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La kombucha: una bebida de moda que no hace milagros

Este refresco fermentado a base de té se publicita como un producto con grandes beneficios para la salud, aunque en realidad no difieren de los del yogur o el pan de masa madre

Mónica Timón

Una bebida de té kombucha / PIXABAY

Aunque su origen se remonta más de 2000 años atrás, cada cierto tiempo, la kombucha vuelve a ganar protagonismo y a convertirse en el centro de atención. De forma reciente, han sido muchos los personajes públicos que han sido fotografiados con esta bebida –o que directamente la han promocionado--, como la cantante Lady Gaga o la actriz Gwyneth Paltrow. Este término poco familiar para algunos consumidores hace referencia a la fermentación natural de té verde y azúcar llevada a cabo por una colonia de bacterias y levaduras que se llama Scoby

Al contener bacterias vivas, se trata de una bebida probiótica que, por tanto, ayuda a promover un tracto gastrointestinal saludable. También se le atribuyen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y de mejora de la inmunidad. Y este es el gancho que utilizan las marcas que lo fabrican para vender el té kombucha como una bebida saludable e incluso milagrosa que todos deberíamos tomar. Pero, ¿hay evidencias científicas de que esto sea cierto o es un reclamo publicitario? Las expertas consultadas por Consumidor Global recuerdan que los alimentos milagrosos no existen e insisten en los riesgos del consumo de las bebidas kombucha hechas en casa. 

Estudios ‘in vitro’

La fama de la kombucha es tal que tiene incluso un Día Mundial propio, que se celebra cada 21 de febrero. Con esta publicidad que le rodea y la buena fama que las marcas le otorgan, es fácil creerse a pies juntillas lo que cuentan sobre este producto. Sin embargo, los estudios sobre sus beneficios sólo se han llevado de una forma in vitro, es decir, en pruebas de laboratorio, hasta el momento, destacando ventajas como que evita la oxidación celular y mejora las digestiones. “Sería interesante que todas estas propiedades se evidenciaran en estudios clínicos con personas y así conocer el verdadero impacto que tiene en la salud humana o en el tratamiento de ciertas patologías”, explica a Consumidor Global María Carmen Japaz, especialista en nutrición y dietética en el centro Amadag y miembro de Top Doctors. 

Hasta hoy, no hay evidencia científica de los beneficios de la kombucha. “Más allá de los que ofrecen algunos de sus ingredientes que se pueden encontrar también en otros alimentos”, coincide la nutricionista María del Mar Silva. A pesar de ello, este té se vende como un remedio natural para una gran variedad de problemas digestivos, incluso como “la inyección de vitaminas y energía que tu cuerpo necesita”, según la marca Flax & Kale. Además, esta bebida se vende a un precio bastante elevado en comparación con otros tés. Por ejemplo, un litro de Komvida Kombucha cuesta 3,72 euros; Flax & Kale vende 400 mililitros por 2,99 euros; un litro de Captain Kombucha roza los 4 euros; y por 700 mililitros de la bebida de Kombutxa el usuario tiene que pagar hasta 8,67 euros.

¿Una fama merecida?

La kombucha parece seguir la línea de los llamados superalimentos, productos a los que se les atribuyen cualidades muy saludables, como las bayas de Goyi, las semillas de chía o la espirulina. Lo cierto es que estos productos son sanos, pero no se debe caer en el error de pensar que se pueden cubrir las necesidades nutricionales sólo con un par de ellos o que su consumo puede contrarrestar una mala dieta. “No soy partidaria de idolatrar a un alimento. El acento debe ponerse en lo beneficiosa que es una dieta en su conjunto y no en considerar las propiedades excepcionales de unos cuantos alimentos aislados”, afirma Japaz.

En el caso de la kombucha, la mencionada asociación con ciertas celebridades, influyentes para muchos consumidores, es una de las razones de su fama y de que se haya puesto de moda. “Estas personas son prescriptoras y nos fiamos de que si ellas lo toman es porque es bueno. Sin embargo, su público no tiene filtro, no se dirigen sólo a personas sanas, y para aquellas con ciertas condiciones de salud su consumo no es recomendable”, cuenta Silva. “Creo que la popularidad de este tipo de alimentos se debe al creciente conocimiento que tenemos de la microbiota intestinal humana y cómo su alteración se relaciona con muchas patologías”, añade Japaz. Sin embargo, este efecto probiótico del té kombucha, uno de sus principales reclamos, se puede encontrar en otros productos más habituales, como el yogur, el kéfir o el pan de masa madre. “Son todos alimentos fermentados que nos aportan microoganismos beneficiosos para la flora intestinal”, asegura esta experta.

Cuidado con las versiones caseras

Junto a la opción de comprar esta bebida ya lista para tomar, hay quienes prefieren fabricar su propio té kombucha en casa. En internet se puede encontrar fácilmente la colonia de bacterias Scoby, necesaria para su fabricación, y multitud de vídeos tutoriales para conseguir esta bebida. Así, por 24,95 euros se pueden comprar 350 gramos de Scoby en Amazon. Sin embargo, “si no se hace en unas condiciones determinadas de salubridad y sabiendo lo que haces, el té kombucha puede producir problemas de seguridad alimentaria”, advierte Silva. 

Venta del hongo Scoby para la fabricación casera de kombucha / CG

La elaboración de esta bebida comienza con un té muy azucarado, con entre un 10 % y un 15 % de azúcares --que se reabsorben durante la fermentación y del que queda en torno a un 2 %-- al que se le agrega el hongo Scoby. “Como resultado de esta fermentación se produce alcohol. En un litro de té kombucha habrá entre uno y 3,5 gramos de alcohol”, alerta Japaz. Como consecuencia, se han descrito efectos adversos como reacciones alérgicas o dolor de cabeza. Además, su consumo, tanto artesanal como comercial, está contraindicado para personas con el sistema inmunológico tocado o con problemas de microbiota y digestivos. Tampoco es recomendable en embarazadas y en mujeres durante el período de lactancia. En ese sentido, ambas expertas insisten en la importancia de personalizar todas las recomendaciones nutricionales de acuerdo a las necesidades, al momento biológico y a la sensibilidad de cada persona.