“Está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte corre diez pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar”. La reflexión, archiconocida, es de Eduardo Galeano, y quizá en Tribbu la tuvieran presente cuando se plantearon cambiar los hábitos de movilidad paso a paso, trayecto a trayecto.
“No se trata de ampliar el parking. Se trata de llenar los asientos vacíos. Cada día, millones de trayectos se hacen con un solo ocupante por coche. Eso tiene un coste en tiempo, en emisiones y en bienestar”, explica la compañía en su página web. Así, Tribbu ofrece a los conductores la posibilidad de ganar 0,04 euros por cada kilómetro y cada pasajero que lleven en su vehículo. La sostenibilidad no siempre va sobre ruedas, pero la app ayuda a dar pasos en la dirección correcta.
Cómo funciona Tribbu y de dónde sale el dinero
El dinero sale del mercado privado de CAEs (Certificados de Ahorro Energético): las grandes energéticas compran el ahorro de CO₂ que genera el usuario al compartir coche y Tribbu se lo paga a sus clientes. Es, por tanto, un win-win: las corporaciones cumplen con sus obligaciones de eficiencia, el conductor recibe un incentivo económico directo por un trayecto que iba a hacer igualmente y, por el camino, se reducen las emisiones.
“Somos cuatro cofundadores que nos conocimos a raíz del emprendimiento. Todos estamos muy comprometidos, no te diría con el planeta en sí, sino con la vida. Somos vividores, y sentíamos que había cosas que se podían resolver de una forma sencilla: simplemente dando un mejor uso a lo que ya tenemos”, explica a Consumidor Global Paloma Långstrum, una de las cuatro impulsoras de la compañía.
Mirar a BlaBlacar
Ella ya conocía de primera mano la fuerza de la economía colaborativa. Había probado plataformas como Airbnb o BlaBlaCar —”cuando aún se pagaba en efectivo”, rememora como quien habla de la Prehistoria— y creía firmemente en su potencial. De hecho, solía hacer autostop por Europa con su antigua pareja, una experiencia que le llevó a reflexionar: “Al volver a Madrid, solo podías pensar que no cabía un coche más. ¿Por qué BlaBlacar no había adaptado su modelo a las ciudades, reinventando el autostop?”, indica.
“Sentíamos que si BlaBlacar no lo estaba haciendo, era porque no se podía. Pero sí estaba haciendo algo parecido en Francia”, recuerda. Así, su proyecto comenzó a gestarse en 2019.
Ahorro económico
Preguntada por los motivos que mueven hoy al conductor a descargar Tribbu, Långstrum responde que “sería absurdo no hablar del ahorro económico”. Al respecto, la app promete que sus conductores ahorran hoy, de media, 140 euros al mes. “El carpooling es una solución contracíclica: cuando la economía va un poco peor o la gente necesita controlar más el gasto, estas soluciones encuentran su hueco”, argumenta.
En cambio, lo que mueve al pasajero es el ahorro de tiempo. “La típica persona que se tiene que levantar a las cinco de la mañana para ir desde Getafe a Tres Cantos y ahora puede ir cómodamente en un coche, de forma mucho más tranquila y rápida”.
Personas “del sí a todo”
Con todo, en Tribbu son muy conscientes de que no cualquier persona está dispuesta a compartir coche y dejar que un desconocido le manche la alfombrilla, ni siquiera si necesita ahorrar. “Hay algo que diferencia a quienes se lanzan a probar algo así, y es un cierto atrevimiento. Personas que han dejado de ir en piloto automático, que quieren probar… Nosotros las llamamos ‘las personas del sí a todo’. Confían en los demás”, describe Långstrum.
No es un grupo compacto. En cuanto al perfil de usuario, lo primero que destaca Långstrum es que Tribbu está triunfando en áreas rurales. “Parece un poco contradictorio, porque cuando hablas de compartir coche, quizá te imaginas primeramente el atasco de Madrid. Pero quienes más están compartiendo coche son personas que trabajan en polígonos industriales, en centros logísticos, en hospitales o colegios rurales. Allí no hay alternativas de transporte público o no son tan eficientes”, expone la emprendedora.
Franja de edad de los usuarios
Por edades, “hay una franja muy fuerte desde los 25 a los 37, luego se para y se retoma a partir de los 50. Nuestra teoría es que quienes tienen hijos pequeños no pueden flexibilizar tanto”. Como curiosidad, Långstrum asegura que la persona más mayor que tiene descargado Tribbu ronda los 90 años, y que también la utilizan conductores que rondan los 55 y van en su Tesla, más interesados en la experiencia que en el ahorro que puedan conseguir.
