Coté Café, el rincón de la Sierra Oeste de Madrid donde comer vegano "sin necesidad de ser activista"

Con una cocina vegana apoyada en productores ecológicos, huerto propio y vocación de kilómetro cero, este rincón de Zarzalejo ha conquistado la Sierra

Una vista del espacio / COTÉ CAFÉ - FACEBOOK
Una vista del espacio / COTÉ CAFÉ - FACEBOOK

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No es habitual que el aroma de un café de especialidad y el murmullo de la bolsa de valores crucen sus caminos, ni siquiera en el terreno sintáctico. Sin embargo, en Zarzalejo, un pequeño pueblo de la Sierra Oeste de Madrid, sucede. Es un establecimiento con alma que cuenta con un Solete Repsol al que recientemente ha sumado un Premio LITO, un galardón que la Comunidad otorga a los establecimientos destacados por la excelencia en el trato al cliente.

Tal y como explica la Guía Repsol, en Coté Café hay “una terraza interior con unas vistas flipantes de la sierra, con Madrid al fondo, y un salón muy coqueto”. “Su oferta de comer varía cada semana según la temporada y la inspiración”, detallan. Esa palabra, inspiración, está en este caso muy lejos de ser un cliché.

Un encuentro en un café de especialidad

Hace ya dos décadas, Julio César Villalba, nacido en Bogotá, llegó a Madrid y abrió en la capital alguna tienda de Juan Valdez, la marca más emblemática de café 100% colombiano, creada por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Años después, tras mudarse a Francia, un viaje de regreso a la capital española lo llevó a conocer, precisamente en un café de especialidad, a quien se convertiría en su socia y pareja. 

Una vista del espacio / COTÉ CAFE
Una vista del espacio / COTÉ CAFE - FACEBOOK

“Ella vivía en Canadá y mi idea era regresar a Francia, pero decidimos emprender un proyecto juntos”, cuenta Villalba a Consumidor Global. Ella era vegetariana y a él le apasiona el café, así que intentaron maridar ambas inquietudes. La ubicación escogida para el negocio resultante fue la zona de Moncloa, concretamente en la calle Fernández de los Ríos. Allí estuvieron seis meses.

“Nuestra idea siempre fue venir a la sierra”

“Pero nuestra idea siempre fue venir a la sierra de Madrid”, afirma. De casualidad, conocieron a una pareja que les habló de un pueblo, Zarzalejo, donde existía una cierta “cultura alternativa, de huertos, de sostenibilidad”. Aquello les llamó la atención. Así, hace ya ocho años y medio, acudieron a ver el local, “el pueblo nos gustó y emprendimos, un poco sin saber qué recorrido tendría”, recuerda Villalba, sin que su voz pueda ocultar un timbre de nostalgia.

A pesar de que el tiempo separó sus caminos personales y profesionales, Coté sigue adelante. Él valoró la idea de un traspaso, pero la desechó: “Al final, esto es un negocio muy personal, y es difícil traspasar el amor por lo que uno hace en su día a día. Vivimos en un mundo muy superficial, también a nivel alimenticio, y creo que cada vez es más difícil encontrar honestidad. Ese es, para mí, el valor más grande que puede haber en Coté”.

Vista de la terraza / COTÉ CAFÉ - FACEBOOK
Vista de la terraza / COTÉ CAFÉ - FACEBOOK

Un producto al alza

 En cuanto al nombre, tanto a Villalba como a su expareja les gusta mucho la lengua francesa. Coté, revela, proviene de una expresión que se utiliza en la bolsa y refleja que hay un producto al alza, cotizado, bien valorado. El suyo lo es.

“Después de todos estos años, hemos generado una clientela fija. Tenemos algunos clientes del pueblo, pero no son la mayoría, aunque suene un poco contradictorio”, desvela Villalba. En parte, esto se debe a su decidida apuesta por alejarse de lo comercial: en Coté Café no manejan marcas como Coca-Cola, y en su carta manda el café de especialidad, escoltado por los vinos naturales y las cervezas artesanales. Además, el producto nacional tiene un predominio absoluto. 

Equilibrio de precios

Este compromiso con la calidad y la proximidad siempre encarece la propuesta. “La mayoría de nuestros clientes son de El Escorial, por la cercanía y también por el poder adquisitivo: la gente tiene la idea de que por estar en un pueblo de la sierra debe ser un sitio barato, y no es así. Como negocio, buscamos un equilibrio entre nuestra sostenibilidad económica y el bolsillo del cliente”, argumenta el dueño de Coté.

Así, un capuccino con bebida vegetal, preparado con cacao y canela, cuesta en Coté Café 3,50 euros; mientras que un espresso sale por 2,20 euros. “Creo que durante todos estos años hemos generado una atmósfera cafetera muy buena” considera Villalba.

Un huerto propio

Toda su cocina es vegana, con algún plato vegetariano. “Tenemos productores ecológicos, sin gluten… Y desde este año hemos incorporado tomates, pepinos y calabacines de nuestro propio huerto”, indica.  La idea es sumar más kilómetro cero y sostenibilidad  conforme pasen los años.

Granos de café / PEXELS
Granos de café / PEXELS

“Somos veganos, pero no hay un activismo detrás, solo una idea de alimentación honesta. Nuestra esencia es demostrar que uno se puede alimentar de otra forma sin necesidad de ser activista”, declara.

Solo viernes, sábados y domingos

En cuanto a las rutinas, el día a día de Villalba transcurre entre los paseos por el campo con su perra, la dedicación a su huerto, el tueste del café y los quehaceres en Coté. “Soy autónomo, así que eso ya es bastante. Por eso abrimos solo viernes, sábados y domingos”.

La apuesta por el café se ha doblado: desde hace dos años Villalba tuesta el suyo. “Compro el café verde a productores de Colombia, y desde Valencia también me lo traen de Brasil y de Kenia. Cuando llega, tuesto mi propio café los martes a puerta cerrada. Lo vendo con un packaging con una esencia literaria, porque vengo del mundo de las letras. La idea es acercar el mundo del buen café a quienes todavía no lo conocen”, expone. 

Opiniones en Google

Las más de 500 reseñas de Google reflejan que Coté Café es un sitio que gusta mucho, si bien hay quienes mencionan que las raciones son más pequeñas de lo que cabría esperar y que el precio se pasa un poco. ”Me encanta el falafel, las croquetas shitake y el café de especialidad, además del espacio que es como el salón de tu casa, muy entrañable y acogedor”, valoraba recientemente una clienta.

“En verano sientes un frescor sin artificialidad, y en invierno el calor de la estufa  abriga amablemente. Un lugar medio íntimo donde desayunar tostadas con extraordinario café, o donde comer y cenar exquisiteces muy cuidadas y preparadas con todo el cariño. No hay muchos lugares como éste”, aplaudía otra.

“El sueño de todo el que quiere comer sano"

“Un restaurante que es el sueño de todo el que quiere comer sano, casero y en un ambiente acogedor y súper agradable”, remataba un tercero.

Puede que Zarzalejo no cotice en los grandes mercados, pero en esta esquina de la sierra, el proyecto de Villalba acrecienta su valor. 

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