El eclipse solar total del próximo 12 de agosto ha convertido las gafas de protección en uno de los productos más buscados del verano. Supermercados, grandes superficies, ópticas e instituciones públicas se han sumado a la distribución de estos dispositivos para responder a la elevada demanda que genera un fenómeno astronómico que no se veía desde la península desde 1912.
Sin embargo, el aumento de la oferta también obliga a extremar la precaución. No todas las gafas sirven para mirar al sol. Además, recurrir a métodos improvisados o adquirir productos que no estén homologados puede provocar daños oculares. La diferencia entre disfrutar del eclipse con seguridad o poner en riesgo la visión depende de cumplir unos requisitos muy concretos.
Un fenómeno astronómico que dispara la demanda
La expectación por el eclipse del 12 de agosto ha impulsado la comercialización de gafas específicas para observarlo. Aldi, por ejemplo, las vende rebajadas de tres euros a 1,89 euros, mientras que MediaMarkt comercializa paquetes de 250 unidades por 398 euros. Y numerosas ópticas, como Alain Afflelou, ofrecen este tipo de gafas a sus clientes.
Además, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades se ha unido a la ONCE para repartir de forma gratuita dos millones de gafas homologadas. La distribución se va a realizar a través de museos de ciencia repartidos por toda España.
No todas las gafas protegen la vista
La creciente oferta no significa que cualquier producto sea válido. Según explica Mariano González, profesor del Departamento de Optometría y Visión de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de Alain Afflelou, las únicas gafas seguras para observar el eclipse son las que cumplen la norma internacional ISO 12312-2, que garantiza que los filtros transmiten menos del 0,00032% de la luz solar.
Desde el Ministerio también insisten en que las gafas de sol, por muy oscuras que sean, no sirven para mirar directamente al sol. Tampoco lo hacen otros métodos como radiografías, CDs o DVDs, cristales ahumados, filtros caseros o gafas 3D de cine. La seguridad, recuerdan, no depende de que el material sea más oscuro, sino de que esté debidamente certificado.
Un daño que puede aparecer cuando ya es demasiado tarde
El principal riesgo durante un eclipse es que el sol parece menos brillante, lo que puede llevar a mantener la mirada fija durante más tiempo. Sin embargo, su radiación sigue siendo igual de intensa y puede dañar la retina en unos segundos si no se utilizan gafas homologadas. La lesión puede afectar a la fóvea, la zona responsable de la visión más nítida, y provocar retinopatía o maculopatía solar.
Además, González advierte de que la retina carece de receptores del dolor, por lo que la lesión no produce molestias inmediatas. "En muchos casos, los síntomas aparecen horas o incluso días después de la exposición, cuando el daño ya puede ser irreversible", afirma. Entre las consecuencias más habituales figuran manchas en el campo visual, visión borrosa, deformación de las imágenes, pérdida de agudeza visual o fotoqueratitis, una lesión de la córnea que provoca dolor, escozor, picor y lagrimeo.
Los colectivos que deben extremar las precauciones
Aunque cualquier persona puede sufrir una lesión ocular si observa el eclipse sin protección adecuada, algunos grupos presentan un mayor riesgo. Es el caso de los niños, cuyo cristalino deja pasar una mayor cantidad de radiación hasta la retina.
También deben extremar las precauciones las personas con cataratas, enfermedades de la retina o quienes estén tomando medicamentos que aumentan la sensibilidad a la luz o favorecen la dilatación de la pupila. En todos estos casos, la prevención es especialmente importante, ya que aún no existe un tratamiento específico capaz de revertir las lesiones producidas por la exposición directa al sol.
Qué comprobar antes de comprarlas
La web Trío de Eclipses, impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, recomienda comprobar antes de la compra que las gafas incluyen el sello "CE", hacen referencia a la norma "EN ISO 12312-2:2015 o ISO 12312-2:2015".
Además, debe aparecer identificado claramente el fabricante o importador así como contener instrucciones y advertencias de uso. También es imprescindible verificar que los filtros no presentan rayaduras, roturas, burbujas, zonas claras ni otros defectos visibles.
Cómo utilizarlas de forma correcta
El día del eclipse, hay que colocarlas antes de dirigir la mirada al sol y mantenerlas durante toda la observación. Si es necesario retirarlas, primero hay que apartar la vista del eclipse y después quitarlas para evitar que la radiación alcance directamente los ojos.
Con millones de personas pendientes del cielo el próximo 12 de agosto, las gafas para observar el eclipse se han convertido en uno de los productos estrella del verano. Pero, más allá del auge comercial, su utilidad depende de un único factor: que estén homologadas y se utilicen correctamente.
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