La neurocosmética, la pócima mágica de la belleza que nunca llega

Las cremas inteligentes buscan una mayor conexión entre la piel y la mente, para proteger de los agentes externos y aportar un plus de felicidad

Varios productos de cosmética para cuidar la piel / PIXABAY
Varios productos de cosmética para cuidar la piel / PIXABAY

La dermatología y la neurociencia se han unido con la finalidad de mejorar la capacidad de la dermis para recibir señales y recuperar su diálogo con los núcleos cerebrales. Esto se conoce como neurocosmética o cosmética inteligente. Se trata de “una rama de la salud que se basa en la relación del sistema nervioso con la piel”, tal y como explica Eva Raya, cosmetóloga y cocreadora de la firma Alice in Beautyland.

Los beneficios de esta disciplina de las ciencias de la salud se escuchan desde hace años. No obstante, muchos profesionales del sector siguen sin saber de qué se trata y cuándo será una realidad. Además, algunos dudan de que sus poderes sean ciertos. En realidad, la neurocosmética es como el 5G de la belleza, una tecnología de la que todos hablan, pero que tarda en llegar al común de los mortales. 

Buscando en el ADN 

Con el paso de los años, el diálogo entre la piel y el cerebro empieza a deteriorarse. Para solucionarlo, hay que restaurar la conexión total entre ellos. Ahí es donde la cosmética inteligente se pone a trabajar y da a la dermis la dosis extra de energía que le falta para que reciba los mensajes del cerebro y pueda defenderse mejor de las agresiones.

“Un neurocosmético es capaz de incrementar los niveles de endorfinas, un tipo de neuropéptidos que actúan como neurotransmisores, generando así la química de la felicidad. Como resultado, proporciona estados de bienestar y placer, mejorando cualitativamente la apariencia de la piel”, añade la cosmetóloga Raya.

La piel como reflejo de la felicidad

Los laboratorios llevan años con investigaciones relacionadas con la neurocosmética y han sacado al mercado distintas propuestas. No obstante, cada uno tiene su particular visión sobre esta tecnología. Así, la propuesta de Shiseido --Essential Energy-- aumenta la capacidad de la piel para hacerse un autochequeo y transmitirlo al cerebro, mientras que Wonderful Glow, de Attariat, bloquea los neurotransmisores culpables de la inflamación de la piel. 

Pero, hasta ahora, la referencia en este campo es Happy Skin, de Alice in Beautyland. “El ingrediente principal del activo es la Rhodiola rosea o rosa polar, la cual ha sido utilizada desde hace siglos en la medicina tradicional de Rusia, Escandinavia y otros países nórdicos para incrementar la resistencia, la productividad en el trabajo, la longevidad y tratar enfermedades e infecciones, entre otros”, explica la cosmetóloga Raya. 

La conexión entre el cerebro y la piel 

Gran parte de los principios activos con los que trabaja esta cosmética son naturales, basados en aceites de uso terapéutico, con el fin de estimular el sistema nervioso central. Para ello, se buscan ingredientes que activen los sentidos. De hecho, “se ha demostrado que las células cutáneas se controlan por neurotransmisores que transmiten información al tejido nervioso y el cerebro actúa con toda clase de estímulos, como las endorfinas para ofrecer bienestar, o bien con olores, texturas y sabores”, apuntan desde Prospera Biotech, spin-off especializada en desarrollar y comercializar formulaciones cosméticas. 

Como consecuencia, algunas  cremas nutren y aportan vitalidad y hay perfumes que dan olor y también relajan. “Los cambios en nuestro sistema nervioso también pueden manifestarse en la dermis. Por ello, la piel enrojece ante situaciones de vergüenza o palidece en momentos de  miedo o estrés. Además, los desequilibrios hormonales que afectan a nuestro cerebro se pueden traducir en afecciones dérmicas como acné o dermatitis”, insisten desde Prospera Biotech.

Lo más disruptivo está por llegar

La cosmética del futuro se basa en la ciencia bioadaptativa, es decir, formulaciones que protegen del impacto negativo de los factores externos, como la exposición excesiva a los rayos solares, la falta de sueño, el estrés diario y la contaminación, entre otros. “A través de procesos científicos hemos seleccionado cinco extractos de plantas que sobreviven en climas extremos --Rhodiola rosea, hongo changa, raíz maral, ginseng siberiano y planta de la resurrección-- y se han transformado en un producto para la piel”, explican desde los laboratorios NuSkin.

Se trata de la línea Nutricentials de esta firma que, “en momentos de sequedad, extrae las moléculas de agua del ambiente y, por el contrario, cuando hay mucha humedad, crea una barrera”, indican desde el laboratorio. Además, esta fórmula que llegará al mercado el próximo año se adapta a cada usuario porque otra de las tendencias en el mundo de la cosmética es la personalización de los tratamientos y productos.

 

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