Entrar en la fábrica, tienda y museo de Cas Xifoner en Ferreries (Menorca) es como viajar a los años cincuenta, cuando la Coca-Cola no existía en España y se bebían refrescos nacionales.
Aquí, todavía emplean la inconfundible botella de sifón de vidrio revestida con una malla de plástico verde que presidía las mesas de los bares en los años sesenta, setenta y ochenta. La misma botella con la que los niños jugaban a presionar el gatillo en busca de un sonido (¡Pssshhh!) perdido en la burbuja del tiempo.
Hablamos con Rosalia Sansaloni y su hija Dolores, segunda y tercera generación de la última fábrica de sifón, gaseosa y otras bebidas carbónicas de la isla de Menorca. Bueno, la que responde a las preguntas de este medio es Dolores, pero Rosalia, muy educadamente, hace las acotaciones pertinentes sobre la vida, obra y milagros de Cas Xifoner.
--Todo empezó con los hermanos Antoni y Damià Sansaloni en 1969…
--Tenían ganas de probar cosas diferentes y vieron la oportunidad de coger el negocio de sifones y gaseosas de Ferreries.
--A la clásica elaboración de agua con gas y sifón con agua carbonatada sumaron la gaseosa y los refrescos de limón, naranja, manzana y piña, cuya fórmula secreta es marca de la casa.
--Las bebidas de sabores las empezaron a hacer mis abuelos y seguimos con los mismos sabores. En el año 1979, la fábrica se trasladó a la calle Lepanto, que es donde está actualmente, porque la antigua se había quedado pequeña.
--¿Cómo era el negocio de las bebidas carbónicas en los años setenta y ochenta?
--En aquellos años, no había competencia multinacional. Ni Coca-Cola ni Fanta. Casi todo era gaseosa, naranjada y limonada de fábricas de Menorca.
--¿Cómo afectó la llegada de Coca-Cola?
--Sacamos la gama en plástico. Antes todo se elaboraba en cristal, pero cuando apareció Coca-Cola nos vimos obligados a fabricar en plástico.
--Dos décadas después, tras la jubilación de los hermanos Sansaloni, Maties y Rosalia, los hijos de Damià, toman el relevo y cambian el nombre de Anda (por Antoni y Damià) por el actual: Cas Xifoner.
--Cambiaron el nombre y la maquinaria se tuvo que modernizar porque había máquinas que habían quedado obsoletas.
--¿Dónde venden sus refrescos en la actualidad?
--En supermercados de la isla y en algunos bares. Por las fiestas, entregamos muchos litros de limonada, y también hay mucha gente que compra la botella de plástico y se hace la mezcla con el Xoriguer.
--Verano es sinónimo de limonada.
--Sí, hablamos de toneladas.
--¿De cuántas toneladas hablamos?
--Tres o cuatro toneladas solo de limonada.
--¿Con esas cifras, cómo puede ser que de las treinta tiendas de sifón y gaseosa que había habido en Menorca solo queden ustedes?
--Antes había una en cada pueblo, incluso dos en Mahón y dos en Ciudadela. Desde que llegó el boom de las multinacionales, cuesta sacar el negocio adelante. Además, los mayores se jubilan y los jóvenes no quieren coger el relevo. Supongo que por eso, en la actualidad, no hay ninguna otra en activo.
--¿Cómo lo consiguen?
--Los costes de producción suben, hay muchísima competencia, y claro, con la marca blanca es imposible competir por precio. Es un pequeño milagro.
--¿El Govern balear no os da ninguna ayuda?
--No, ayudas ninguna.
--¿Y qué os dicen los vecinos de Ferreries y de otros pueblos de Menorca?
--Mucha gente nos da la enhorabuena por seguir y eso, pero cuesta mucho impulsar un producto de aquí.
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