Los fraudes en internet evolucionan constantemente, y uno de los que más se está extendiendo es el conocido como “timo de los likes”. Tras varios meses de investigación, la Jefatura Superior de Policía de La Rioja ha identificado a diez personas que actuaban como receptoras de dinero dentro de esta trama, una pieza clave para hacer desaparecer los fondos de las víctimas.
El caso salió a la luz a finales de 2025, cuando una persona denunció haber sido engañada tras responder a una oferta de trabajo en redes sociales. La propuesta prometía ingresos rápidos a cambio de tareas sencillas, pero terminó con pérdidas económicas importantes: la víctima llegó a transferir horquillas de dinero que van desde los 600 hasta los 1000 euros en distintas fases del proceso.
El fraude digital de las falsas ofertas de empleo: la estafa de los “likes”:
El funcionamiento de esta estafa sigue un patrón muy claro. Todo comienza con anuncios llamativos en plataformas digitales que ofrecen trabajos fáciles, como interactuar con contenido online o realizar pequeñas tareas desde casa. Tras mostrar interés, la conversación se traslada a aplicaciones de mensajería, donde los estafadores explican las condiciones del supuesto empleo.
En esta primera fase, las tareas son simples, como dar “me gusta” a publicaciones o seguir cuentas en redes sociales. Para reforzar la credibilidad, en algunos casos los estafadores llegan a pagar pequeñas cantidades de dinero, lo que genera confianza y anima a la víctima a continuar.
De la confianza de recibir remuneración a la estafa de perder dinero
Una vez que la víctima cree que el sistema funciona, comienza la fase crítica. Los delincuentes solicitan pagos con distintas excusas: desbloquear tareas mejor pagadas, acceder a niveles superiores o realizar inversiones temporales que prometen grandes beneficios.
En el caso investigado y que nos pone en alerta, los pagos se realizaron mediante transferencias inmediatas y herramientas como Bizum, además de envíos a terceros siguiendo instrucciones concretas. Esto no solo facilita el fraude, sino que complica el rastreo del dinero.
Cuando la víctima detectó que no estaba recibiendo los beneficios prometidos, contactó con los supuestos responsables. Estos alegaron un error técnico y exigieron un nuevo pago de 2.800 euros, dividido en varias transferencias, como condición para liberar los ingresos acumulados. Fue entonces cuando la persona afectada sospechó y decidió denunciar.
Víctimas que pueden acabar implicadas
Uno de los aspectos más preocupantes de este tipo de fraude es que no se limita a las pérdidas económicas. En muchos casos, las víctimas terminan actuando como intermediarios sin saberlo. Al transferir dinero a otras personas, pueden convertirse en “mulas financieras”, es decir, piezas dentro del circuito de blanqueo de capitales.
Esto implica riesgos legales, ya que sus cuentas pueden utilizarse para canalizar dinero procedente de otros delitos. Así, el engaño no solo afecta al patrimonio de la víctima, sino que puede tener consecuencias judiciales. Cuando los estafadores consideran que ya no pueden obtener más dinero, desaparecen sin dejar rastro. Bloquean todo contacto y eliminan cualquier vía de comunicación, dificultando su localización.
¿Qué hacer si ya has sido víctima?
En caso de haber caído en la trampa, es fundamental actuar con rapidez. Lo primero es recopilar todas las pruebas posibles: conversaciones, justificantes de transferencias y cualquier otro dato relevante.
Con esta información, se debe acudir cuanto antes a una comisaría para presentar una denuncia. Además, es recomendable contactar con el banco para intentar frenar operaciones futuras y minimizar el impacto económico. En un entorno digital donde los fraudes son cada vez más sofisticados, la prevención sigue siendo la mejor herramienta. Desconfiar de las ofertas demasiado atractivas y verificar siempre la información antes de actuar puede evitar caer en este tipo de engaños.
Cómo detectar estas estafas
Existen varias señales que pueden ayudar a identificar este tipo de engaños. La principal es la promesa de ganancias rápidas con poco esfuerzo. También es sospechoso recibir ofertas de empleo sin haberlas solicitado o a través de canales poco fiables. Otro indicio claro es la falta de información verificable sobre la empresa o la presión para realizar pagos de forma inmediata. Ningún trabajo legítimo exige adelantar dinero ni pagar para acceder a tareas o mejorar condiciones.