En Madrid hay lugares que invitan a alargar la sobremesa, pedir otra ronda y olvidarse del reloj. Keli Dinner & Cocktail Bar pertenece a esa categoría de direcciones que aspiran a convertirse en punto de encuentro, tanto para quienes buscan una buena mesa como para quienes prefieren dejarse llevar por el ambiente nocturno. Situado en pleno barrio de Salamanca, en el corazón de la Milla de Oro madrileña, este nuevo espacio recupera un enclave histórico para darle una segunda vida en clave contemporánea.
Inaugurado a finales de 2025, Keli ocupa el local del paseo de la Castellana que durante décadas acogió la célebre confitería Embassy. Aquel establecimiento, inseparable de la memoria social de la capital, fue mucho más que un salón de té: entre sus mesas circularon historias de personajes ilustres, encuentros discretos y episodios vinculados al espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, el espacio conserva parte de ese atractivo histórico, pero transforma su identidad para adaptarse a otra manera de disfrutar Madrid.
Keli, el nuevo restaurante de Madrid
La propuesta va más allá de un restaurante convencional. Aquí conviven la cocina, los reservados y una coctelería diseñada para prolongar la experiencia sin tener que desplazarse a otro local. Sus diferentes ambientes, distribuidos en varias alturas, permiten pasar de una cena tranquila a una noche más animada.
En la planta inferior, la barra invita a descubrir combinados de autor, compartir algo de picoteo y disfrutar de una conversación sin prisas. Arriba, el restaurante despliega su oferta gastronómica, con opciones para quienes desean convertir la comida o la cena en el centro del plan.
Cocina española para compartir y disfrutar sin complicaciones
Al frente de los fogones se encuentra el chef Juan Pablo Jiménez, responsable de una carta que reivindica el recetario español desde una perspectiva cercana y apetecible. La intención es recuperar sabores familiares, trabajar con recetas reconocibles y dar protagonismo a los platos españoles pensados para compartir. Una filosofía que convierte la mesa en un lugar de encuentro y anima a probar un poco de todo.
Entre las propuestas principales aparecen clásicos que nunca pasan de moda: merluza a la romana, albóndigas acompañadas de patatas paja, pluma ibérica, dados de solomillo, steak tartar y rib eye. Una selección que combina elaboraciones tradicionales con opciones para los amantes de la carne, sin perder de vista el carácter informal y social de la experiencia.
¿Qué hay que pedir en Keli sí o sí?
El apartado dulce también reserva motivos para quedarse unos minutos más. La tarta de limón o la de manzana (elección que hizo el propio Maluma), bautizada como "Homenaje a Embassy", establece un vínculo directo con la historia del establecimiento, mientras que el milhojas y una irresistible tarta de chocolate ponen el broche final a la comida.
La bodega lleva la firma de Alex Pardo, reconocido como Mejor Sommelier de España en 2023. Su selección reúne referencias españolas, francesas y argentinas, pensadas para acompañar los distintos perfiles de la carta. También merece atención la sangría de la casa, disponible en versiones blanca y tinta, una alternativa refrescante para compartir durante una comida distendida.
La cena de Maluma y Shakira en Keli
El restaurante también ha comenzado a llamar la atención como escenario de encuentros privados y celebraciones. Tras su espectáculo, el cantante colombiano Maluma acudió a Keli con parte de su equipo para disfrutar de una cena que comenzó alrededor de las 22:30 horas y se prolongó hasta después de las dos de la madrugada.
Durante la velada se sirvieron algunos de los platos más representativos del establecimiento. Las carnes a la brasa y la hamburguesa de carrillera con mostaza compartieron protagonismo con dos imprescindibles del tapeo reinterpretado: las croquetas cremosas de jamón Joselito y la ensaladilla con gamba roja. El menú terminó con una tarta de manzana, antes de dar paso a los cócteles y a la parte más nocturna de la experiencia.
La distribución del local permite, además, disfrutar de una mayor intimidad en sus espacios reservados, una opción especialmente interesante para encuentros privados. Conforme avanza la noche, la iluminación se vuelve más tenue, la música gana presencia y la coctelería adquiere un papel protagonista.
¿Por qué está causando sensación este local si lleva abierto menos de un año?
La clave de Keli está en reunir varios planes bajo un mismo techo: una comida con amigos, una cena especial, una celebración privada o unas copas que se alargan hasta bien entrada la noche. En una zona asociada habitualmente al lujo y a las direcciones exclusivas, el restaurante apuesta por una fórmula más cercana, donde la cocina reconocible y el placer de compartir tienen tanto peso como el ambiente.
Una nueva dirección madrileña para quienes entienden que salir a cenar no consiste únicamente en elegir qué comer, sino también en encontrar el lugar adecuado para quedarse un rato más.
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