El Goya, el Romea, el Poliorama, el Apolo, el Victòria y la Sala Barts recuperan a un viejo conocido. Frente a un par de tiendas árabes de alimentación, en el edificio anexo de la Parròquia de la Mare de Déu del Carme, el Teatre Raval de Barcelona reabre sus puertas tras dos años cerrado.
Y sube el telón con dos salas -antes sólo existía la principal-, un bar de tapas y Federico García, la obra dirigida por Pep Tosar y coescrita junto a Evelyn Arévalo, directores artísticos del Teatre Raval, que dará el pistoletazo de salida a esta nueva etapa.
Reabre el Teatre Raval tras una reforma integral
"Hemos hecho una reforma técnica y estética integral", relata Tosar, orgulloso de haber ganado un metro de ancho en el escenario de la Sala Tadeusz Kantor, que ahora cuenta con 193 butacas gracias a la recuperación del antiguo anfiteatro, que no estaba escriturado.
"También hemos creado una segunda sala (Espai Damià Huguet) para espectáculos multidisciplinares", destaca Arévalo sobre este espacio pensado para disfrutar de obras y conciertos en pequeño formato.
Un homenaje a Lorca
La programación se inicia el 12 de mayo con el reestreno de Federico García, un homenaje a Lorca que explora la dimensión humana del poeta granadino a través de poemas, canto y baile flamenco e imágenes documentales. Y prosigue con el espectáculo familiar L'impossibilista (del 6 al 27 de junio), que mezcla magia, ilusión y realidad, y el monólogo L'enterrador (del 27 de junio al 26 de julio), escrito por Gerard Vázquez e interpretado por Pepe Zapata.
Una de las novedades más destacadas por los nuevos directores artísticos del Teatre Raval es la denominada La gran Blue Nit, un ciclo de conciertos que estrenará la pianista y compositora Elisabet Raspall el 3 de julio con la presentación de Aletheia, su último trabajo, que acaba de ganar el premio Enderrock al Mejor Disco de Jazz de 2026.
Un bar de tapas
Antes de abandonar el renovado Teatre Raval y salir a la calle Sant Antoni Abat, merece la pena visitar el bar del teatro.
Se trata de un espacio íntimo, iluminado con luz tenue y gestionado por el equipo de Riquiño, el emblemático bar de tapas del barrio de Sant Antoni, uno de los mejores gallegos de Barcelona, una pulpería que ha inspirado novelas y ahora pretende hacer lo propio con el público.