Resulta habitual que nutricionistas con un gran número de seguidores en redes difundan contenidos sobre alimentos específicos con el objetivo de aconsejar a su comunidad. Algunos se limitan a catalogar alimentos como buenos o malos, mientras que otros invitan a reflexionar sobre la procedencia, el procesamiento y el impacto de lo que ingerimos.
Ahora, Pablo Montaner (fitnesswithpablo) ha publicado un vídeo en el que muestra las incongruencias del etiquetado Nutriscore mientras analiza varios productos a la venta en un supermercado Aldi.
Caldo de verduras
En primer lugar, este creador de contenido y preparador físico muestra su sorpresa por el hecho de que un caldo de verduras sin gluten esté clasificado con una C en Nutriscore a pesar de que sus ingredientes son todos naturales. “Verduras, hortalizas e incluso aceite de oliva virgen extra”, valora.
@fitnesswithpablo Elige COMIDA REAL y no te bases en trampas #nutriscore #natural #saludable ♬ original sound - Pablo Montaner
La cantidad de sal, no obstante, es de 0,80 gramos por cada 100 de producto, una cifra moderada. Y el sistema de Nutriscore penaliza severamente el sodio.
Risotto de tomate y hamburguesa de vacuno ecológica
A continuación, Montaner revisa la información nutricional de un risotto de tomate y albahaca que tiene una puntuación aún peor: una D. “Tampoco tiene nada extraño. ¿Ingredientes? Todo 100% natural, bajo en azúcares, bajo en grasas saturadas…”, enumera.
De nuevo, el problema está en la sal: 0,98 gramos por cada 100 de producto. Lo mismo sucede con unas hamburguesas de vacuno ecológicas que están elaboradas con un 98% de carne. Son una buena fuente de proteínas de alta biodisponibilidad, ricas en hierro y vitaminas.
Bebida de cola
Lo que más chirría a este experto es que una bebida de cola 0, de la marca River, esté calisificada con una B en el sistema Nutriscore. “¿Y los ingredientes? Una lista larguísima, cosas extrañas, químicos añadidos… Y tiene buena puntuación. ¿Alguien me explica esta locura”, se pregunta.
Lo cierto es que, aunque Nutriscore nació con la intención de simplificar la vida al consumidor, se ha topado con críticas feroces que van desde lo científico hasta lo geopolítico. Uno de sus mayores pecados fue el aceite de oliva: tras mucha presión, se ajustó el algoritmo para mejorar su nota, pero la erosión de su credibilidad permanece.