Champús anticaída: ¿milagro o timo?

Muchas compañías de cosmética prometen frenar la pérdida de cabello con jabones prodigiosos, pero la realidad es bien diferente

Una mujer se lava el pelo con champú / PEXELS
Una mujer se lava el pelo con champú / PEXELS

Las sociedades occidentales dan una gran peso al cabello como elemento fundamental de la belleza humana, sobre todo entre las mujeres. Más allá de las peluquerías, basta darse un paseo por los pasillos de supermercados y droguerías para encontrar multitud de productos para el pelo: champús, acondicionadores, tintes, lacas, alisadores, mascarillas, fijadores... Donde hay demanda hay oferta, y el cuidado y acicalado del cabello tiene un papel muy relevante en nuestra cultura.

Dentro de este panorama, la caída del cabello suele ser causa de preocupación importante para muchas personas. De hecho, es un motivo de consulta al dermatólogo muy frecuente. La pérdida de cabello puede provocar una gran angustia a no pocas personas y, por ello, existen en el mercado una gran variedad de champús anticaída con diferentes moléculas: cafeína, soja, aloe vera, vitaminas, zinc, cebolla, colágeno marino, ginkgo biloba... Entre sus reclamos destacan mensajes como "con activos que estimulan el crecimiento capilar", "prolonga la vida del cabello", "fortalece los folículos" o "previene la pérdida de cabello". ¿Es cierto lo que nos cuentan? ¿Podemos confiar en estos productos para solucionar la caída del pelo?

Detectar la causa de la caída y tratarla

Para el correcto tratamiento de la pérdida del cabello es imprescindible tener en cuenta un dato fundamental: su causa. La caída del pelo puede estar provocada por motivos muy diversos y solo si se ataja el origen del problema habrá un resultado más o menos satisfactorio. Por eso, si se observa que existe una pérdida de cabello más intensa de lo normal, lo recomendable es acudir al médico para que pueda valorar adecuadamente qué puede haber detrás de este proceso. En ocasiones, aunque no es frecuente, la caída del pelo puede ser un signo más, dentro de un conjunto, que indique una determinada enfermedad. Por tanto, lo prioritario es acudir al médico para conocer la causa de la pérdida de pelo y no demorarlo por recurrir a champús anticaída, que no tienen ninguna eficacia en tratar este problema.

Con respecto a las causas de la pérdida del pelo, la más frecuente es, con gran diferencia, la calvicie común (o alopecia androgénica). El 95 % de los problemas de alopecia se deben a este problema en el que están involucrados factores genéticos y hormonales. Se trata del principal sospechoso ante la pérdida de cabello, especialmente cuando ocurre en hombres. En cualquier caso, aunque la alopecia androgénica es extremadamente frecuente en varones a partir de cierta edad, las mujeres también pueden sufrirlo, sobre todo en la tercera edad. La calvicie común se caracteriza por la pérdida del pelo siguiendo un patrón característico según el sexo y por la miniaturización progresiva de los folículos pilosos (las regiones de la piel donde se originan los pelos). En la actualidad, ningún producto de uso tópico para el cabello, que no sea un medicamento, es útil frente a esta alopecia tan frecuente. Comprar champús anticaída con la esperanza de que mejoren la situación del cabello únicamente llevará a la frustración, a una cartera más ligera y a un retraso a la hora de aplicar un tratamiento efectivo.

Tras la calvicie común, otra causa de la pérdida de cabello extremadamente frecuente es el efluvio telógeno. Aunque, en este caso, la caída difusa, intensa y repentina del cabello pueda provocar alarmas, sobre todo en mujeres, se trata de un proceso normal, que muy raramente se deberá a una enfermedad. Se produce por una alteración en el ciclo de generación y caída del pelo. En la absoluta mayoría de los casos, el efluvio telógeno sucede a los 2-4 meses como reacción a una temporada de estrés o ansiedad importante o tras el parto. Los cambios estacionales también influyen y es más frecuente observar el efluvio en septiembre-octubre y abril-marzo porque predomina la fase de pérdida del cabello (fase telógena). Ciertos medicamentos también pueden provocar, en ocasiones, efluvio telógeno. El pronóstico de esta alteración del ciclo del pelo es excelente y el cabello se recupera por sí solo en cuestión de meses, salvo si existe alguna enfermedad detrás que siga provocando la caída del pelo. De nuevo, los champús anticaída son completamente inútiles para tratar el efluvio telógeno, pues no tienen la capacidad de influir en el ciclo del pelo.

Los champús anticaída son ineficaces

Otras causas mucho menos frecuentes que pueden provocar pérdida del cabello son trastornos inmunitarios, déficits nutricionales, enfermedades como el hipotiroidismo, consumo de ciertos fármacos...  Ningún champú anticaída va a resultar efectivo para tratar cualquiera de las causas que pueden provocar la pérdida del cabello, independientemente de las moléculas que contengan. En primer lugar, porque estos cosméticos están en contacto con los folículos pilosos durante un periodo de tiempo muy breve. Además, aún en el caso de que las moléculas que se publicitan estuvieran mucho tiempo en contacto con los folículos pilosos, estas no tienen ningún efecto activo demostrado sobre el crecimiento del cabello.

Por mucho que las empresas recurran al eslogan "anticaída" para sus champús, ninguno ha demostrado en estudios científicos su utilidad para tal fin. La utilidad de estos productos se limita, principalmente a limpiar el cabello y a darle una serie de propiedades al pelo (suavidad, aspecto brillante...). La escasa o nula atención que prestan las autoridades en perseguir la publicidad engañosa de estos productos, junto con los mayores beneficios económicos que obtienen las empresas que recurren a ella, explican que estos mensajes persistan en el mercado.

El producto tópico que sí funciona

Sí que existe un producto que, aplicado directamente sobre el cuero cabelludo, va a tener un efecto positivo sobre el crecimiento del cabello, siempre y cuando la pérdida de cabello se deba a la alopecia androgenética. No es un champú, sino un medicamento: el minoxidil. Se trata de una loción que dilata los vasos sanguíneos. Este fármaco puede conseguir recuperar parte del cabello perdido y retrasar o pausar el proceso de caída del pelo. Como desventaja, se tiene que utilizar de forma crónica, puesto que en el momento que se deja de utilizar, la pérdida de cabello vuelve a reactivarse.

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