El repartidor, visiblemente nervioso, dejó la televisión de la marca Samsung apoyada contra la pared del salón, solicitó una firma rápida y, sin mediar palabra, desapareció por la puerta con prisa. Era un 22 de diciembre. La compra estaba pensada para disfrutarla en la primera Navidad en la casa nueva. Pero, al mover el paquete, la caja tenía una perforación que había quedado oculta tras colocarla contra la pared. La pantalla mostraba un golpe directo.
Al investigar a la agencia de transporte responsable de la entrega, quedó claro que no se trataba de un caso aislado. Situaciones similares se repiten en los testimonios de numerosos clientes de Method Advanced Logistics, una empresa señalada por retrasos, entregas apresuradas y daños en productos voluminosos, y que para muchos consumidores se ha convertido en el eslabón más débil de la cadena de suministro de grandes superficies en España.
Qué es Method Advanced Logistics, el gigante que factura 57 millones
Sobre el papel, Method Advanced Logistics es una historia de éxito empresarial. La empresa española, especializada en entregas voluminosas a domicilio, cerró 2024 con una facturación de 57 millones de euros, un crecimiento del 15% respecto al año anterior. Asimismo, gestionó más de 220.000 rutas en todo el país, con presencia en diversas ciudades y una red de 18 naves logísticas. Entre sus clientes se encuentran grandes nombres del comercio electrónico y minorista.
En sus comunicados corporativos, sus directivos hablan de "sostenibilidad", "tecnología punta" y "optimización de rutas". Sin embargo, al bajar al asfalto, la realidad que narran los consumidores dista mucho de esa excelencia logística. La tecnología que la empresa vende como ventaja –su sistema de seguimiento Vonzu y sus chatbots de inteligencia artificial– se ha convertido, según los afectados, en un muro de contención diseñado para aislar al cliente de cualquier solución humana.
"¿No tienes marido para subir la tele?"
Marta Mateu, residente en un tercer piso sin ascensor, vivió una escena surrealista cuando intentaron dejarle una televisión de 77 pulgadas en plena calle. Ante su reclamo de que el servicio contratado incluía la subida al domicilio, la respuesta del operario de Method destiló un machismo arcaico: le preguntó "si no tenía marido para subirla". "No es forma de tratar a la gente", lamenta Marta. Al final, el televisor subió, pero solo tras una discusión y con la ayuda de la propia clienta.
Esta falta de profesionalidad se repite en el testimonio de Víctor Sánchez, a quien le negaron subir una nevera porque "pesaba mucho", o en el de Javier I., quien pagó por la instalación de una lavadora que los transportistas se negaron a realizar inicialmente. Cuando finalmente accedieron, tras la insistencia del cliente, la instalación fue tan negligente que provocó una inundación en la cocina pocas horas después.
El arte de Method Advanced Logistics para ocultar el golpe
Lo que más indigna a los consumidores no es siempre el retraso (que también, con esperas que pasan de días a semanas), sino la aparente mala fe en la entrega de productos dañados.
Los testimonios recogidos en plataformas como Trustpilot (con una puntuación de 2,1 sobre 5) y Google Reviews (2,2/5) dibujan un mismo patrón: lavadoras entregadas con golpes en la base que solo se ven al instalarlas (como le ocurrió a Ruperto Soriano), o muebles que pasan casi un mes en almacenes para llegar finalmente con el embalaje destrozado. María A. perdió días de trabajo esperando una entrega que se reprogramaba unilateralmente, para finalmente recibir "una televisión con la pantalla inútil por los golpes recibidos".
Es imposible hablar con un ser humano, solo tienen su "magnífica IA"
Cuando esta empresa raya el suelo, golpea la puerta o rompe la televisión, el consumidor busca respuestas. "No existe atención telefónica y el único canal disponible es un sistema automatizado que no ofrece soluciones reales", denuncia Teresa D., quien sufrió daños en su vivienda durante una entrega. Montserrat Antem ironiza sobre la "magnífica IA" del servicio de atención al cliente por WhatsApp, incapaz de ofrecer un dato relevante sobre dónde están sus muebles tras semanas de retraso.
Cabe destacar que las reclamaciones se acumulan en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Usuarios desesperados narran cómo los enlaces de seguimiento no se actualizan, cómo se cierran incidencias sin resolver y cómo es imposible hablar con una persona de carne y hueso. "Es un pasotismo y una falta de empatía brutal", resume una afectada.
El coste de la reputación
Empresas que colaboran con Method Advanced Logistics, como MediaMarkt, ven cómo su reputación es puesta en entredicho por un proveedor logístico que no está a la altura del producto que transporta. En este sentido, Alexey de Armas, otro usuario afectado, afirma que el vendedor cumplió con los plazos de salida del almacén, pero la "nefasta" gestión del transporte le hace plantearse volver a comprar online.
Mientras Method Advanced Logistics celebra sus cifras de facturación y su expansión territorial, miles de clientes siguen esperando en casa, mirando un enlace de seguimiento que no se mueve, o peor aún, contemplando una pantalla nueva, negra y rota, preguntándose quién se hará cargo del desastre.