Bernardos nos habla sobre el precio de la gasolina / CG

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El economista Gonzalo Bernardos vuelve a poner el foco en uno de los gastos que más inquieta a los conductores: el precio de la gasolina. En un vídeo para Consumidor Global, el experto explica por qué llenar el depósito se encarece rápidamente cuando sube el petróleo, pero no baja con la misma rapidez cuando lo hace su coste en los mercados internacionales.

Bernardos recurre a un concepto clásico de la economía para explicarlo: el efecto “cohete y pluma”. “Cuando sube el precio del petróleo, la gasolina sube como un cohete. Pero cuando baja, lo hace como una pluma”, resume. Una dinámica que, según señala, no es casual.

Subidas inmediatas, bajadas con retraso

El economista apunta a la falta de competencia en el mercado español como una de las claves de este comportamiento. “En España no hay la suficiente competencia”, sostiene. Esto permite que las subidas se trasladen casi de forma automática al consumidor, mientras que las bajadas pueden demorarse días o incluso más de una semana.

Un trabajador dispensa gasolina de un surtidor en Madrid / Fernando Alvarado - EFE
Un trabajador dispensa gasolina de un surtidor en Madrid / EFE

Para ilustrarlo, Bernardos pone un ejemplo reciente: tensiones internacionales como un ataque entre países pueden provocar un aumento inmediato del precio en las gasolineras españolas. “¿Cómo puede pasar esto si ese petróleo se compró hace meses a un precio más bajo?”, plantea. Su respuesta es clara: “Porque se aprovechan”.

El IVA tampoco se traslada íntegramente

Además, el economista advierte sobre otro aspecto que suele generar confusión: la bajada de impuestos. Aunque el IVA se reduzca, eso no implica que el precio final del combustible baje en la misma proporción.

“Ni en sueños os creáis que bajará lo mismo que ha disminuido el IVA”, señala Bernardos. Según explica, cuando se reduce un impuesto indirecto, el beneficio se reparte: una parte llega al consumidor, pero otra se la quedan las empresas.

Una sensación compartida por los conductores

El resultado es una percepción cada vez más extendida entre los usuarios: las subidas son rápidas e inevitables, mientras que las bajadas parecen llegar tarde o quedarse a medio camino.

Un fenómeno que, según Bernardos, refleja un problema estructural del mercado más que una simple fluctuación puntual de los precios.