Subidas silenciosas y sin previo aviso en el gimnasio Aiguajoc: "Llevan haciéndolo meses"

Las condiciones del centro deportivo aclaran que "el precio de las cuotas se revisará una vez al año", pero no especifican en base a qué criterios se cambia esa cuota y tampoco informan a sus clientes de estas modificaciones

Fachada del gimnasio Aiguajoc / CEDIDA
Fachada del gimnasio Aiguajoc / CEDIDA

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Hay subidas de cuotas que molestan más por la falta de comunicación que por la cantidad de dinero. Unos pocos euros pueden pasar desapercibidos durante meses, pero cuando el cliente los descubre por sorpresa, la reacción suele ser de desconfianza.

Eso es lo que le ha ocurrido a una clienta del gimnasio barcelonés Aiguajoc, ubicado en la calle Comte Borrell. Un centro con buenas valoraciones generales que, sin embargo, no se libra de algunas críticas relacionadas con la gestión de sus tarifas.

Una subida sin previo aviso

La usuaria, que prefiere mantenerse en el anonimato, explica a Consumidor Global que el gimnasio ha incrementado su cuota mensual sin comunicárselo. "Me he dado cuenta hace unas semanas, pero llevan haciéndolo desde hace meses, desde enero", asegura.

Una persona deportista haciendo pesas en un gimnasio / PEXELS
Una persona deportista haciendo pesas en un gimnasio / PEXELS

En concreto, ha pasado de pagar 56,64 euros a 58,24 euros. Una diferencia mínima, pero suficiente para generar malestar. "No me molesta la subida de dos euros, sino que no me lo hayan comunicado", subraya.

¿Es legal?

La duda es si puede o no una empresa subir una cuota sin avisar. Iván Rodríguez, abogado de Legálitas, lo deja claro: "Habría que revisar el contrato firmado con el gimnasio".

Captura de las condiciones de la garantía de bienes de consumo Aiguajoc / AIGUAJOC
Captura de las condiciones de la garantía de bienes de consumo Aiguajoc / AIGUAJOC

En el caso de Aiguajoc, sus condiciones establecen que "el precio de las cuotas se revisará una vez al año". Una redacción que, según el experto, resulta "muy ambigua". "No especifica en base a qué se cambia esa cuota, sino que simplemente se revisará. Convendría concretarlo más", explica.

Derechos y obligaciones 

Ahora bien, los consumidores no solo tienen derechos, sino también obligaciones. Entre ellas, la de conocer las condiciones que firman. "La obligación nuestra es leer el contrato que tenemos por delante. Si no lo leemos al momento, deberíamos conocer al menos su alcance", explica.

El jurista distingue entre los derechos mínimos que establece la ley y las condiciones comerciales que puede ofrecer cada empresa. Por ejemplo, por ley hay 14 días de desistimiento, pero cada compañía puede decidir si amplía o no ese plazo. De la misma manera que una cosa es que el contrato contemple revisiones y otra distinta que se apliquen sin decírselo al cliente. "Las empresas pueden prever subidas, pero eso no elimina la necesidad de informar", añade Rodríguez. 

Más quejas sobre la mesa

La experiencia de esta usuaria no es un caso aislado. En internet, otros clientes han compartido situaciones similares relacionadas con la gestión de cuotas y cobros en el gimnasio. "Cuidado con los cargos automáticos, mi pareja pagó 6 meses por adelantado y en ningún momento se le avisó de que se haría el cargo automático de otros 6 meses una vez pasados los mismos, aunque aparezca en el contrato, están en la obligación de informar de todas las condiciones. Y no lo han hecho", comenta un socio. 

"Fuimos un día para usar la piscina. Las instalaciones bien, lo que me sorprendió fue que a pesar de enseñar un correo reciente del propio gimnasio donde se indicaban las tarifas de acceso de un día (5 euros primera entrada, 18 euros segunda entrada) nos cobraron el doble", añade otro. 

Falta de transparencia 

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Aiguajoc para aclarar el motivo de la subida. Fuentes del gimnasio subrayan que la subida se corresponde al IPC

Aún así, a juicio del jurista ha habido un fallo en la transparencia por parte del gimnasio, ya que no informó a la clienta de la subida. "No dejan margen al consumidor para que decida si le interesa o si prefiere darse de baja", concluye Rodríguez.