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Encontrar a Sócrates en una frutería: estos espárragos de Toledo son filosóficos además de sanos

José Francisco Romero dirige una compañía de agricultura biodinámica ubicada en un pueblo de Toledo e inspirada por maestros del pensamiento

Juan Manuel Del Olmo

Un consumidor sostiene unos espárragos similares a los de la marca Sócrates / PEXELS

Mucha fibra, ricos en antioxidantes, en potasio, vitamina C... y capaces de hacer reflexionar al consumidor para que llegue a sus propias conclusiones. Son algunas de las cualidades de los espárragos verdes. Al menos, de los de Sócrates Hortícola, una empresa de agricultura biodinámica radicada en el pueblo toledano de Camuñas en la que José Francisco Romero, desde 1985, cultiva con mimo la tierra para que produzca sus propias verdades, como en la mayéutica.

La web es bastante reveladora. Se dice que el proyecto comenzó “para poder hacer cierto y viable, desde el pensamiento filosófico, un proyecto para la vida”. No es poca cosa. Al entrar en la web, una cita de Hipócrates deja las cosas claras: "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento". Debatimos con él.

Filósofo agricultor

“Todo tiene un origen”, cuenta pausadamente José Francisco Romero a Consumidor Global. Sus primeros contactos con la filosofía tuvieron lugar cuando era un niño. “Ortega, Unamuno… más tarde llegó La tarea del héroe, de Savater”, rememora. Conforme describe su evolución y sus lecturas, en la conversación brotan nombres de maestros, teorías y libros. Incluso se sumergió en la filosofía oriental, y admite que, antes de fundar Sócrates, tuvo su “momento de crisis existencial”.

No es Romero un empresario que apuntale su discurso con cuatro pinceladas filosóficas, como ocurre con algunas compañías sobradas de márketing, sino un autodidacta que habla con pasión de la filosofía y de la agricultura, disciplinas que no considera tan distanciadas.

Unos espárragos en una bandeja / UNSPLASH

De frutales de Lleida a la agricultura ecológica

Su interés por la primera se estimuló en cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), a los que asistió en Santander, donde conoció, entre otras personalidades, a Fernández Buey. Poco a poco, Romero pasó de “militar en el nihilismo” a inspirarse en la filosofía para hacer algo totalmente ajeno a su profesión. Su mujer, narra, había heredado “una pequeña huerta” en el pueblo toledano de Camuñas, poca cosa, según Romero, pero suficiente para intentar que unas cuantas ideas germinasen.

“Sin ser agricultor, empiezo entonces a poner en práctica ideas de agronomía”, relata. Arrancó con frutales de Lleida y, a partir de ahí, Sócrates evolucionó a la agricultura ecológica. Hoy cuenta con varios sellos y certificaciones. Admite que es una trayectoria que puede parecer “bastante atípica”, pero defiende que tiene sentido al “conducirte por la racionalidad”. Cita a Rudolf Steiner y sus ocho lecciones a los agricultores, la antroposofía y a Schopenhauer. Casi parece banal freírse unos espárragos con un huevo y jamón después de hablar con él.

“Las plantas son menos conflictivas que los individuos”

Para un consumidor que no tenga tanta información, encontrar los espárragos Sócrates en una frutería puede parecer directamente una broma. De hecho, en Twitter se pueden encontrar algunos comentarios de usuarios que comparten su sorpresa tras adquirirlos. Romero le resta importancia al nombre. Cuenta que, hace años, la etiqueta de los espárragos “sí tuvo algo más de repercusión”. De hecho, a la escritora y filósofa italiana Francesca Rigotti le encantó la etiqueta, tanto que pidió permiso a Romero para utilizarla como portada de su libro Crítica de la razón culinaria, una obra que mezcla gastronomía y filosofía y toma prestado el enunciado de Kant para el título. Se publicó en la editorial Herder.

El libro de Rigotti, con los espárragos Sócrates / AMAZON

Las plantas son menos conflictivas que los individuos”, ríe Romero. Además de los espárragos, la empresa cultiva otros productos, como el melón piel de sapo, la sandía mini (“Somos líderes de este tipo de sandías en Alemania”, apostilla), los higos o las bayas. Cree que es necesario defender “una sostenibilidad auténtica, no de manera hueca”. Por eso, sus suelos tienen una nutrición “basada en microorganismos”. Cuando no hay espárragos de temporada, Sócrates comercializa espárragos producidos en Perú. “Es el convencional, no tiene nada que ver un producto con otro”, detalla Romero. Consumidor Global ha comprado estos en una frutería de barrio. Ha pagado 2,20 euros por un manojo. Tienen un blasón heráldico y están dedicados “À la mémoire de I. Kant le philosophe”.