Volvo Cars ha decidido pausar las operaciones de Novo Energy, su unidad especializada en recarga y desarrollo energético para vehículos eléctricos, hasta encontrar un nuevo socio tecnológico que garantice la viabilidad del proyecto.
La decisión conlleva el despido de 75 empleados y supone un nuevo golpe al plan de la marca sueca para producir baterías propias en Europa.
Pausa en pleno auge del coche eléctrico
La compañía ha explicado en un comunicado que, pese a mantener su ambición a largo plazo de fabricar baterías para sus coches eléctricos en Gotemburgo (Suecia), el proyecto depende de contar con un socio tecnológico externo. Durante el último año, Volvo Cars ha llevado a cabo una búsqueda "exhaustiva" de un nuevo aliado, aunque sin resultados concretos hasta el momento.
"Hasta que no se consiga un nuevo socio tecnológico, Novo Energy ya no puede continuar con sus operaciones como estaba planeado previamente", ha señalado la firma sueca.
75 despidos ya comunicados a sindicatos y autoridades
Como consecuencia directa de esta pausa operativa, Novo Energy ha anunciado el despido de 75 empleados, una medida que ya ha sido notificada tanto a los sindicatos como a la autoridad laboral sueca. Volvo Cars ha subrayado que se trata de una decisión difícil, pero necesaria dadas las circunstancias actuales del proyecto.
"Esta decisión no se ha tomado a la ligera, pero es necesaria dada la situación actual. Agradecemos sinceramente a todos los empleados su esfuerzo para que Novo Energy alcance su posición actual", ha afirmado la compañía.
Incertidumbre sobre el calendario de producción de baterías
Mientras continúa la búsqueda de un socio tecnológico, Volvo Cars evita comprometerse con plazos concretos. La empresa no ha ofrecido detalles sobre cuándo podría comenzar la producción de baterías ni bajo qué estructura organizativa se retomaría el proyecto.
Esta falta de claridad añade incertidumbre a uno de los pilares clave de la estrategia de electrificación de Volvo, en un momento en el que la industria europea del automóvil compite por asegurar soberanía tecnológica y suministro propio de baterías frente a Asia y Estados Unidos.