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Carlos Fluixá, director de Eco-One: "El cliente no paga más por un hotel sostenible, pero sí repite"

La 'startup' presente en cadenas como Ilunion o Catalonia, ayuda a los hoteles a reducir residuos, ahorrar agua y energía, y transformar la sostenibilidad en una ventaja competitiva

Ana Siles

Carlos Fluixá, director general de Eco-One / Fotomontaje CG

Reducir un 40% el consumo de agua de las duchas sin que el huésped lo note, evitar que decenas de toneladas de mobiliario acaben en el vertedero tras una reforma o convertir el gesto de no limpiar una habitación en kilos de plástico retirados del mar. La sostenibilidad hotelera ya no se limita a pequeños gestos visibles, sino que está entrando en la trastienda de los establecimientos, en cómo consumen energía, gestionan sus residuos y, de paso, mejoran su rentabilidad

En ese terreno se mueve Eco-One, la startup fundada hace cinco años por Carlos Fluixá y Zdenka Lara, que trabaja con cadenas como Ilunion, Catalonia o H10 para lograr hoteles "más sostenibles y más rentables" y que acaba de iniciar su expansión en Portugal. Consumidor Global ha entrevistado a su director general, Carlos Fluixá, quien explica cómo los residuos pueden convertirse en ingresos, por qué formar a las plantillas es clave y dónde está el límite entre sostenibilidad real y simple greenwashing

--Si mañana entramos en el hotel de uno de sus clientes, ¿qué no veríamos pero estaría pasando?

--Hay muchas cosas del hotel que la gente no percibe. Por ejemplo, la eficiencia energética y la reducción de agua. En el hotel Mandarin de Barcelona hemos conseguido reducir un 40% del agua que utilizaban en las duchas sin que el turista lo note. También está la formación. Una cadena hotelera puede estar muy involucrada en la sostenibilidad, pero si no se forma al personal, nunca se va a llevar a cabo. Todos los empleados de Palladium, Catalonia o H10 son empleados formados por Eco-One para aprender a reciclar, llevar mejor la maquinaria a nivel de eficiencia energética y tener buenas prácticas en el día a día del trabajo, que es lo que más impacta. 

--Más allá de cifras internas del hotel, ¿en qué nota el cliente que un alojamiento trabaja con Eco-One?

--Llevamos un año con una iniciativa que está funcionando muy bien. En Magic World, que antes era Marina D'or, hemos activado la habitación que limpia el mar. Hay un cartel en la habitación que el turista puede poner en el pomo de la puerta para que no aseen la habitación. Por cada una que no se limpia, el alojamiento se compromete a pescar junto a Eco-One y Gravity Waves un kilo de plástico del mar. En 2025, hemos pescado más de 15.000 kilos de plástico del mar y en 2026 tenemos expectativas mucho mayores. 

--Trabaja con grandes cadenas como Ilunion o Catalonia. Hay quien piensa que la sostenibilidad real solo es posible en hoteles pequeños o rurales. ¿Puede un alojamiento de cientos de habitaciones ser verdaderamente sostenible?

--Sí. Cuantas más habitaciones hay, más recursos tienes para cambiar cosas. Los hoteles pequeños lo tienen más complicado a nivel económico. Los grandes pueden hacer muchas acciones muy sencillas de reducción. Por ejemplo, en una cadena cambiaron los platos del buffet por otros más pequeños y bajó un porcentaje enorme el desperdicio alimentario. El turista quiere ver que el plato esté lleno, pero le da igual el tamaño del plato. Con creatividad, todos los hoteles pueden ser más sostenibles sin necesidad de una inversión muy grande. 

--¿Cuál es el cambio más sencillo y barato?

--Baratos hay muchos. No hace falta comprar una certificación para decir que eres sostenible. Se puede comunicar de una manera gratuita y leal con el cliente. Hay hoteles que están en el campo y pueden llevar al cliente a ver dónde cultivan los tomates que luego se comen. Además, hay muchas ayudas. La formación está 100% bonificada por el Gobierno, por lo que se puede formar a los empleados sin necesidad de una inversión. 

