Gonzalo Bernardos avisa: el mayor riesgo para las familias no es EE.UU., es China
El economista explica que los aranceles podrían encarecer numerosos productos cotidianos
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La posibilidad de una guerra comercial internacional vuelve a situarse en el centro del debate económico. Para el economista Gonzalo Bernardos, el impacto sobre las familias dependerá del país implicado, y no todos los escenarios serían igual de perjudiciales.
Según explica, las tensiones comerciales entre Europa y Estados Unidos han aumentado desde la llegada de Donald Trump, aunque por ahora se han contenido mediante acuerdos comerciales. “Desde que llegó Trump está la posibilidad de que Europa entre en guerra comercial con Estados Unidos”, señala Bernardos, aunque matiza que “por ahora no, porque Europa ha accedido a un acuerdo muy desigual”.
Aranceles y comercio internacional
El economista explica que el acuerdo actual permite a Estados Unidos exportar con mayor facilidad a Europa, mientras que muchos productos europeos se enfrentarían a aranceles. “Estados Unidos podrá prácticamente exportar sus productos a Europa y Europa en la mayoría de los productos pagará un arancel de un 15%”, afirma.
Sin embargo, desde el punto de vista del consumidor, Bernardos considera que el escenario más preocupante sería otro muy distinto.
El verdadero riesgo para el bolsillo
Según el economista, una guerra comercial entre Europa y China tendría consecuencias mucho más directas en la economía doméstica. “No obstante, para las familias lo más preocupante no sería una guerra comercial con Estados Unidos, sino una guerra comercial con China”, explica.
El motivo es que buena parte de los productos habituales de consumo proceden del mercado asiático. “De China importamos muchos más productos de la cesta de la compra que de Estados Unidos”, señala. Si esos bienes dejaran de importarse o se encarecieran por los aranceles, el impacto sería inmediato. “Si fueran fabricados en Europa subiría más su precio y, por lo tanto, tendríamos menos poder adquisitivo”.
El lado positivo: empleo y salarios
Pese a ello, Bernardos recuerda que los efectos económicos nunca son completamente negativos y que una menor competencia exterior podría beneficiar a parte de la población. “Todo en la vida tiene una parte B”, afirma.
Según su análisis, el encarecimiento de los productos podría compensarse parcialmente con mejores oportunidades laborales. “Lo que perderíamos por subida de precios en poder adquisitivo, habría familias que lo ganarían por tener más posibilidades de tener un empleo y de que este empleo esté mejor pagado”. Esto se debería a la reducción de la competencia internacional que ejercen las empresas chinas sobre la industria europea. “La gran competencia que nos hace China nos la dejaría de hacer”, concluye.