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La farsa de los vasos reciclables en festivales: ¿un negocio a costa del medioambiente?

Una nueva normativa obliga a los promotores a facilitar la devolución de la fianza de estos envases una vez sean retornados

Alberto Rosa

Público de un festival con vasos reciclables / GRANADA SOUND

El verano está plagado de festivales de música y macroeventos cuyo impacto medioambiental daría para una tesis doctoral. Una de las grandes farsas de estos eventos con su supuesto compromiso con la sostenibilidad tiene que ver con la venta de vasos reutilizables para, en teoría, reducir el impacto de los plásticos. La realidad: ni son reutilizados ni acaban con el problema.

Los promotores han sabido ver en estos envases una mina de oro. Pagar en las barras uno, dos y hasta tres euros por un recipiente que al empresario le cuesta unos 20 céntimos es un negocio redondo a costa del medioambiente. Claro que, lo ideal sería poder retornar estos vasos, recuperar el importe y volver a utilizarlos en la edición del año siguiente. Una acción que a pocos promotores interesa.

La patraña del vaso reutilizable

Si bien esta práctica es habitual en grandes recintos como el Estadio Olímpico de Montjuïc y el Palau Sant Jordi de Barcelona, donde algunos aprovecharon para costearse la entrada de los conciertos de Elton John o Coldplay recopilando vasos retornables, la posibilidad de devolver estos envases y recuperar el dinero se facilita en muy pocos espacios.

Varios jóvenes disfrutan de un festival / EP

Y es que los macrofestivales no lo ven claro. Ven mejor vender cien mil vasos e ingresar 100.000 euros, incrementando el despilfarro del plástico. Según el estudio Reusable vs Single-Use Packaging publicado en 2020 por Zero Waste Europe, para que un vaso reciclable sea eficiente debe usarse al menos diez veces. El motivo es obvio: un vaso de este tipo requiere diez veces más plástico, energía y recursos para su fabricación.

Un negocio más para el festival

Nando Cruz es periodista musical y autor del libro Macrofestivales: el agujero negro de la música (Península, 2023), en el que dedica un capítulo a este “ecotimo” del vaso. “Los envases reciclables son un elemento más para ingresar. Se utiliza el reclamo real de producir menos plástico, pero lo cierto es que no se vuelven a utilizar, solo se les da un uso y medio en todo su recorrido”, explica Cruz a Consumidor Global.

En opinión del periodista, el de los vasos es “un atraco a mano armada” tolerado por las administraciones y en el que la única solución a este abuso es que los consumidores y usuarios denuncien y se quejen.

Una nueva ley obliga a facilitar la devolución de los vasos

El pasado 1 de julio entró en vigor una nueva ley que obliga a los festivales a habilitar mecanismos para retornar el dinero pagado por los vasos reutilizables. Está recogido en el Real Decreto 1055/2022 de envases y residuos de envases, que también obliga a garantizar puntos de agua potable para el público, un servicio básico que poco a poco empieza a ser más habitual, aunque con sus muchas cosas a mejorar, como poner una sola fuente para un recinto de casi 20.000 personas. 

Justo el fin de semana que entró en vigor esta normativa se celebró en Madrid el festival Río Babel con Juan Luis Guerra, Morat o Julieta Venegas como cabezas de cartel. Varios asistentes han confirmado a este medio que intentaron retornar los vasos reutilizables de 2 euros que vendía el festival y que no se les dio la posibilidad. El propio departamento de prensa de este evento ha confirmado a Consumidor Global que no se ofreció esta opción, a pesar de ser obligatorio con la nueva normativa.

El vaso ‘souvenir’

Lo mismo ha ocurrido en el Weekend Beach de Torre del Mar en Málaga. El festival que se celebró en la ciudad andaluza del 5 al 8 de julio también ha confirmado que no se permitió la devolución de los vasos, que costaron 2 euros. “En el 99 % de los festivales no se devuelve el importe de esos vasos, entre otras cosas porque están serigrafiados con los carteles de los artistas que actúan en el festival, logotipo del festival, frases y demás, por lo que el usuario se lo lleva a su casa tipo souvenir y lo utiliza en su domicilio”, aseguran fuentes de la organización a esta redacción.

Un vaso reutilizable del festival Río Babel / RÍO BABEL

“Un vaso no se puede considerar souvenir para hacer gastar a los usuarios un dinero que no vale”, critica Nando Cruz a estas afirmaciones. Al igual que Río Babel o Weekend Beach, la inmensa mayoría de festivales es reacia a hacerse cargo de los vasos y devolver la fianza al público. Se escudan en que decenas de miles de personas formarían colas larguísimas en la única caseta de devolución que habría, frente a la gran cantidad de barras que hay para pedir. “Tampoco se suele servir en vasos no comprados en el festival y los que lo hacen no lo publicitan lo suficiente para que el hábito no se extienda”, cuenta Cruz en su libro.

Denunciar las prácticas abusivas

Este verano toca vigilar aquellos eventos que pueden concurrir en prácticas abusivas hacia los consumidores, como es la farsa del vaso reciclable. En opinión de Nando Cruz, el espectador de festivales en España es poco crítico y pelea poco por sus derechos.

“Asumimos como normales prácticas que no lo son. El mismo público que va a un festival es más exigente en un restaurante. Debemos exigir como espectadores ser tratados por el dinero que pagamos y tenemos que pedir a las administraciones que nos defiendan y den explicaciones cuando se dan situaciones así”, concluye el periodista.