El futuro de la anguila se decide lejos de los ríos en los que crece y del mar en el que nace. Se juega en despachos, comités técnicos y reuniones políticas donde la ciencia, la economía y la tradición gastronómica chocan sin lograr un acuerdo. Mientras su presencia en España y en Europa decrece desde hace décadas, la anguila sigue siendo un producto cotizado en los mercados y muy presente en algunas de las cocinas más prestigiosas.
Es una especie en peligro crítico a nivel global, pero en España no ha conseguido aún la máxima protección legal. El pasado 17 de febrero, por tercera vez, las comunidades autónomas rechazaron la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para incluirla en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de "En peligro de extinción". El desacuerdo vuelve a evidenciar la brecha entre científicos, ecologistas, sector pesquero y administraciones.
Un declive del 100% al 6%
Para los científicos y ecologistas, el diagnóstico es inequívoco. María Ángeles García de Alcaraz Peña, coordinadora del proyecto GePesCart 2 y técnica de la Asociación de Naturalistas del Suroeste (ANSE), explica a Consumidor Global que la anguila europea está catalogada "en peligro crítico de extinción a nivel global" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UCN).
"La presencia de anguila tanto en España como en Europa está en declive desde los años 80", explica. El dato más revelador es el del reclutamiento, es decir, la llegada de larvas desde el Atlántico: "En los años 80 era del 100%. Si por aquel entonces llegaban 100 angulas, hoy llegan seis". Apenas un 6% de lo que llegaba hace cuatro décadas.
Un ciclo de vida complejo
La anguila nace en el mar de los Sargazos, cruza el océano en fase larvaria hasta las costas europeas y se adentra en ríos, ramblas y humedales, donde puede permanecer más de una década. Allí crece hasta alcanzar la madurez sexual.
"Cuando alcanza la madurez en torno a los 13 o 15 años, retoma su viaje de migración hacia el mar de los Sargazos, donde nació, se reproduce y muere", resume García de Alcaraz. "Es un ciclo de vida largo y difícil que no ayuda en su declive", añade.
Barreras, contaminación y pesca
A la caída del reclutamiento de larvas se suman otros factores. Desde 2007-2008, la Unión Europea exige a los Estados miembros garantizar el escape al mar del 40% de la biomasa adulta para asegurar la reproducción. Sin embargo, advierte la técnica de ANSE, "hay Estados que no llegan ni a un 10% de salida de anguila".
"No llegan angulas y, además, tampoco facilitamos su migración hacia el océano Atlántico", subraya. A ello se añaden la fragmentación de los ríos por compuertas, presas y turbinas, episodios de contaminación, el calentamiento global que altera las corrientes marinas que arrastran a las angulas y la sobrepesca.
¿Proteger o gestionar?
Frente a la petición de elevar su nivel de protección, el sector industrial reclama prudencia. Roberto Alonso, secretario general de la asociación empresarial gallega Anfaco-Cytma, sostiene que "la valoración sobre la situación de la anguila europea debe abordarse desde una perspectiva integral que combine sostenibilidad, base científica, proporcionalidad normativa y viabilidad socioeconómica".
Recuerda que la especie ya está incluida en el Anexo II de CITES y en el Anexo B del reglamento comunitario, lo que implica fuertes restricciones comerciales. "Desde 2011, los Estados miembros aplican una cuota de exportación cero, por lo que en la práctica no se permite la exportación ni la importación comercial desde o hacia terceros países", explica a Consumidor Global. El comercio se limita al ámbito intracomunitario y está sujeto a estrictos controles de trazabilidad.
Lucha contra la pesca ilegal
A juicio de Alonso, las decisiones "deben basarse en la mejor evidencia científica disponible" y evaluar la eficacia de los instrumentos ya implementados, equilibrando la protección de la especie con "la estabilidad y viabilidad de las actividades socioeconómicas".
Además, introduce un elemento clave en el debate: "Resulta fundamental reforzar la lucha contra la pesca y el comercio ilegal como elementos clave para la conservación del recurso". Para el sector, sin un enfoque coordinado a escala europea e internacional, las medidas exclusivamente nacionales tendrían un alcance limitado.
El choque con los cocineros
En el otro extremo, parte del mundo gastronómico reclama medidas drásticas. La asociación internacional de cocineros Euro-Toques defiende que si se quiere "recuperar la anguila europea, dada la gravedad extrema de su situación actual, no queda otra alternativa que el cese inmediato de su pesca y consumo".
La organización recuerda que las comunidades autónomas han tenido "casi dos décadas para aplicar medidas eficaces, incluidas las de restauración de hábitat", y lanza una pregunta directa: "¿Cómo puede calificarse de sostenible una pesquería cuando la comunidad científica advierte que, con estos niveles de escape y mortalidad, la recuperación de la anguila es sencillamente imposible? Los datos hablan por sí solos".
El cocinero Andoni Luis Aduriz, propietario del restaurante Mugaritz y miembro de la directiva de Euro-Toques, ha acusado a las comunidades autónomas de "dar largas" y de eludir un "problema molesto". Tras 17 años de informes científicos “inapelables”, considera que los dirigentes autonómicos "no están haciendo los deberes" y siguen posponiendo decisiones necesarias para garantizar el futuro de la especie.
El papel del consumidor
La anguila no puede reproducirse en cautividad. "Se ha intentado, pero no se ha logrado; se puede engordar, pero no criar como tal", explica García de Alcaraz. Eso limita las opciones de repoblación artificial. Desde ANSE proponen que, si se decretara una moratoria pesquera, se acompañe de incentivos económicos para los pescadores o incluso de fórmulas de pesca sin muerte con fines científicos.
Pero la responsabilidad no es solo institucional. "Nos cuesta imaginar que hay especies en peligro de extinción que consumimos. Nadie se plantearía comer un lince ibérico y, sin embargo, una anguila sí", reflexiona la experta. En un mercado donde la angula alcanza precios elevados y existen sucedáneos, insiste en que el consumidor puede actuar. "Con el amplio abanico de alimentos que hay hoy en día, no hay necesidad. Podemos buscar alternativas y asumir que no tenemos que alimentarnos de una especie que está en peligro de extinción", concluye.