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Miquel Mont, pintor: "El 99% de los artistas no tiene dinero"

Entrevistamos al pintor y escultor barcelonés, afincado en París desde los años 80, que acaba de estrenar exposición en el Museo Patio Herreriano de Valladolid

Teo Camino

El artista Miquel Mont delante de su obra Tesla II, en Le Vilebrequin / ANNE-MARIE CORNU

Miquel Mont (Barcelona, 1963) lleva medio siglo dedicado al arte y nunca ha podido vivir de la pintura. Ha expuesto sus cuadros y esculturas en España, Francia y Austria. Sus obras forman parte de colecciones y museos tan insignes como la Colección “la Caixa” de Arte Contemporáneo y el gigantesco Mumok de Viena. Pero siempre se ha visto obligado a compaginar la creación artística con la docencia y el comisariado de exposiciones.

Ahora, tras un periodo de poca visibilidad en el que incluso perdió su taller, la exposición Olvidar borrar, borrar despacio, que se puede visitar hasta el 10 de enero de 2027 en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, le saca de nuevo a la palestra. Hablamos con él.

--Enhorabuena por la exposición ‘Olvidar borrar, borrar despacio’.

--Muchas gracias. Han venido bastantes amigos del mundo del arte, y luego una generación más joven de artistas que siguen mi trabajo. Ha sido una grata sorpresa porque mi trabajo es conocido dentro del sector, pero en España no tengo tanta proyección.

--Figuras geométricas de espacios industriales, cuadros abstractos de gran formato que son una explosión de color, algunos collage… ¿Cómo definiría ‘Olvidar borrar, borrar despacio’?

--Es un recorrido transversal por treinta años de trabajo de un artista para el cual la pintura es una máquina de pensamiento. No es un medio para representar de una manera naturalista o expresar mensajes, sino una invitación abierta, con ideas sencillas, conceptuales, a desplazar tu manera de pensar. Es un medio visual para expresar pensamientos. De ahí ese abanico de series diferentes en las que intento abordar un aspecto particular de la pintura.

Obras de Miquel Mont en la exposición 'Olvidar borrar, borrar despacio' del Museo Patio Herreriano / MPH

--¿Se ha vendido alguna obra?

--No, todavía. He vendido a buenas colecciones, como la del Banco de España, la Colección Helga de Alvear, la Colección “la Caixa”, pero no soy fácil. Soy un artista de artistas. Nunca he podido vivir de la pintura.

--¿Cuán difícil es vivir del arte hoy en día?

--Tengo un trabajo en el que la mitad son piezas de protocolo. Muchas veces incluyen partes de la pared pintadas, y hay muy poco coleccionismo de eso. Solo puedes vender a colecciones públicas, instituciones o grandes coleccionistas. Además, ahora salgo de un periodo en el que he tenido poca visibilidad. He estado en la enseñanza, perdí el taller... Esta exposición me trae de nuevo a la actualidad. Nunca había hecho una exposición de esta magnitud. He hecho un trabajo de selección muy importante.

--Usted ha sido comisario de exposiciones, ha escrito ensayos sobre arte y combina su trabajo artístico con la docencia.

--Sigo combinándolo porque siempre me ha gustado enseñar. La docencia ha alimentado mi trabajo. Estar en contacto con generaciones jóvenes te abre la mente, hace que cuestiones tus ideas. Acompañar de una manera crítica el trabajo de los estudiantes es algo muy bello.

La obra Tesla V (2023), de Miquel Mont / CEDIDA

--Usted que enseña y sigue la carrera de los artistas que pasan por su aula, ¿diría que vivir exclusivamente de la pintura es una quimera?

--Es muy difícil. Se da una situación paradójica. Vivimos un capitalismo salvaje, y el mundo del arte ha entrado en el mundo de las finanzas. Hoy en día, los grandes coleccionistas son financieros. Coleccionistas compulsivos que necesiten del arte para vivir ya no quedan, y el financiero compra pensando en rentabilizar. En la actualidad, hay dos mundos del arte. El mundo del arte del que hablan los periódicos lo componen artistas adinerados que están en el circuito internacional, y representa el 1%. Luego están el 99% de los artistas, que no tienen dinero. Son dos mundos disociados el uno del otro. Por un lado, tienes la Biennale de Venecia. Por otro, los concursos y mercados locales.

--¿La falta de apoyo institucional condena al mundo artístico a la precariedad?

--Yo vivo en Francia, y Francia es un país que antes tenía una programación y un apoyo institucional muy grande. Ahora, eso se está acabando. Ya no existe el mismo respeto. Ahora, los FRACS (Fondos Regionales de Arte Contemporáneo), que son colecciones públicas, compran menos de la mitad de lo que compraban hace veinte años. 

--Una obra de Plensa es más barata en París que en Barcelona, debido al IVA cultural de Francia (5,5%) y de España (21%). 

--Es absurdo. Se tiene que remediar. No es solo Francia, es Italia y muchos países europeos. España es de los pocos que tiene este IVA que crea una competencia desleal. En una feria francesa te va a salir más barato y el coleccionista lo comprará allí. Es un desastre. La Administración, como había mucho dinero negro, no ha querido transigir en eso, pero cada vez está más controlado.

--”Muchas pinacotecas desaparecerán si no se baja el IVA cultural en España”, me dijo el galerista Quico Peinado en una entrevista para Consumidor Global. 

--Estoy de acuerdo. En el mercado internacional, solo hay espacio para las galerías grandes que tienen mucho dinero y pueden gastar 4 millones de euros en ferias. Las galerías pequeñas y medianas están cerrando o se van al extranjero. La figura del coleccionista apasionado está desapareciendo.

--Últimamente he vendido algunos cuadros heredados por una miseria.

--El mercado responde a la ley de la oferta y la demanda. Luego, cuando no hay una validación histórica, si no hay interés, caen los precios. Todo lo que no es obra original, siempre es más difícil que se mantenga. En un anticuario puedes comprar grabados del siglo XVIII muy baratos.

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