En las últimas semanas, muchos contribuyentes han revisado sus cuentas con cierta resignación y un ojo puesto en el calendario. La recta final de la Campaña de la Renta, que concluyó el pasado 30 de junio, ha vuelto a poner el foco en la presión fiscal que soportan familias y profesionales en España.
En este contexto, EsadeEcPol ha calculado que el 41% de la población española presenta un saldo fiscal neto positivo, es decir, paga más en impuestos de lo que recibe en prestaciones y servicios públicos. La proporción sube al 68% entre los adultos de 25 a 64 años y cae por debajo del 10% en los extremos del ciclo vital, "reflejando el diseño del Estado del bienestar".
Contribuyentes netos durante la vida laboral
De hecho, según las conclusiones del informe, un individuo es receptor neto del sector público durante la infancia y la vejez, y contribuyente neto durante la vida laboral.
El estudio aplica la metodología de las Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA, por sus siglas en inglés) para cuantificar cómo se distribuyen los impuestos pagados y las prestaciones públicas recibidas a lo largo del ciclo vital en España en 2024.
Evolución del saldo fiscal asignable por edad
En promedio, el saldo fiscal asignable por edad alcanza su máximo en torno a los 50 años, con una aportación neta positiva de aproximadamente 11.000 euros anuales, y cae a un déficit de unos 16.000 euros al llegar a los 70, cuando el cese de la actividad laboral coincide con el inicio de la percepción de pensiones.
En términos agregados, la recaudación de impuestos actual es insuficiente para cubrir los servicios públicos asignables por edad. De hecho, en 2024 este desajuste generó un déficit fiscal de unos 30.213 millones de euros, lo que equivale al 1,9% del PIB.
Relación con el nivel de estudios
Según el informe, entre los 30 y los 54 años, el saldo fiscal neto medio es de 15.900 euros anuales para una persona con estudios superiores, 6.300 euros para quien tiene bachillerato o FP media y 2.500 euros para quienes no superan la ESO. Esto implica que las personas con mayor nivel de estudios aportan más dinero a las arcas públicas del que reciben, sobre todo en su etapa de mayor madurez laboral.
Si en el año 2050 se mantienen las normas e impuestos de hoy, el Estado gastará mucho más dinero del que recauda. Al aplicar supuestos alternativos sobre la evolución relativa de pensiones, sanidad e IRPF, el deterioro estimado se atenúa.