Loading...

Comprar un ordenador y recibir detergente para la lavadora: el calvario de un cliente de Amazon

Algunos usuarios de la plataforma de compra online han encontrado sus paquetes abiertos sin los productos que pidieron una vez han entregado

Consumidor Global

Varios paquetes de Amazon antes de salir del centro de logística / EP

Pedir un ordenador de 700 euros y recibir un par de cajas de detergente. Este chiste de mal gusto es el que ha vivido Jordi Z.C., un informático de Barcelona que ha pasado un mes de lucha y litigios con el gigante Amazon para esclarecer lo ocurrido con su pedido, en el que su producto fue cambiado durante un reparto. 

Metrópoli Abierta ha accedido a las declaraciones del afectado en las que ha explicado su situación y el trato nefasto que ha recibido por parte de la compañía.

Sospechas iniciales

La historia comenzó el pasado 31 de mayo, cuando Jordi Z. compró para un cliente el ordenador portátil 5A10M-628XES de la firma MSi por 699,99 euros. El pedido estaba estipulado para el 1 de junio, pero ocurrió algo extraño. A pesar de comprobar como a primera hora de la tarde el repartidor se encontraba cerca de su establecimiento, el paquete seguía sin aparecer.

Al llamar, extrañado, le confirmaron que recibiría el pedido en breves. Después de 25 minutos apareció un repartidor de Amazon con su paquete, quien justificó la demora por la inexperiencia del compañero encargado de su demanda. Tras un rato, al abrir el paquete, no se encontró nada parecido al ordenador que estaba esperando, más bien, dos cajas de detergente para lavadoras de la marca Dixan. 

Protestas sin respuesta

"Yo no estaba muy histérico, pero sí de mala hostia. Quería saber qué estaba pasando y por qué me habían robado", ha explicado Jordi a Metrópoli. Al volver a llamar contactó con un encargado llamado Pierre que le tranquilizó. Después de pedirle información sobre el suceso y las fotos del paquete manipulado, le prometió que en unos pocos días Amazon encontraría una solución. 

Tras días sin ningún tipo de respuesta, Jordi volvió a contactar con la compañía estadounidense, lo que provocó que el encargado entrara en cólera. Al mencionar una posible denuncia a la policía, Pierre reaccionó con amenazas veladas sobre el poder de Amazon y acabó la conversación con la promesa de volver a contactar con él en unos días. 

Robos sin castigo

Pasaron los días y una operadora de la empresa ratificó como se había aprobado el reembolso y que debía enviar el producto de vuelta. En un principio, la ausencia del ordenador no parecía un problema mientras se le aseguró que en menos de una semana recibiría una respuesta. Dos semanas más tarde, el centro de devoluciones se puso en contacto con el informático al no entender que hacían esas cajas de detergente allí. Tras esto, recibió otro mail en el que se juzgaba otras devoluciones que había solicitado meses atrás a raíz de su oficio como informático. 

Esta fue la gota que colmó el vaso para Jordi, que denunció su situación a los Mossos d'Esquadra el pasado 25 de junio, casi un mes después de sufrir el hurto. Allí le explicaron que no era el primer caso que se estaba investigando con el mismo modus operandi. El ingeniero entiende que uno de los dos repartidores, el que nunca apareció y el que entregó el paquete tarde, debe ser el culpable. Sobre el sistema de robo, supone que aprovechan la rotación de los pedidos no entregados en la ronda de repartos, de modo que la identidad del ladrón se difumina entre las muchas manos por las que acaba pasando el producto.