Viajar en Semana Santa cuesta casi un 20% más: escaparse de vacaciones es ya un lujo
Viajar en Semana Santa este 2026 está imposible: precios un 18% más altos y un gasto medio de casi 600 euros por persona
Hacer las maletas en las primeras vacaciones del año empieza a parecerse más a un pequeño lujo que a una costumbre asumida. La Semana Santa de 2026 llega marcada por un aumento generalizado de precios que afecta de lleno a quienes planean una escapada.
Transporte, alojamientos y servicios turísticos han subido lo suficiente como para que repetir el mismo viaje del año pasado suponga ahora un desembolso un 18% mayor, según datos de la Asociación Española de Consumidores.
Más ganas de viajar que margen económico
A pesar del encarecimiento, el deseo de desconectar sigue pesando. Tras meses de rutina, muchos españoles mantienen la tradición de aprovechar estos días para cambiar de aires, especialmente hacia destinos de sol y playa dentro del país. La diferencia es que, este año, viajar implica más planificación, más comparaciones y más renuncias.
“Tenía muchas ganas de vacaciones y empiezo hoy mismo”, comentaba a las cámaras del telediario de Antena 3 un viajero en una estación, reflejando ese sentimiento compartido de "por fín vacaciones". Pero el entusiasmo convive con una realidad económica más exigente. Presupuestos ajustados, decisiones medidas y una búsqueda constante de ofertas marcan el nuevo perfil del turista.

No son pocos los que este año han notado un incremento al repitir destino. “Vinimos hace unos meses y ahora lo vemos todo aproximadamente un 15% más caro”, explican otros turistas extranjeros a otra cámara televisiva. Como muchos otros, han tenido que recorrer distintas plataformas digitales para comparar precios antes de reservar. Esa caza de ofertas se ha convertido casi en un paso obligatorio.
Factores que explican la subida
Detrás de esta subida hay varios factores. El contexto internacional sigue influyendo en los costes energéticos y logísticos, con conflictos como la guerra de Irán tensionando mercados. A esto se suma el encarecimiento general del transporte y la presión sobre los precios hoteleros en temporadas de alta demanda.

Desde el sector turístico reconocen la situación, aunque aseguran estar intentando amortiguar el impacto. “Los precios han subido, pero también estamos haciendo esfuerzos por contenerlos”, señala Alejandro Eguía, gerente hotelero en Sitges. Una contención que, sin embargo, no logra evitar que viajar resulte más caro para el bolsillo medio.
Cambios en los hábitos de los viajeros
Pese a todo, las cifras muestran que la movilidad no se detiene. Alrededor del 70% de los españoles tiene previsto viajar durante estos días, aunque adaptando sus planes. Escapadas más cortas, destinos más cercanos o incluso alojamientos compartidos son algunas de las estrategias para reducir gastos.

“Nos vamos tres días fuera y luego volvemos, pero hemos recortado en otras cosas”, explica otra familia a los informativos. Otros optan por soluciones aún más económicas: “Si tienes una casa fuera, te vas; si no, mejor quedarse y ahorrar para verano”, comenta otro turista. La prioridad sigue siendo salir, pero sin perder de vista el equilibrio financiero.
En este escenario, quienes viven en zonas costeras parten con ventaja. Algunos han decidido no desplazarse y aprovechar lo que tienen cerca. “Yo me quedo aquí y disfruto del sol y la playa”, cuenta una vecina de Barcelona. Una elección cada vez más habitual entre quienes prefieren evitar el gasto extra.
Cuánto gastarán los españoles
Este cambio de hábitos empieza a notarse también en el mapa turístico. Hay quienes optan por destinos alternativos más asequibles o, directamente, cancelan sus planes. Viajar sigue siendo importante, pero ahora exige más cálculos que impulsos.
En términos de gasto, un estudio de Oney sitúa el desembolso medio en 598 euros por persona. La mayoría se mueve en franjas moderadas: cerca de un tercio gastará entre 200 y 399 euros, mientras que otro grupo relevante alcanzará entre 400 y 599 euros. En el extremo superior, los hogares con mayores ingresos superarán los 780 euros.

Las diferencias también se notan por perfil. Los jóvenes manejan presupuestos más ajustados, al igual que quienes cuentan con menos ingresos. En paralelo, casi cuatro de cada diez viajeros establecen un límite de gasto antes de salir, mientras que otros adaptan sus decisiones sobre la marcha para no comprometer su economía.
Planificación digital y uso de ahorros
El comportamiento también varía según el género. Las mujeres tienden a planificar más, fijando presupuestos cerrados y ajustándose a ellos, mientras que los hombres muestran mayor flexibilidad, con más predisposición a recurrir a ahorros o asumir gastos imprevistos.

La organización del viaje, además, es cada vez más digital. Más del 90% de los españoles utiliza internet en algún momento del proceso: desde buscar inspiración hasta reservar alojamiento o comparar precios. Las plataformas online se han convertido en aliadas imprescindibles para intentar encontrar la mejor opción posible.
¿Cómo pagan los españoles sus vacaciones?
En cuanto a la financiación, casi la mitad de los viajeros recurrirá a sus ahorros para costear la escapada, mientras que una parte significativa utilizará sus ingresos habituales. También crece, aunque de forma más moderada, el recurso a fórmulas de financiación, reflejo de un contexto en el que viajar se mantiene como prioridad, aunque no siempre resulte fácil de asumir.
Así, la Semana Santa de este año confirma una tendencia que ya venía dibujándose: viajar sigue siendo un deseo compartido, pero cada vez más condicionado por el precio. La escapada perfecta sigue en mente, pero ahora pasa, inevitablemente, por la calculadora.