--¿Qué medida suelen rechazar los hoteleros al principio y luego se dan cuenta de que era un acierto?

--Todo lo que conlleva inversión. En la mayoría de los hoteles de España el aire está encendido cuando abres la habitación. De hecho, algunos turistas lo dejan puesto, abren la ventana y se van a la playa. Ofrecemos pequeños sensores para que el aire se apague cuando esto ocurre. El ahorro energético es de un 20-30% por habitación. Son cosas que requieren una inversión, pero luego el ahorro en el corto plazo es muy grande. 

--¿Y qué error cometen cuando intentan ser más verdes?

--Aunque cada vez menos, el error más común es definirse como sostenibles al hacer una mínima acción. El turista espera un hotel sostenible, de repente ve una botella de plástico de agua y acaba poniendo un comentario negativo. Si no es una realidad global, es muy peligroso y los turistas lo acaban penalizando. Es mejor contar esa ruta hacia la sostenibilidad que decir 'soy sostenible' y caer en el greenwashing

--La sostenibilidad tiene un precio, ¿los viajeros están dispuestos a pagar más por un hotel que sea sostenible? 

--No paga más, pero entre dos habitaciones que cuestan lo mismo se acaba decantando por un hotel que tiene esos valores sostenibles. Crea una vinculación, repite y deja unas mejores reviews. Aunque no paguen por ahora más, sí repiten más y valoran mejor el hotel.

--¿El sector hotelero se mueve por convicción ambiental o por presión del mercado y la normativa?

--Un poco por todo. La sostenibilidad es rentable. Hicimos un mercadillo de segunda mano con todo el mobiliario de un hotel que se reformó. El alojamiento tenía unos costes de 70.000 euros por tirar todo al vertedero y sacar los muebles. Con nuestra iniciativa, ganaron muchísimo dinero en vez de perderlo. Además, a nivel de normativa, ya no hay otra. En Baleares, desde hace dos años no puedes tener monodosis de plástico. Por mucho que en tu hotel quieras poner monodosis, no se puede. Hay ciertas cosas que ya te limitan

--¿España está avanzada en sostenibilidad hotelera o vamos por detrás de otros destinos turísticos?

--Vamos por delante. España y Francia son los dos países del mundo líderes a nivel turístico, a nivel de hoteles y también a nivel de cadenas. Muchas veces se dice que es un sector con poco valor de trabajo pero la realidad es que en España controlamos cadenas hoteleras que operan en México y en toda Latinoamérica. España tiene un tejido empresarial turístico muy importante y eso también nos permite la profesionalización del sector que otros países no tienen. Esto ha hecho que la sostenibilidad haya crecido de una manera muy considerable. 

--¿Qué práctica que hoy vemos como "extra sostenible" cree que será obligatoria en todos los hoteles dentro de 5 o 10 años?

--A partir de ahora será una norma la economía circular. Hay muchas zonas donde los recursos son limitados, o repites el mismo producto o llegará un momento en el que se agote. Hace dos años, creamos en Menorca el primer hotel sin comprar ningún mueble. Todo eran muebles de la propia cadena, restauramos 550 piezas para crear un hotel de lujo. Hay muchas fórmulas con las que ahorras dinero y creas una historia. Al igual que pasa con el mobiliario, pasará con muchas cosas. Por ejemplo, si tiras mucho residuo orgánico de naranjas, puedes crear un gel que sea de esas naranjas. La idea es que todo lo que se tire pueda utilizarse para otra cosa dentro del hotel y que cada vez se utilicen menos recursos dando el mismo servicio.

--Si pudiera prohibir una sola práctica habitual en hoteles por su impacto ambiental, ¿cuál sería?

--Los hoteles en España tienen mucha voluntad para cambiar cosas, pero prohibiría el exceso de agua. La medida recomendable son siete litros por minuto en las duchas. En muchos alojamientos nos hemos encontrado con 15 y casi 20 litros de agua por minuto. Puedes meter aireadores que reducen directamente un 30 o un 40% el consumo de agua sin que el cliente lo note, eso debería ser obligatorio. Con ayudas y con normativa, el sector puede ir cambiando sin que ese cambio suponga cogerle manía a la sostenibilidad.