@tribbuapp Te explicamos el nuevo Monedero en un minuto. Ahora tu dinero se ve mucho más claro. Dos cantidades: lo que está "en revisión", viajes que ya hiciste y aún estamos comprobando. Y tu saldo “disponible”, que es el que ya puedes retirar a tu banco cuando quieras. Cada viaje pasa por nuestra revisión y por la certificación oficial del MITECO. Cuando supera las dos, pasa a disponible solo, sin que hagas nada. ¿Y lo mejor? Hemos bajado el mínimo para retirar de 50€ a 5€. Todo tu dinero, a la vista y en su sitio
♬ sonido original - TRIBBU
Dado que ahora ha entrado en el Sistema de Certificación de Ahorro Energético, hay una serie de verificaciones que Tribbu tiene que hacer para cumplir la normativa. “Por un lado, el Ministerio nos exige marcar el destino previo para validar la ruta. Por otro, nos toca verificar que el trayecto se ha realizado de verdad para evitar que se abuse del sistema de certificados”, expone Långstrum.
300.000 usuarios activos
La cofundadora estima que actualmente tienen unos 300.000 usuarios activos, lo que significa que, gracias a Tribbu, cada día hay 100.000 coches menos en las carreteras españolas.
Es un dato valiosísimo si se tiene en cuenta que el 40% del consumo energético de España se realiza en carretera. “Solo lo que consumimos con nuestros coches consume el equivalente a 16 millones de hogares en toda España”, cifra la cofundadora de Tribbu. “Tenemos que ser un poco pesados con las mediciones y las verificaciones para poder seguir incentivando y ahorrando”, agrega.
“Ha habido muchos fallos técnicos fruto de la propia escala”
Queda trecho por andar y aristas que limar en el empeño. En Google Play hay más de 5.000 reseñas sobre Tribbu, y su puntuación es de 2,2 estrellas sobre 5. Långstrum no se esconde: “Es cierto que ha habido muchos fallos técnicos fruto de la propia escala. La aplicación ha crecido mucho estos últimos meses y no teníamos la infraestructura preparada para crecer así. Ahora hemos duplicado el equipo de ingeniería y el de personas que atienden a los usuarios. Solo en el departamento de atención al cliente somos 35 personas”, revela.
No se conforma, ni mucho menos: “A día de hoy, nadie en Tribbu te diría que esta es la aplicación de sus sueños. Estamos haciendo todo lo posible para llegar ahí, y primero hay que sostener la propia infraestructura. Somos una start up española que está creciendo y lo ha conseguido todo con recursos propios, pero hay personas que esperan que podamos dar ya el servicio que da Uber. No estamos ahí todavía”.
“No estábamos locos: Tribbu hace que la gente viva mejor”
Al hacer balance entre lo más complejo y lo más gratificante, su respuesta es inmediata: “Lo más satisfactorio es, sin duda, ver el impacto y el valor real que aportamos. Durante muchos años hemos sido muy hormiguitas, pero no habíamos podido ver el impacto auténtico. Ahora vemos que no estábamos locos, que la idea tenía sentido y que Tribbu hace que la gente viva mejor”.
@tribbuapp BBuenas noticias. La Rioja es la primera comunidad con viajes ya certificados. Si compartiste coche allí entre abril y junio, empezarás a ver ese dinero pasar a tu saldo disponible. Cada comunidad va a su ritmo, así que esto es solo el principio: iremos contándoos, una a una, cuáles se van sumando. Lo BBueno siempre acaba llegando 💗
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Airbnb, Wallapop o Vinted, arguye, ya han “cambiado el mundo” porque han hecho que no sea tan raro para el usuario pensar en dormir en otra casa o en vestir la camisa que antes llevó otra persona. “Sentir que Tribbu ya está abriendo la mente en cuanto a los hábitos nuevos sobre cómo nos desplazamos el dia a dia es algo muy valioso”.
Un reto absorbente
A nivel personal, Långstrum no oculta lo difícil y absorbente que ha sido llegar hasta aquí. “Tengo toda mi vida entregada a esto. Está siendo un reto bonito, pero se paga un precio alto”.
Bajo esta premisa, reconoce la frustración de formar parte de un equipo de un centenar de personas que “lo da todo” y, aun así, no llegar a ofrecer la experiencia de usuario que buscan. Es un continuo ejercicio de malabarismos con la fe puesta en que “algún día, por lo menos, nos acercaremos más”.
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